Inicio este articulo tomando la frase de Margaret Thatcher: “ El peor enemigo del socialismo no es el capitalismo, es la REALIDAD”, y es por ello que se hace necesario explicar un hecho evidente que mantiene vivo el socialismo en Venezuela que es nada más y nada menos que una falsa realidad que arropa el territorio nacional, una realidad paralela quizá que viene acompañada con el tráfico de esperanza y las necesidades de cambio que producen el desespero de una sociedad que ha sido desarticulada por la izquierda y que ahora se comporta como una muchedumbre que sigue a cualquier simplón que le venda esperanza.

Hoy en el país a la realidad le llaman divisionismo, negatividad, bipolaridad, ¿tú que propones?, no restes suma, G2, hazlo tú, chavista de closet e infiltrado; todo esto consecuencia de un fanatismo producido por el adoctrinamiento de los más de 50 años de socialismo vividos en Venezuela y también por el error cometido por gran parte de la población al endiosar, adular e idolatrar a cualquier cara bonita que se les cruce por el frente y que bajo la demagogia y les digan las mentiras que estos quieren escuchar, ejemplo: “le quedan pocas al régimen de Maduro”, cuando en realidad la conducta del “líder”, sujeto que han idolatrado y han hecho un político de “oposición” está a favor de proteger y mantener al dictador. Este dinamismo ha sido tan consecuente que se ha perpetrado en un pensamiento único en donde el fanatismo hacia Guaido es casi imposible de diferenciar con el que manifiestan los seguidores del chavismo a Maduro, pues es una situación en donde es prohibido opinar y los ciudadanos se vuelven tan insensibles e irracionales que no aceptan críticas ni diversidad de pensamiento. Es así como se disfraza la realidad para que esta no sea destapada y el fin del régimen no se asome, es así como como han manipulado el desespero del pueblo bajo la inducción de falacias que solo han favorecido al dictador, es asi como mostraban una realidad distinta y hablaban de “hora 0”, “el plebiscito”, “el artículo 350”, “la toma de Caracas” y ahora hablan del famoso “Vamos Bien”. Así es como la “oposición” cómplice y socialista por cierto ha burlado al pueblo y trabajado a favor del dictador al evitar la realidad y vender esperanzas bajo preceptos y consignas basadas en la mentira, el engaño, la manipulación, el adoctrinamiento y hasta la sumisión.

Es absurdo que hoy tras todas las calamidades que suceden a diario en Venezuela, mientras duramos más de 5 días sin energía eléctrica, murieron cientos de venezolanos y las pérdidas materiales fueron incalculables consecuencia del apagón, la “oposición” continúan diciéndole al mundo que “Vamos Bien” así es como dicen mientras jóvenes y ancianos mueren, mientras a diario son millones las personas que abandonan el país escapando del socialismo y mientras la inseguridad nos azota.

Una vez leído los párrafos anteriores y teniendo en cuenta que durante el mes de enero la única salida posible y viable que veía el pueblo para terminar con el régimen de Maduro era la entrada de la ayuda humanitaria y está ya ha sido olvidada, nos podemos dar cuenta que la situación de este país caribeño es digna de un estudio sociológico, pues aquí hay dos cosas que funcionan sin cesar y son: el vendedor de esperanza de turno que a la final es pro régimen de Maduro y el producto ofrecido, en este caso fue “la ayuda humanitaria entra SI o SI”, pero nunca entro, fue olvidad y ya nadie habla de ella, parte del producto también es : “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, pero se han podido dar cuenta que no hay plan alguno para ponerle fin a la dictadura de Maduro, ya que todo ha sido un palabrerío sin pausa que ha dado la ley de la ventaja al dictador y su cúpula, es decir, le han dado tiempo a favor.

A pesar de todo lo dicho tenemos un punto de encuentro entre la sociedad venezolana y la comunidad internacional, que es el articulo 187 numeral 11 de la constitución Venezolana, quizá una de las pocas cosas positivas que tenga la constitución chavista de 1999, el cuan indica: “Corresponde a la Asamblea Nacional: #11: Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o EXTRANJERAS EN EL PAIS”; lo cual deja abierto el planteamiento de la posibilidad de invocar una intervención militar en Desuela para que bajo el uso de la fuerza se le ponga punto y final al dictador, cosa que aclama con ansias y desespero el pueblo, pero es evidente y notorio que no esta en los planes del señor Guaido ya que el catalogo la posibilidad de una intervención como un RETROCESO para el país, pero señores lectores ¿ustedes creen que seguir en dictadura y chavismo entonces es avanzar? (dejo abierta esta interrogante, juzguen ustedes). Guaido tiene una solución en sus manos que se niega a usar, lo cual deja dos perspectivas a flote o al descubierto, la primera que así como ha indicado que quiere tener al chavismo originario ( los principales causante de esta desgracia) en sus filas, este siendo lo que creo que es: el traficante de esperanza de turno y la segunda es que a su vez, Juan Guaido adquiere cierta culpabilidad de lo que ha venido sucediendo en Venezuela por OMISION, al menos desde el momento de su juramentación hasta el actual día, pues en su discurso blandengue ha reinado el guabineo, la manipulación y el tráfico de esperanza, dice querer paz y no la guerra, pero durante el apagón y el intento de entrada de la ayuda humanitaria se produjeron más muertes bajo agonía y dolor que las muertes que podía traer a cabo una intervención militar internacional.

La solución al problema generado por el socialismo solo se resolverá cuando el Venezolano común pase sobre la clase política de izquierda convencional que se dice llamar “oposición”, se quite la venda de los ojos y aprecie verdaderamente la realidad por muy lamentable, fuerte y cruel que sea, se enfoquen en la desobediencia civil y el líder que emerja de este movimiento de masas pida la ayuda internacional que sea necesaria para ponerle fin al régimen de Nicolas Maduro. No es fácil, no es bonito, ni les gustara a muchos, pero no es imposible.

QUE VIVA VENEZUELA LIBRE.

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