Además de ilusión, curiosidad, paciencia y tiempo libre, si hay algo que hace falta para recorrer el mundo es parné. Cuartos. Guita. Dinero. Y si hacemos caso a la estadística, lo más recomendable es llevar encima dólares. Dólares estadounidenses. Porque se trata de la divisa más utilizada en el mundo. Porque determina el valor de la moneda oficial de casi setenta países. Porque más del 60% de las reservas financieras internacionales se componen de dólares. Y porque, prácticamente, puedes cambiar dólares en cualquier parte del planeta. Incluso en Siberia.

«La propia palabra, «dólar», suena a posibles. La asociamos con grandes movimientos de capital, con los engranajes de la banca, con el devenir internacional de los mercados de valores»

La propia palabra, «dólar», suena a posibles. La asociamos con grandes movimientos de capital, con los engranajes de la banca, con el devenir internacional de los mercados de valores. Algo que ocurre de forma casi idéntica con su símbolo: $. Llevamos toda la vida viéndolo estampado en las bolsas de dinero que los ladrones cinematográficos se llevaban de los bancos, en los ojos del Tío Gilito cuando le podía la codicia, en los billetes ardiendo con los que los magnates de los cómics se encendían sus puros habanos.

El dólar es la moneda más sólida del mundo y representa la fortaleza de la economía más sólida de Occidente: la de Estados Unidos. Y por eso resulta tan paradójico que, en realidad, su nombre no sea genuinamente estadounidense, sino holandés y de procedencia checa. Pero sobre todo llama la atención que su símbolo, que por extensión se ha convertido en uno de los símbolos mismos de Estados Unidos, así como su propia existencia como divisa, tengan realmente origen en una moneda española: el real de a ocho. Pero vayamos por orden.

Cuando en el año 1516 se descubrió un importante yacimiento de plata en las montañas entre Bohemia y Sajonia, el conde local Hieronymus Schlick dio su permiso para que un numeroso grupo de mineros se estableciesen en la zona y comenzasen las labores de extracción. En pocos años se había formado un asentamiento de miles de personas en aquel valle (en alemán de la época, thal), por lo que el conde decidió fundar allí una nueva ciudad a la que bautizó como Sankt Joachimsthal (Valle de San Joaquín) o, sencillamente, Joachimsthal. La actual Jáchymov, en la República Checa.

Debido a la gran cantidad de plata que se extraía de los cientos de minas que se abrieron en la zona, Schlick tomó la decisión de acuñar su propia moneda: el thaler —ya que provenía de Joachimsthal—. Se trataba de una moneda de plata de gran valor y muy apreciada por los comerciantes que comenzó a circular por toda Europa, hasta tal punto que el Sacro Imperio Romano Germánico, tras la Convención de Leizpig en 1566, decidió unificar las dimensiones y el contenido de plata de todas las monedas que estaban en circulación utilizando como estándar el thaler.

Y a partir de ahí, la denominación de aquella moneda de Joachimsthal —que en alemán se llamaba thaler y en checo, tólar— comenzó a contagiar a otras lenguas: así apareció el táliro griego, el tallar polaco, el tallero italiano —que, en realidad, era eritreo, pero esa es otra historia— o el táller húngaro. Pero también el daler de Dinamarca, Suecia y Noruega, el dalur de Islandia y hasta el daalder (o leeuwendaalder), moneda propia de los Países Bajos, que viajó con los emigrantes europeos hasta Nueva Amsterdam y que posteriormente circuló en las Trece Colonias bajo el nombre adaptado de «lion dollar» o simplemente «dollar».

«Y con ese nombre, dólar, era como asimismo se conocía en las colonias británicas de Norteamérica al real de a ocho o «dólar español», que también circulaba allí como moneda junto al tálero de María Teresa»

Y con ese nombre, dólar, era como asimismo se conocía en las colonias británicas de Norteamérica al real de a ocho o «dólar español», que también circulaba allí como moneda junto al tálero de María Teresa —nombre oficial del thaler del Sacro Imperio Romano Germánico desde 1741—. En realidad, el real de a ocho había sido creado por la monarquía española en la reforma monetaria de 1497, se venía fabricando desde el siglo XVI en las casas de la moneda de México, Perú y Bolivia, y debido a su amplia utilización en toda Europa, Asia y también América, en el siglo XVIII se había convertido en la divisa más utilizada del mundo.

El dólar español —también llamado «peso duro» o simplemente «peso»— era una moneda de plata de gran pureza, y de ahí su equiparación con el lion dollar —o leeuwendaalder, que procedía a su vez del thaler—. Una equiparación que incluso llegó a ser superada, ya que, una vez hubo finalizado la Guerra de Independencia, la escasez de libras esterlinas, así como el prestigio que tenía como moneda el real de a ocho, provocaron que éste, el dólar español, comenzase a ser utilizado como moneda oficial de los Estados Unidos, pasando a ser denominado únicamente como «dólar» y reemplazando así al dólar holandés o «lion dollar».

Existen varias teorías que explican por qué el símbolo de esta moneda es una S atravesada por una barra vertical ($). Una de ellas, que históricamente se recogía en el Oxford Englih Dictionary, explicaba que, en realidad, en un principio se trataba de un 8 y no una S, que representaba el real de ocho. Otra aclara que la S era el símbolo que se usaba en las anotaciones de cuentas para indicar la suma total, produciéndose una confusión entre esa S y el símbolo del dólar español. Pero la más razonable quizá sea la que hace referencia a la abreviatura que se utilizaba para el «peso», que consistía en una P sobre la que se escribía una S, de tal manera que, con el tiempo, la P comenzó a ser simplificada y sustituida por una sola línea que cruzaba la S.

«En el año 1792 tomando como referencia el valor del dólar español, la Fábrica de Moneda de Estados Unidos creó el dólar estadounidense, y en 1857, el dólar español fue retirado de la circulación…»

En el año 1792, por fin, y tomando como referencia el valor del dólar español, la Fábrica de Moneda de Estados Unidos creó el dólar estadounidense, y sesenta y cinco años más tarde, en 1857, el dólar español fue retirado de la circulación, ya que su valor metálico había superado al valor teórico del dólar autóctono. En la actualidad, como decíamos al inicio del artículo, el dólar es uno de los símbolos mismos de Estados Unidos y hasta se relaciona con la propia fundación de ese país. Sin embargo, su aparición se debe realmente a la conjunción de la evolución histórica del thaler de Bohemia y de una moneda española.

Tal vez sea cierto que para recorrer el mundo es conveniente llevar encima dólares, en efecto. Nunca está de más. Pero quizá también habría que probar, de ahora en adelante, a viajar con reales de a ocho en el bolsillo. Nunca se sabe quién podría saber apreciar su auténtico valor como divisa. O quién podría haber leído este artículo.

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