Si el Festival Rio Babel hubiera llevado a Residente, de Calle 13, como cabeza de cartel de su edición de este año, hubiera vendido muchísimas más entradas o más abonos de las que vendió. En cambio llevó a Trending Tropics, el nuevo proyecto de Visitante, la otra mitad del grupo urbano  puertorriqueño. Con menor poder de convocatoria, sí, pero con una propuesta mucho más original, que reivindica los sonidos tradicionales latinoamericanos mezclados con música electrónica que busca reivindicar ruptura y transgresión. Ese gesto define a la organización de un Festival que no tiene pretensión de hacer el evento más loco del mundo, solo hacer que la gente se lo pase bien y reivindicar la cultura latinoamericana y su alianza con España.

Y para hacer esto el primer fin de semana de julio de 2019 una de las mejores cosas que puede hacer un festival de música en España es traer a Bad Bunny. Eso hizo el Río Babel y, claro, fue un éxito.

 

Solo hits

 

Ni siendo yo fan de Bad Bunny me esperaba que el concierto del puertorriqueño fuera a ser tan bueno. Decía Víctor Lenore, reputado periodista cultural, en el artículo que firmó antes del festival, que Bad Bunny llevaba un tiempo bajo de forma, que grababa en hoteles y que había perdido el nivel y la frescura de sus primeros temas. Cuando terminó el concierto escribió en un twit “La única forma de que vuelva a votar a un partido político en mi vida es que se llame Ahora Bad Bunny, Más Bad Bunny o Unidas Bad Bunny.”

Y es que Bad Bunny se confirmó en directo la noche del 4 de julio como uno de los mejores artistas de la actualidad, en cuanto a originalidad y en cuanto a calidad. Bad Bunny es un cantante que solo tiene hits. Es alucinante.

Él lo sabe y por eso dio un concierto que se prolongó más del tiempo estipulado por la respuesta tan positiva que tuvo el público a sus temas, incluido a los de ‘Oasis’, su último trabajo conjunto con J. Balvin. El concierto duró algo más de hora y media y solo sonaron hits (hit entendido, no solo como superventas, también como una canción de gran calidad), y aún así se dejó cosas en el tintero.

Al principio del concierto anunció que estaba muy contento porque era la primera fecha en España desde que sacó su primer disco ‘X100pre’, uno de los mejores álbumes de los últimos meses, y se nota que él también está orgulloso de ese trabajo. A pesar de contar con bastantes canciones de ritmo lento apostó fuerte por ellas e incluso para cerrar el show: ‘Como Antes’ es una de las mejores canciones de desamor de los últimos tiempos -El pasado no vira / la forma en qué me miras / las canciones de Shakira…/ ya nada es como antes- plagada de referencias que cualquier persona de nuestra generación (1994) puede tomar como suyas (el Messenger, My Space, Los Simpsons) pero que también levantaron a los muchísimos adolescentes que estaban en el concierto, algunos de ellos con sus padres, que han recibido y asimilado el cambio que ha aportado Bad Bunny al reggaeton y a la música latina.

‘Estamos Bien’, ‘MIA’, ‘Soy Peor’, ‘Sensualidad’ o ‘Tú No Vives Así’, algunos de sus canciones más aclamadas, pero también ‘Ni Bien Ni Mal’, ‘RLNDT’ o ‘Solo de Mi’. Antes de esta última canción hizo un speech dedicándosela a todas las mujeres del concierto. A diferencia de otros cantantes que suelen hacerlo antes de un tema para bailar o en el que abren su corazón de la forma más típica, ‘Solo de Mí’ lleva un mensaje potentísimo contra el maltrato. Como me comentaba un trabajador de una discográfica: “Bad Bunny es el cantante con el que nos hemos subido a la ola de la música urbana muchos que venimos de otros géneros”. Bad Bunny -Benito Martínez- triunfó en Madrid y el Río Babel triunfó con él.

 

Un festival heterogéneo

 

La forma de plantear el festival parecía algo confuso al principio. El jueves era un día más dedicado a la música latina urbana, donde PJ Sin Suela y Pedro Capó hicieron de preámbulo para Bad Bunny y caldearon el ambiente. El primero con su inconfundible energía y su particular forma de cantar y el segundo con unos ritmos más pausados y su canción ‘Calma’, una canción superpegadiza que lleva sonando desde hace un año en todos lados.

El segundo día de conciertos desfilaron por el recinto del festival en IFEMA Los Espíritus -un grupo muy interesante de psicodelia argentina-, Muerdo, Dorian, Love of Lesbian y La Pegatina. Sin embargo haría hincapié en los otros dos artistas que asistieron: Jorge Drexler y Mon Laferte.

