Cuando Pandora abrió su famosa caja dejando escapar todos los males de la Tierra desconocía, para desgracia nuestra, que la mayoría se darían cita a principios de la década actual.

Alguien dijo: Los dioses viven si nosotros los alimentamos”. De este modo, bajo la hambruna derivada de frugales guerras y creyendo perder el estatus vivido en tiempos lejanos, dioses guerreros se han unido en busca del alimento divino. Saben que deben gritar fuerte para saciar la voraz necesidad, pero también conocen las formas de actuar humanas, por ello han encontrado el altavoz ideal, un ruso autoerigido tirano de su madre patria que desde una mirada fría y una fingida actitud patriarcal, ha tomado las riendas.

Y me pregunto, ¿se habrán dado cuenta tan altas divinidades, que han elegido a un simple humano borracho de ego? Alguien cegado por el brillo del poder y loco por rendirles pleitesía, buscando en el mejor de los supuestos, un hueco en el Olimpo.

¿Qué es la libertad? ¿Un derecho, una subjetiva vertiente filosófica o una quimera? Dependiendo del cristal por el que algunos observan el paso de los días resultará una u otra. Para un puñado de ilusos como quien hoy escribe estas letras y seguramente para ti que las lees, resulte ser un derecho. Para quien mirando la luna se convirtió en lunático puede que la libertad signifique la ocupación de tronos ajenos. Pero para quienes huyen, se agolpan en refugios subterráneos, dejan a sus familias al otro lado de la frontera y después regresan para empuñar un arma y hasta morir, la libertad resulta ser una quimera.

Vivimos una guerra, o como los medios rusos la denominan: no-guerra o movimientos de libertad contra nazis y drogadictos solo presentes en su ideario tiránico. Vivimos otra vez una locura… y ya van demasiadas,

Mientras el que en su día miró la luna hasta convertirse en lunático, sujeta el altavoz a los dioses, el resto nos unimos, bien para rezar, bien para luchar o bien para ayudar.

Todos unidos en busca de libertad, esa que tanto cuesta ganar, ¿o es que alguien pensó que era gratis?. Esa que depende  de la cuna donde naciste o del tiempo que te tocó vivir. Aquella que todos disfrutan hasta que uno amenaza con pulsar el botón rojo.

En el pasado, el hombre rezó antes de iniciar el combate por el éxito de su señor. Ahora reza por no empuñar el arma, por la paz mundial (bendita ilusión), pero en definitiva el hombre que reza, el que nunca lo hizo y el que sintiendo galopar su corazón de miedo o de sin razón, lo hará alguna vez, pide paz.

Sin embargo, algo está sucediendo. Algo nuevo. Algo imposible. Un rayo de luz porque la luna, cansada de ese hombre, se esconde. Ante la injusticia, todos le dan la espalda incluido en ese todos, el férreo bloque comunista de otros tiempos, los hombres que pueblan su amada patria y la voluntad ucraniana por continuar siendo libres. Esperando que el lunático comprenda la imposibilidad de alcanzar la luna, vayamos todos matando de hambre al dios de la guerra.

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