1- Juana Rivas ha sido condenada a cinco años de cárcel por la Audiencia de Granada por dos delitos de sustracción de menores (sus hijos) al desaparecer con ellos el verano de 2017 para no entregárselos a su padre, Francesco Arcuri cuando era de ley hacerlo. Juana Rivas, después de apelar ha conseguido que se rebaje la multa de 12.000 a 30.000 euros por daños morales a Arcuri; el resto de cargos no han variado ni una coma.

2- “La recurrente replantea una controversia ya resuelta, pues al quedarse sin argumentos insiste una y otra vez en lo mismo, el maltrato y la necesidad de proteger a sus hijos. Eso ya se vio en el procedimiento civil y se resolvió, no quedando justificada la existencia de peligro para los menores” dice la sentencia.

Mientras más sentencias leo más creo que la Justicia española es una de las instituciones más interesantes de nuestra sociedad. A diferencia de lo que le puede parecer al espectador medio, que cree que todo es una cuestión de burocracia y recursos aburridísimos, la sentencia a Juana Rivas es una más de las muestras de una institución donde todos sus representantes parecen inteligentes, cultos, leídos y seguros de lo que hacen. Estemos de acuerdo o no con sus veredictos, la diferencia con la clase política es insultante.

“Mientras más sentencias leo más creo que la Justicia española es una de las instituciones más interesantes de nuestra sociedad. Estemos de acuerdo o no con sus veredictos, la diferencia con la clase política es insultante”

3- Sin duda es un caso triste lleno de incidentes lamentables. El primero, la condena en el año 2009 a Franceso Arcuri por maltrato. El segundo, el rapto de los niños por parte de Juana Rivas. El tercero y quizá el peor, la marabunta de indeseables opinadores (de los que ya hemos hablado en esta tribuna) que copó televisiones, radios y periódicos diciendo que si el sexo de los ángeles y llevando a la ciudadanía hacia un debate feo por la naturaleza del incidente y porque -debe ser que soy un chapado a la antigua con 24 años- cada vez que veo a una familia convirtiéndose en el foco del debate social y político del país, siendo utilizada por unos y otros para demostrar según que cosa (prisión permanente revisable, leyes contra el maltrato, etc) siento un rechazo que no puedo ni explicar.

Cada vez que veo a padres de niños fallecidos o asesinados (como en el caso de Julen) aparecer en televisión para contar lo obvio: el dolor, el desgarro, la locura que es perder a un hijo, pienso en las miles de familias que pasan por el mismo trago afrontando la maldita realidad en silencio y en la necesidad de exponerse en medios que mañana les olvidaran hasta que la actualidad política vuelva a resultar poco interesante o el Real Madrid caiga eliminado en octavos.

4- Dentro de estos genios de la opinión me revuelve especialmente -al fin y al cabo los demás estamos intentando hacer nuestro trabajo- el caso de los políticos que ponen en jaque a la justicia con sus declaraciones. Representantes del pueblo que aparecen dando mítines con miembros de familias cuyo dolor es utilizado para conseguir arañar unos cuantos votos y que se arriesgan a hacer de la maltrecha separación de poderes que sostiene nuestro sistema un cenagal en el que se arrepentirán de haber entrado en el momento en el que el viento de las sentencias cambie de dirección y deje de soplar a su favor. Juan José Cortés, padre de Mariluz número uno del PP por Huelva. Juan José Cortés, padre de Mariluz número uno del PP por Huelva. JUAN JOSÉ CORTÉS , PADRE DE MARILUZ NÚMERO UNO DEL PP POR HUELVA…

5- Los que saben de derecho mucho más que yo han hecho hincapié en la mala praxis del abogado defensor de Juana Rivas responsabilizándole de una huida hacia delante que le ha llevado a dar con sus huesos en la cárcel durante la friolera de cinco años. Un abogado que no mira por lo mejor para su cliente es tan mal profesional como un pescadero que vende merluza pasada, pero las consecuencias son mucho peores que una indigestión.

“Los que saben de derecho mucho más que yo han hecho hincapié en la mala praxis del abogado defensor de Juana Rivas responsabilizándole de una huida hacia delante que le ha llevado a dar con sus huesos en la cárcel”

La maniobra de Juana Rivas, auspiciada por una opinión pública que se cree por encima de la justicia y del bien y el mal; unos medios que se creen por encima de la justicia y portadores de la verdad absoluta y un abogado al que le ha salido el tiro por la culata al intentar hacer del caso de su cliente piedra de toque de no se sabe bien qué ideología, además de destrozar a una familia, nos pone en una situación en la que la mitad de la sociedad aboga por un posible indulto del Gobierno. Un Gobierno, fuera del signo que fuera, que en vez de centrarse en trabajar para el grueso de los españoles tiene que estar pendiente de declaraciones institucionales y de cuestiones personales y familiares.

Estaría bien que, como sociedad, nos aplicáramos todos lo que decía el cantante Tego Calderón en su canción Oh Dios: “La Ley es la Ley. Lo claro es lo claro (…) Señores, sus errores -sus decisiones- las pagan los menores. Analicen bien, cada caso es diferente. Los niños se lo agradecerán”. Hay cosas tan claras aveces que no hace falta ir a Salamanca.

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