Lunes, si hay una palabra que define la situación actual del panorama político español es “INCERTIDUMBRE”. En el sentido etimológico de la palabra y sin ninguna connotación peyorativa: falta de certidumbre (certeza). Y es que aquí podemos aplicar la célebre fase del libro “Apología de Sócrates” escrito por Platón: “Yo solo sé que no sé nada”.

La primera duda que nos asalta es ¿qué Pedro Sánchez encarnará al presidente del Gobierno de España? Con un personaje tan cambiante como es el actual líder de los socialistas españoles, es difícil presagiar cuál de sus personalidades dormirá en La Moncloa: el socioliberal de la tesis doctoral guardada bajo llave por poco roja, el que se envolvía en la bandera de España gigante, con su señora de la mano, ante un estupefacto auditorio en los mítines del PSOE en su primera etapa, el que firmó un pacto con Ciudadanos, el que quería firmar un pacto con Podemos y los independentistas pero sus barones no le dejaron, el que dimitió porque no podía quedarse con el PSOE congreso exprés mediante, el que se compró una chupa de cuero para patearse España despreciando a su propia organización, a todos los que en ella no le apoyaron, históricos y líderes regionales, y cantando la internacional puño en alto, el del no es no o el del apoyo al artículo 155…

La primera duda que nos asalta es ¿qué Pedro Sánchez encarnará al presidente del Gobierno de España? Con un personaje tan cambiante como es el actual líder de los socialistas españoles, es difícil presagiar cuál de sus personalidades dormirá en La Moncloa

Yo que me tengo por pedrosanchóloga me atrevo a vaticinar que será el auténtico Pedro, un chico bien educado de familia con posibles, nada revolucionario y que tratará de moverse lo menos posible para que nada trunque su intención de agotar la legislatura en La Moncloa. Se aprobarán algunas medidas de lucimiento como la derogación de la Ley Mordaza, la retirada de la medalla a Billy el Niño, el Ministerio de Igualdad, un Comisionado sobre la pobreza infantil y poco más. Primero porque los 84 exiguos diputados del PSOE en el Congreso no dan para mucho y segundo porque los socios de aventura que se ha buscado Pedro Sánchez para lograr el Gobierno son de todo, menos de fiar.

Pero la incertidumbre no termina en el PSOE, ninguno sabemos qué plan de vida tiene el PP. Ya hemos escuchado que va a enmendar sus propios Presupuestos Generales del Estado en el Senado, evidentemente para eliminar las prebendas concedidas al PNV a cambio de sus votos y, sobre todo, para complicarle la vida a Pedro Sánchez cuando estas enmiendas vuelvan al Congreso y tengan que ser votadas, una a una, por todos los partidos políticos que votaron no a Rajoy, pero no se sienten constreñidos por el proyecto socialista.

Pero la incertidumbre no termina en el PSOE, ninguno sabemos qué plan de vida tiene el PP.

Nadie sabe tampoco si finalmente Rajoy asumirá que gran parte de este desastre para su partido es culpa suya, por estar siempre delante, detrás a un lado o a otro de personajes como Camps, Zaplana, Fabra, Matas, Bárcenas… “sé fuerte Mariano, hacemos lo que podemos” Que eran de la era Aznar, pero es que, en esa era, Rajoy ya estaba. La única esperanza de recuperación del PP pasa por la tan cacareada pero nunca vista regeneración, empezando por la marcha de Rajoy y su guardia pretoriana, la celebración de un Congreso o como ellos lo denominen y la presentación a la sociedad de un proyecto nuevo, limpio, moderno, presentable.

