Entre los muchos errores que puedo encontrar en un comunista no está la defensa de la idea de que el capitalismo en ocasiones es muy cruento. Se ha visto a lo largo de toda la historia y la convulsa actualidad no iba a ser una excepción. La pela es la pela y hay quienes lo apuestan todo para ganar y quienes se rigen por principios filosóficos. Quizá por ello el PSOE haya recuperado la asignatura para los más jóvenes, para evitar una falta de civismo que acabe con el ínfimo socialismo puro que existe en España. Pero vayamos al grano: el capitalismo pone el dilema en la mesa sobre regirse por la moralidad o por el rechazo al paro.

“Pero vayamos al grano: el capitalismo pone el dilema en la mesa sobre regirse por la moralidad o por el rechazo al paro”

E igual que se ve en España, también en el resto de países del mundo se sufre ese temor a la destrucción de empleo. Bueno, salvo en la utópica asociación de países nórdicos que han instaurado el Estado del Bienestar en su máximo esplendor. Ellos, alejados de todo tipo de polémica y resistentes en su mayoría a los populismos políticos, son el ejemplo a seguir para los que se denominan líderes mundiales. La última piedra en el camino la ha puesto Arabia Saudí. Los Estados árabes llevan años tensando la cuerda. Como si estuvieran guiados por un sentimiento de revancha, las tácticas para colocarse en lo más alto del escalafón son constantes. No quieren vivir al rebufo de Europa o Estados Unidos. No quieren ser nuevas colonias que de facto gobiernen para las potencias. No quieren, al fin y al cabo, entrar en el sistema que rige un amplio número de países avanzados. Y para ello piensan, educan, gestionan, gobiernan… y actúan. Esto último, aunque no es lo más peligroso a largo plazo, sí es lo que más consecuencias inmediatas provoca.

Todo este contexto sirve, o al menos ayuda, a intentar entender el caso Khashoggi. Un periodista acosado, silenciado, asesinado y descuartizado por no ser de la tendencia ideológica de los hombres de poder. No es que la zona árabe haya sido ejemplo de democracia para el resto, pero nadie pensaba que se podía producir un acto tan atroz y con tanta naturalidad. O al menos no cabía en la cabeza de todos los que día tras día vamos en metro, 8 horas de trabajo como mínimo, sueldo justo a fin de mes y cada cuatro años -siempre que la estabilidad lo permita- a votar a un Presidente del Gobierno que dé la cara por España -por muy sentimentalista que suene-. Pues pese a los imposibles que retumbaban en las mentes de los lectores al conocer la noticia de la desaparición del periodista, aquello que tenía pinta de thriller se convertía en una realidad con patas que dejaba en jaque al resto del mundo.

“Un periodista acosado, silenciado, asesinado y descuartizado por no ser de la tendencia ideológica de los hombres de poder. No es que la zona árabe haya sido ejemplo de democracia para el resto, pero nadie pensaba que se podía producir un acto tan atroz y con tanta naturalidad”

Porque, retomando la entradilla a este artículo, ahora toca que aquellos con sueldos desorbitados tomen las decisiones que van ligadas a dichas remuneraciones mensuales. Cualquiera de los movimientos augurará un futuro a España, pero por el momento ya hay quienes han optado por dar una imagen u otra. Alemania y Estados Unidos son los que han escogido a mayor velocidad entre moralidad o paro. Y no, no han defraudado.

Los germanos han cortado por lo sano. Siempre han sido reflejo de seriedad, pulcritud y mano dura. Con el caso Khashoggi no se han mostrado dubitativos y el corte de relaciones comerciales con Arabia Saudí en el ámbito armamentístico ya está roto por completo. Para que luego les lleguen Casado y Pedro Sánchez con sus discursos del perro y el gato -pero low cost-. Sin duda, y a pesar de que el gobierno de Merkel ha sido calificado en muchas ocasiones como el de la austeridad, ha optado por la moralidad antes que por el dinero. Ahora, si hay un dirigente en el planeta que represente la figura del empresario capitalista y sabueso, ese es Donald Trump. Estados Unidos no ha reaccionado con tanta frialdad ante el asesinato en una embajada de un periodista contrario al régimen. Quieren explicaciones y llegar hasta el fondo. No se sabe si algo tendrá que ver su buena relación política o el mercado del petróleo en esta escasa determinación. O quizá que no son mexicanos. Pero es una obviedad: el empleo va por delante de -casi- todo.

“Los germanos han cortado por lo sano. Con el caso Khashoggi no se han mostrado dubitativos y el corte de relaciones comerciales con Arabia Saudí en el ámbito armamentístico ya está roto por completo”

El Brexit era una estupidez con respecto al caso Khashoggi. El auge de los populismos en Italia, Francia, Grecia o Hungría solo son asuntos secundarios. La contaminación medioambiental es un simple contratiempo. Arabia Saudí ha dado un paso al frente y el mundo debe reaccionar hasta el punto de retratarse.

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