Hay quién se queja por haber sido toda su vida un miserable pero ningún dolor es comparable a perder lo que tenías. Simplemente la caída es más alta. La ley de la gravedad no se cambia ni con mayoría absoluta.

 El otro día terminó la séptima edición de Masterchef y un tal Aleix (26 años) ganó un premio de 100.000 euros en efectivo y un Master en el Basque Culinary Center. Casi nada. Me enteré, porque el final es lo único que he visto de esta temporada, de que le llevaban llamando “caballito ganador” toda la edición. Se acabó llevando el premio a casa y el terrón de azúcar; mesándose tranquilamente la crin.

 Pintan las cosas diferentes para Albert Rivera, que después de haber sido el “caballito ganador” de los poderes económicos y mediáticos desde antes de dar el salto a la política nacional (muchos años) ha caído en desgracia por su negativa a investir a Sánchez por activa o por pasiva. Ni premio (sorpasso) a casa, ni nada por el estilo. Mucho menos terrón de azúcar.

 Me parece bastante gracioso imaginarme los dossiers que circularon masivamente con información de Cristina Cifuentes, Ignacio González o de los Iglesias-Montero por todos los medios de comunicación pero ahora llenos de trapos sucios de Albert Rivera y sus allegados. Ojo que ya ha salido un par de veces “el entorno de Malú” en cabeceras habitualmente afines a Ciudadanos. No creo que a nadie nos gustara estar en su posición.

 Toni Roldán ha dicho adiós muy buenas, Valls (un Primer Ministro Francés, que se dice pronto) ha tachado su comportamiento de intolerable y Garicano está de mantente mientras te compro, quizá porque está en Europa y tiene mucho y muy interesante que aprender. Rivera, mientras, se abraza a Marcos de Quinto como Werther.

Eso sí, hay que reconocerle su valor. Rivera, a diferencia de Garicano o Roldán, y como se encarga de recordar en todos los mítines, viene de una familia de autónomos y ha crecido en el sistema siendo ajeno al sistema: como un pillo. Por eso ahora ha copiado -abiertamente- la estrategia de Sánchez del ‘no es no’. Lo que pasa que a Rivera la estrategia puede hacer que le salga el tiro por la culata y acercarle demasiado a los de las pistolas. Y la gente con poder quiere a los de las pistolas de su parte pero lejos.

 Que le salga bien o no dependerá de si es un caballo ganador o no. O en el peor de los casos, un juguete roto. Siempre se siente más miserable el que pierde solo después de revisar la foto finish y se estrella con el realidad en el momento menos oportuno: cuando todos están mirando.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here