Despertar del letargo veraniego y ver que el Ayuntamiento de Bilbao, azuzado por Podemos y una petición en change.org, hacensurado a C. Tangana en la Semana Grande del Ayuntamiento de Bilbao, es encontrarse con la muerte de los supuestos transformadores y mejoradores de la política que llegaron a nuestras vidas -hace ya cinco años- con el deseo, decían, de dejar atrás el recuerdo del franquismo y acabar con los vicios de la vieja política. Ja, ja, ja.

Creo que no puedo expresar la repugnancia que me asola al descubrir que aquellos que un día ilusionaron (incluida la segunda definición de la RAE: Despertar viva complacencia en alguien) a millones de personas con sus propuestas han terminado pareciéndose a los reaccionarios retrógrados que juraron destruir.

Cada día, Podemos, abraza nuevas y maravillosas causas perdidas y se vuelca en solucionar problemas que no existen. Peor aún. Se esfuerzan en solucionar problemas que generan ellos.

Cada día, Podemos, se aleja más del grueso de los españoles, aquellos que les votaron para que protegieran los derechos de todos. Peor aún. Los deja huérfanos, tras haber desactivado las calles que les vieron nacer y que confiaron (ilusión) en su palabra.

En los mismos días que PP, Ciudadanos y VOX censuran lamentablemente a Luis Pastor en el Ayuntamiento de Madrid por su ideología política y semanas después de la censura a Def Con Dos, tan criticada por políticos y medios afines a la izquierda, salta la liebre en Bilbao con C. Tangana.

No se le puede llenar la boca a uno hablando de libertad de expresión y denunciar acciones lamentables como la encarcelación de los titiriteros de Gora Alka ETApara luego censurar a C. Tangana por unas canciones que dicen putaque, además, a poco que uno investigue, se ve que no forman parte de su repertorio habitual en directo.

Formamos parte de las páginas de una agenda marcada por puritanismos de distinta índole que lo único que consiguen es que volvamos a tiempos que creíamos pretéritos y olvidados. Sacar a Franco del Valle de los Caídos era una buena idea, lo que no había que sacar de ahí eran sus largas carencias ideológicas y culturales en materia de libertad.

Creer que un discurso artístico es juzgable de igual manera que uno político demuestra una inteligencia breve y poco trabajada, un bagaje cultural mediocre y un interés mínimo por el arte en general. Todas esas características, eso sí, instaladas en el mundo político desde hace años.

Pero lo peor de todo es que han sustituido a C. Tangana en Bilbao por Pedro Capó, un cantante de un solo hit que en directo es tan inofensivo para esta nueva moral puritana como intrascendente artísticamente. No sé si me provoca más miedo o más asco.

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