La trayectoria de Jorge Drexler es conocida para todo el mundo de la música. Un estilo particular y una forma de componer (atentos a su métrica la próxima vez que le escuchéis) que le hacen sobresalir entre otros cantautores. Drexler dio un concierto en el consiguió la comunión con el público, el cielo de Madrid estaba perdiendo lo que le quedaba de luz, Jorge Drexler lo miró, lo vio y se inspiró para dar un show que, sin levantar a nadie del suelo, dejó la impresión de que la música estaba viva. Drexler pasó por sus temas más emblemáticos ‘Todo se transforma’ o ‘Pongamos que hablo de Martínez’, la canción que el cantante dedicó a su descubridor Joaquín Sabina. Esta canción aparece en ‘Salvavidas de Hielo’, su último álbum, donde tiene otra canción junto a otro nombre propio que brilló con seguridad la noche del viernes: Mon Laferte.

La noche tuvo su momento álgido en este juego entre cantautores.

Mon Laferte era una de las apuestas de los organizadores del festival (la otra era Trending Tropics) y demostró los por qués en su directo. Con unas letras menos polarizantes que las de Drexler, que pueden resultar más incómodas de escuchar si no conectas con su imaginario particular. La cantante chilena demostró por qué ha sido una de las irrupciones más interesantes de los últimos años en la música latinoamericana y dejó un repertorio en el que repasó gran parte de lo mucho bueno que tiene. Fue tan grande la impronta que dejó Mon Laferte primero y Jorge Drexler después, que quizá la aparición de Dorian, Love of Lesbian y La Pegatina de después quedara algo forzada. Opinión personalísima. El público, sin embargo, reaccionó a la perfección y pocos minutos después de terminar el Uruguayo estaban levantados con el épico show de Dorian. Y con todo lo que vino después.

 

Al tercer día

 

Después de demostrar que se puede hacer un festival en España que reivindique la música latinoamericana de calidad sin caer en snobismos ni en mercantilismo, el tercer día del Festival Río Babel tenía que ser la confirmación de lo planteado los días anteriores. Lo fue Bomba Estéreo mediante.

Bomba Estéreo es un grupo colombiano de fusión que ha sobrevivido dos veces al peligro de quedarse en un one hit wonder. Primero con ‘Fuego’, en su primer trabajo, y en su penúltimo trabajo, con ‘To My Love’. Lo han hecho con inventiva, ganas, mucha energía (la sola presencia de  Li Saumet, su vocalista, en el escenario, es una inyección de adrenalina) y sobre todo buenas canciones. En ‘Ayo’, su último álbum, encontramos canciones tan poderosas y bellas como ‘Amar Así’ o ‘Duele’, que junto a maravillas como ‘La Cumbia Psicodélica’ o ‘Somos Dos’ le permiten a Bomba Estéreo sembrar sus canciones más populares entre todo su repertorio y no tener que recurrir a ellas en momentos puntuales para levantar al público. Bad Bunny también pudo hacer esto y no es poca cosa. Cuando cualquier otro hubiera cerrado con ‘To My Love’. Bomba Estéreo hizo de ella el punto medio del concierto antes de hacernos una promesa a todos los asistentes “Después de este calentamiento, ahora, vamos a bailar de verdad”. Y así fue.

Bomba Estéreo vinieron precedidos de Trending Tropics, con los que abríamos el artículo y que pueden tener el orgullo de haber sorprendido a todos los asistentes a su concierto que no los conocían. Quizá esperando a Bomba Estéreo se encontraron con que iban a bailar mucho antes de lo esperado.

Se nota que Trending Tropics eran la otra apuesta personal de los organizadores. Uno de los grupos con menos streams del festival en uno de los momentos centrales de la última noche. Les salió bien porque Trending Tropics juegan al despiste: casi todas sus canciones tienen la voz de alguien ajeno al grupo, desde la vocalista de Bomba Estéreo a los chicos de Vetusta Morla, pasando por uno de los hijos de Bob Marley. Muy conscientes de la época en la que vivimos apuestan por la electrónica como filtro tras el que hacer pasar las raíces latinas que tienen muy bien fijadas en tierra.

Para cerrar la noche Fuel Fandango, que junto a Dorian, La Pegatina y Love of Lesbian, completaron el póker de grupos comodín para cualquier festival. Funcionan bien, tienen un público fiel y apuestan por música accesible. Cada uno en su estilo nunca fallan.

Fatboy Slim era el encargado de cerrar el tercer día y el Río Babel. Hizo lo que lleva haciendo las últimas décadas desde que se aupó a la música electrónica aupando la música electrónica consigo. Dejo una sesión final para el recuerdo, para que todos los que habíamos disfrutado de las muchas horas de música de calidad que dejó el Río Babel termináramos de sacudirnos el polvo y dijéramos buenas noches al verano madrileño (que fue tropical y caribeño y psicodélico) y a la temporada de festivales.

Río Babel 2019 fue un acierto si, como nos comentaron en la presentación los organizadores, estaban buscando hacer un festival diferente, uno pensado para un recinto no demasiado grande, donde todo el mundo estuviera cómodo, sin grandes colas y que reivindica la buena música desde una propuesta editorial concreta, la fusión de culturas latinoamericanas. Uno de los festivales más interesantes en los que he estado. Incluso en el fin de semana del Orgullo LGTBI el festival se llenó todas las noches.

 

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