Dellafuente, de la mano de Vodafone Yu, ha llenado dos días seguidos (22 y 23 de Mayo) la sala La Riviera de Madrid con dos conciertos a la altura de los que dan las grandes estrellas que llevan ya décadas de carrera, reuniendo a amigos y a artistas que han colaborado con él en sus grandes éxitos. La cosa es que Dellafuente tiene menos de 30 años y, según dijo en una entrevista reciente, con 24 no se imaginaba nada de lo que le ha terminando pasando.

El caso de Dellafuente es el de un artista que ha conseguido hacer de lo personal tendencia, algo que distingue a los grandes de los medianos. Como un Tuareg arando en el desierto, Dellafuente ha conseguido que crezca vida de donde parecía que no se podía. Un milagro que lo mismo funciona con un grupo como Novedades Carminha que con C. Tangana. Un brote verde que hay que cuidar.

Se comenta mucho en el mundillo que el granaíno está parado, que no sabe adónde tirar y cómo. Se suponía que ‘Me Pelea’ iba a ser su entrada al mainstream y le faltó un poco suerte para reventarlo. Así que Dellafuente se encerró en sí y decidió revolucionar su catálogo y volverlo rock, y acústico y experimental. Con la naturalidad con la que hace eso el flamenco, que desde antes de La Leyenda del Tiempo, lleva destacando por ser el genero que más se ha reinventado, y eso es lo que le ha permitido mantenerse actual en un mundo como el de hoy.

De todo lo que se ha contado sobre Dellafuente (que, por cierto, extrañamente no suele tener hueco en los medios generalistas) pocas veces se hace hincapié en sus letras y me parece un gran error. No hay entrevista en la que no se hable de su manejo del autotune, de sus colaboraciones, de sus experiencias musicales con el flamenco y la música latina, de su famosísimo merchandising…. Pero muy pocas veces se reivindica como el gran letrista que es. De hecho, si en algo destacan todos sus conciertos es en que consigue una comunión con el público mediante la palabra. Todos sus seguidores se saben la letra de todos sus temas, y eso es porque lo que les mueve a escuchar a Dellafuente es lo que les está contando.

Mucha culpa de eso la tienen temas que, aunque ya tengan un tiempo, han sabido salirse de los tópicos del trap y del rap en la forma o en el fondo. Por ejemplo, en Los Millones Que No Tengo, uno de sus temas insignia y con el que levantó a la sala ayer, ‘el Chino’ canta:

“Hace mucho tiempo que quiero complacerte y verás que no es fácil, mujer

Dame tu palabra de que vas a quedarte para cuando no haya también

Lleva muchas noches que no duermo,

Estoy con la rarra no te miento,

Y ahora voy a gastarme to’ mi tiempo en tí,

Y los millones que no tengo”

Una forma de cantar que humaniza al cantante y le hace confluir con el público mucho más que los llamamientos al lujo y el dinero que llevan por bandera otros miembros de la escena, haciéndose (muchas veces) casi indistinguibles.

En el plano social también tiene varios temas que marcan la diferencia. En concreto, Nana Del Pordiosero, donde hace quizá uno de los retratos más fieles de la crisis que asoló nuestro país y, más aún, el estado de gran parte de este país nuestro a lo largo de los años:

“El dinero, ¿qué basura es el dinero?…

que al bueno lo hace malo y al malo lo hace bueno.

Pal’ que dijo que hay que pagar medicinas:

que se gaste to’ su sueldo en medicinas.

Para los racistas que solo son unos niñiaos:

que tu niña se enamore de un muato

pa los que tienen compromisos con hacienda

porque resulta que este año no han perdío dinero

y no tienen para poderse irse de tiendas

pero el estado dice “tú no eres un pordiosero”

Estos dos ejemplos de cómo trata temas como el amor y el dinero desde una perspectiva humilde y del que ha sabido lo que es pasarlo peor que ahora y que es consciente de la fragilidad del mundo y de las situaciones son un par entre muchísimos otros. Escuchar a Dellafuente es escuchar a la España (sobre todo a la Andalucía) de hoy en día cantando: barrio, éxito, pobreza, humildad y sencillez, autotune e internet como forma de expresarse…

Todo esto es lo que se resume en 13/18, la canción que hizo para celebrar su primer lustro en la música y que ponía punto y final a un ciclo y abría otro, ya con pie y medio en la industria musical más profesionalizada (hasta ahora toda su carrera había sido independiente y, a diferencia de otros, sigue teniendo la posibilidad de sacar proyectos por su cuenta como su último single Octava Maravilla, una oda a Andalucía que se mezcla con la figura de la mujer. Una mujer que, en el caso de Dellafuente, y a diferencia de los excesos que suelen verse en el showbusiness, lleva siendo la misma desde hace diez años).

Dellafuente ha sabido explotar su marca personal junto a LATIGO (LA TIenda de las GOrras) primero y Nike después, creando un merchandising extrarreconocible y que ha generado polémica por los precios de algunas de sus piezas: por ejemplo el chandal de más de 100 euros que sacó junto a Nike. Sin embargo nadie habla de las bufandas de DELLAFUENTE FC que había ayer en el concierto por 10 euros y que son asequibles para cualquier fan. Como el mismo dice en la ya mencionada 13/18:

“Nadie ha puesto una pistola en la cabeza pa que compres

Si no puedes permitírtelo, no lo compres,

Yo ya he vivío to’ eso, yo quería unas Nikes nuevas

pero las heredé de mi hermana, todavía tenían suela”

Dellafuente ayer en Madrid hizo un set con sus mejores temas, el público (estuviera en la zona VIP o el el foso) cantó todos y cada uno de los temas que sonaron, aplaudieron a rabiar a artistas invitados que quizá no escucharían en solitario en sus vidas y crearon un buen clima de fraternidad, impensable en un concierto de un artista a día de hoy.

De todas maneras, aunque adore mi trabajo, que es contar estas cosas, creo que para que alguien sepa de qué hablo cuando hablo de Dellafuente lo mejor es escucharle. Así que aquí va esto de regalo:

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