La historia de Boudin y Monet posee un atractivo novelesco. Es una historia venida de la mano del cliché, donde el discípulo termina convirtiéndose en el maestro.

Ayer tuvo lugar la inauguración de la nueva exposición de Monet y Boudin en el Museo Nacional Thyssen- Bornemisza. Un centenar de obras exhiben su recorrido profesional, un recorrido que revela un mismo estudio de la luz y del interés por la vida moderna.

“Monet es el deseado de los museos contemporáneos. Muchas veces sentimos que debemos pedir disculpas ya que, en gran medida, buscamos el placer del público. Y no es una mala razón, pero hay razones más importantes; Monet y Boudin son dos figuras que representan al impresionismo”, declara Guillermo Solana, director artístico del museo. “En la pintura moderna no es tan importante la imagen conceptual que tenemos sobre las cosas, sino la imagen retiniana que los pintores poseen.”

“Muchas veces sentimos que debemos pedir disculpas ya que, en gran medida, buscamos el placer del público. Y no es una mala razón, pero hay razones más importantes; Monet y Boudin son dos figuras que representan al impresionismo”

Como bien sabrán los expertos en arte, una de las cunas más importantes de la pintura impresionista tiene lugar en Normandía, Francia. Por esa misma razón, la mayoría de la abrumadora exposición ofrece escenarios de la costa atlántica francesa. Monet y Boudin comienzan pintando a turistas y pescadores. Después, darán un salto brusco y pasarán a pintar solitarios acantilados, queriendo mostrar la naturaleza salvaje. Casi al final de su trayectoria, se puede apreciar la adaptación dificultosa de los paisajes de Normandía a los del Mediterráneo. El elemento circundante es importante, al igual que la transformación de la paleta cromática. En los paisajes mediterráneos, los colores son mucho más vibrantes, mientras que en los escenarios de la costa francesa, a la que tanta devoción tenían, los grises dominan el paisaje. “Esta exposición posee piezas escogidas de forma minuciosa, a fin de resaltar las coincidencias de tiempo y lugar; y a veces de lugar, pero no de tiempo de ambos autores.”

Pero no siempre Monet y Boudin coinciden. Dicha muestra también juega a buscar lo lejos que puede estar un pintor del otro. Al fin y al cabo, un artista tiene el derecho de encontrar, hacer y desarrollar su propio recorrido.

“Esta exposición posee piezas escogidas de forma minuciosa, a fin de resaltar las coincidencias de tiempo y lugar; y a veces de lugar, pero no de tiempo de ambos autores.”

Juan Ángel López es el comisario responsable de la exposición: “Es una muestra muy ambiciosa. No hay ninguna pieza que esté por estar. Para esta exposición, todas las piezas son imprescindibles. Todas se complementan y completan el argumento hemos montado y que esperamos que se disfrute.”

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