Ciudadanos pide la dimisión de Cifuentes y una candidatura alternativa para sustituirla hasta las elecciones. Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, ha exigido que el PP busque un recambio para Cristina Cifuentes. Es lo que todos hemos venido a llamar, una solución a la murciana, en referencia al caso de Pedro Antonio Sánchez, presidente de la Región de Murcia que, tras ganar las elecciones por el Partido Popular y gobernando con el apoyo de Ciudadanos, fue imputado por 3 posibles delitos en la causa Púnica y obligado a dimitir para evitar que prosperara la Moción de Censura presentada por el PSOE murciano.

En La Asamblea de Madrid, el PSOE ha presentado una Moción de Censura, apoyados por Podemos, contra el PP de Cifuentes, sustentado por Ciudadanos. En mayo de 2015, el PP perdió la mayoría absoluta que llevaba más de una década disfrutando, ganando las elecciones con 48 diputados, pero lejos de los 65 necesarios para gobernar. Para que Cifuentes fuera presidenta, hubo de contar con el apoyo de los 17 diputados de Ciudadanos Madrid y a cambio, firmar un acuerdo de gobierno muy estricto con la lucha contra la corrupción, la decencia y la transparencia de la institución madrileña.

En ese pacto, el punto 3 de los 76 que se firmaron, recogía textualmente la separación de cualquier cargo público que haya falsificado o engañado en relación a su currículum o su cualificación profesional o académica. Hoy, Juan Carlos Girauta, portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, ha calificado a Cifuentes como “mentirosa” porque es obvio que no hizo ese máster en la Rey Juan Carlos, afirmando que “políticamente está acabada”.
No hace falta ser muy listo para comprender que esta es la crónica de una muerte (política) anunciada. Que difícilmente, Cristina Cifuentes, podrá salir bien parada de su propio comportamiento con respecto a un máster del que se matriculó tres meses después de que hubiera empezado, no acudió a clase, no hizo exámenes y su trabajo de fin de máster está desaparecido. Un máster cuya documentación está plagada de falsedades, como los propios autores de las falsificaciones han reconocido. Un máster que Cifuentes necesitaba como paso previo para realizar el doctorado que justificara su paso a la docencia universitaria una vez terminada su carrera política.

El desenlace solo puede pasar por dos vías: o bien el Partido Popular obliga a Cristina Cifuentes a dimitir y propone un candidato o candidata alternativo para seguir presidiendo la Comunidad de Madrid como le exige Ciudadanos o, no siendo esta su opción preferida, Ciudadanos apoyará la moción de censura presentada por el PSOE y el socialista Gabilondo será el presidente de Madrid hasta la celebración de las elecciones en mayo del año que viene.

El Partido Popular no quiere perder la Comunidad de Madrid, en Génova han saltado todas las alarmas y son muchas las voces que piden a Rajoy que exija a Cifuentes que se aparte. Si hay algo en que todos coincidimos es que esta crisis no se va a solucionar sola, ni va a ir a mejor dejando pasar los días por lo que cuanto antes se corte de raíz, menor será el daño causado (que ya es de enormes proporciones).

Ciudadanos no quiere tener que apoyar una moción de censura del PSOE junto con Podemos, algo que dañaría su imagen de formación moderada, de centro derecha, que es la que le está proporcionando recoger todo el voto que huye de la podredumbre del PP y que les dejaría con un papel de convidados de piedra en la Asamblea de Madrid para el próximo año. Por ello han tratado de facilitarle al PP, primero más tiempo al solicitar una comisión de investigación y después una solución a la murciana, cambiado a Cifuentes por cualquier otro popular.

El candidato del PSOE ha llegado a esta moción de censura arrastrando los pies. Gabilondo no se siente cómodo siendo elegido presidente para gobernar en coalición con Podemos y necesitando el apoyo de Ciudadanos porque las formaciones de izquierdas solo suman 64 diputados de los 65 necesarios para gobernar. Y además con un objetivo temporal tan corto como es un año, ya que las elecciones autonómicas en Madrid serán, presumiblemente, al mismo tiempo que las municipales en mayo de 2019.

Podemos parece ser el único partido político que se sienten cómodos hoy con esta moción de censura, que les permita apuntarse el tanto de haber acabado con Cifuentes, una de las figuras más fuertes y con más proyección de futuro en el Partido Popular, pero no estoy tan segura de que al “probable” candidato de Podemos en Madrid, Iñigo Errejón, esta situación le venga bien. De hecho, al no estar en la Asamblea de Madrid, no podría exigir ser el vicepresidente de Gabilondo, por lo que otro miembro de Podemos tendría esa proyección, competencia que no es muy buena para un futurible candidato.

A medio día del lunes 9 de abril, momento en el que estoy escribiendo esta columna, mi vaticinio es que Cifuentes dimitirá en breve porque el Partido Popular no puede permitirse el lujo de perder Madrid a un año de las elecciones municipales y autonómicas de 2019 y con ello Ciudadanos se apuntará otra muesca en su lucha contra la corrupción junto con un buen puñado de votos de los que siguen huyendo de este PP de la Gurtel, la Púnica, los sobres, las cajas B y los chanchullos de todo tipo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here