Érase que se era una tortuga que desafió al velocísimo e invencible Aquiles; el guerrero, sabedor de su superioridad, decide dar a la tortuga un estadio de ventaja. Rápidamente Aquiles atraviesa ese estadio de ventaja hasta llegar al punto en el que estaba la tortuga, pero esta, en un insospechado espíritu competitivo, se había desplazado unos cuantos pasos hacia adelante. Así que Aquiles, decide recorrer ese puñado de pasos, hasta llegar de nuevo a donde estaba la tortuga. De nuevo ella ¡se ha vuelto a mover! y así hasta el infinito, ya que una suma de infinitos no puede dar nunca un resultado finito, por lo que Aquiles nunca alcanzaría a la tortuga… a no ser que ella careciera de patrocinadores y no pudiera presentarse en las mejores condiciones.

«…por lo que Aquiles nunca alcanzaría a la tortuga… a no ser que ella careciera de patrocinadores y no pudiera presentarse en las mejores condiciones»

Pues resulta que en España tenemos a una “tortuga” tan competitiva como la protagonista de la paradoja de Zenón, la piloto burgalesa Cristina Gutierrez, conocida familiarmente desde que era una niña como “Tortu” (de tortuga) por la rapidez en que se desplazaba a todos los sitios. Echemos la vista atrás (pero no tanto como para encontrarnos con Aquiles). Todos sabemos que los deportes de motor son posiblemente una de las disciplinas deportivas que han tenido un crecimiento más exponencial entre los aficionados españoles en las últimas décadas. Tanto en el mundo del motociclismo, con los Lorenzo, Márquez, etc, pasando por la irrupción del bicampeón del mundo de rallies Carlos Sainz, y por supuesto el aldabonazo que supuso la aparición del fenómeno mediático y deportivo de Fernando Alonso en la Formula 1, ha hecho que las competiciones de motos y coches se sigan de una manera muy especial en España. ¿Y a qué se deben esa sucesión de éxitos que probablemente no tenga parangón en ningún país del mundo? Por un lado, sin duda y primordialmente, al talento de los protagonistas. Pero por otro lado también a una adecuada política de promoción y sponsorización que ha permitido a nuestros pilotos brillar en las pruebas más importantes y míticas del mundo del motor. Por eso resulta todavía más chocante el caso de la piloto de rallies española Cristina “Tortu” Gutiérrez. La burgalesa, que ya ha sido 3 veces campeona de España de Rallies Todo Terreno, hizo historia cuando en 2017 en su primera participación en el Dakar logró terminarlo, siendo la primera piloto española de coches en terminar el famoso rally, hazaña que repetiría tanto en 2018 como en 2019. Tres participaciones, tres veces que logró finalizar la mítica prueba, mejorando sus prestaciones y resultados año tras año.

«Ahora que tan en boga están conceptos como empoderamiento o igualdad, parece algo desfasado (y quizás hasta casposo) que Cristina no solo tenga que pelear continuamente por conseguir los patrocinadores necesarios para correr el Dakar  sino que no pueda dedicarse profesionalmente al pilotaje»

Con esos antecedentes podría parecer un poco absurdo que Cristina tenga tantos problemas para conseguir los patrocinios necesarios para poder competir al más alto nivel. Ahora, que tan en boga están conceptos como empoderamiento o igualdad, parece algo desfasado (y quizás hasta casposo) que un diamante en bruto como es Cristina no solo tenga que pelear continuamente por conseguir los patrocinadores necesarios para correr el Dakar (cosa lógica dada los gastos que la aventura sudamericana conlleva) sino que no pueda dedicarse profesionalmente y por entero al pilotaje. Porque pese a su juventud, está claro que no es una recién llegada, o una “promesa”. Pues bien, Cristina Gutierrez, no puede dedicarse en exclusiva al pilotaje, teniendo que trabajar como dentista en una clínica privada en su ciudad natal. Extraño ¿verdad?; una piloto joven, con talento, resultados y sobre todo con futuro, de cara a las marcas debería ser una gran inversión en imagen. Porque pocas figuras del automovilismo pueden tener un enganche como el de Cristina Gutierrez. Solo había que verla en la magnífica entrevista que la hizo Broncano es ese estupendo programa que es “La Resistencia”. Y es que este tipo de situaciones nos hace retrotraernos a épocas pretéritas donde los deportes en España, exceptuando el futbol, tenían ese halo romántico del amateurismo y la aventura.

Porque esperemos que Cristina pueda seguir compitiendo en igualdad de condiciones contra los Aquiles en ese maravilloso reto que es el Dakar, pero para ello es necesario un mayor apoyo de las entidades tanto públicas como privadas. No parece de recibo que no puede dedicarse profesionalmente a pilotar dado su palmarés. Ni a Zenón se le hubiera ocurrido semejante chanza.

Larga vida a una “Tortu” profesional.

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