En semanas como esta da la impresión de que el mantra de que cada país tiene los políticos que se merece es mentira, que es otro invento más de esos políticos que quieren hacernos culpables, a nosotros, de ser, ellos, una banda organizada de mediocres ambiciosos y, utilizando la retórica perezrevertiana, malvados llenos de vileza.

Queda a la vista esto después de la esperpéntica negociación después de las elecciones autonómicas y municipales. Que si dijimos que no negociaríamos con Vox pero si que nos sentaríamos a hablar, que si te cambio media alcaldía por una comunidad, que si pacto con ERC en vez de con el PSC en el pueblo de Torra porque si no Torra se enfada… Un percal. Un erial. Una puta vergüenza.

Pero lo peor no es que los políticos ricen el rizo de su particular cruzada contra los ciudadanos que ilusamente seguimos metiendo votos en las urnas con la misma determinación con la que hacemos cosas en los sueños: ahora salto este edificio porque puedo volar, ahora vuelvo a meterme en el mismo ascensor que se lleva quedando parado una noche al mes desde que tengo quince años. Lo peor es que, cuando políticos como Valls y Colau, deciden hacer valer su condición y actuar en pro de sus ideales, sí, pero también en pro los ciudadanos, gran parte del resto de la clase política (incluso miembros de sus mismos partidos) se tiran a la yugular oliendo sangre y oliendo a desesperación. Como Bane en Batman Returns necesitan el caos para parecer opciones razonables. Yo ya estoy harto de que tengan que salvarme.

Después de ver cómo la gente en España sigue tranquila en las terrazas, en el metro o yendo a la compra excepto cuando se nos azuza y se nos dirige a los unos contra los otros me niego a pensar que tengamos los políticos que nos merecemos (con honrosas excepciones). Ellos quieren tener el país que se merecen; un estado de excepción, una guerra de trincheras. Todos dicen ser Batman pero son Bane.

En estos momentos es imposible no acordarse de la afortunada frase del ex Presidente Rajoy en el Congreso de los Diputados: “Y todo su proyecto político se resume en una máxima: Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor. Mejor para mi el suyo beneficio político.” Ay.

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