Lo que harán los secesionistas catalanes es una incógnita hasta para ellos mismos, dependerá de lo que se les ocurra en cada momento a sus líderes iluminados, el del exilio Puigdemont y el de la superioridad de la raza catalana, Torra. Los diputados de Madrid, los que pertenecen a la antigua CIU, quieren volver a la senda de la presión constitucionalidad para irle sacando el tuétano poco a poco al débil gobierno socialista, pero los exaltados en Barcelona solo contemplan la declaración de la república independiente de Cataluña. Mientras, la fractura social sigue creciendo y han empezado los primeros enfrentamientos violentos en las playas y calles catalanas. Cuando lo lamento por la que fue mi casa durante muchos años.

Podemos, y más concretamente sus líderes, Pablo I. e Irene Montero, han conseguido salvar el descomunal error político de comprarse una mansión de lujo, con piscina y vivienda de servicio en una urbanización cara de la sierra de Madrid y redirigir el debate a la política de artificio: lágrimas con las víctimas de Billy el Niño, gritos de “sí se puede” ante la victoria de la Moción de Censura contra Rajoy, Monedero baboseando a Soraya Sáenz de Santamaría en las puertas del Congreso y ofertas de entrar en el gobierno de Pedro Sánchez que este último , en lo que yo le reconozco un acierto, ha solventado con un no es no.

Como bien afirmó Pablo I, en la tribuna del Congreso de los Diputados, nos comeremos con patatas los presupuestos del PP, pero Rajoy no estará a la mesa… Toda una declaración de intenciones porque lo que mejora la vida de la gente no es que fulano o mengano duerman en la Moncloa o se siente a la mesa, sino que se apliquen tales o cuales políticas y éstas dependen, en gran medida, de los presupuestos. A estos del PP se los ha definido por la izquierda parlamentaria como los más antisociales de la historia.

Y me dejo para el final lo que no es una incógnita pero que ellos quizás, si lo sienten como tal y es qué le depara el futuro inmediato a Ciudadanos. Si atendemos a los furibundos ataques que les dedica a diario el portavoz del PP, Rafael Hernando, tratando de culpabilizarles de que su partido haya sido condenado como partícipe a título lucrativo de una organización criminal que robaba a los españoles, de que su líder haya sido tachado de poco creíble en su declaración como testigo en el juicio por el propio Tribunal y de que sus socios preferentes, PNV, les hayan traicionado, no hay duda de que el PP sabe que el gran beneficiado de toda esta situación va a ser Ciudadanos.

En un panorama en el que el PP tiene que abrir el melón de la sucesión de Rajoy, ahora, o en unos meses, pero su tiempo político ha terminado y eso supone tensión, lucha interna y puñaladas traperas que la sociedad siempre castiga en las urnas. Donde además las sentencias por corrupción se van a ir sucediendo en el tiempo como una suerte de gota malaya. Y con un más que probable batacazo electoral en las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo, el mayor beneficiado será sin duda Ciudadanos.

En un panorama en el que el PP tiene que abrir el melón de la sucesión de Rajoy, ahora, o en unos meses, pero su tiempo político ha terminado y eso supone tensión, lucha interna y puñaladas traperas que la sociedad siempre castiga en las urnas.

Por otro lado, con un PSOE que ha recibido el apoyo de los nacionalistas, de los secesionistas y hasta de los amigos de ETA, junto con Podemos, para que sea presidente del Gobierno quien es percibido, según el CIS, por los votantes del propio PSOE como poco o nada de fiar. Que tendrá que gobernar en minoría muy minoritaria sin los vientos económicos de cola favorables de los que se ha beneficiado el PP para vendernos que la economía iba bien por su buena gestión. Y con todo el arco parlamentario actuando como oposición, PP, Podemos, Ciudadanos, los nacionalistas, los secesionistas… El desgaste puede ser dramático y costarle al PSOE perder algunos de sus feudos históricos a poco que Ciudadanos sepa capitalizar el descontento.

Vienen meses tan inciertos como interesantes para aquellos que nos dedicamos a analizar la situación política y nos apasiona este mundo de la res pública, pero que igual a los votantes les parecen cargados de frivolidad, postureo, fatuidad, vacuidad e ineficacia. El desenlace, próximamente en las urnas.

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