Si existe una tertulia diferente al resto, es sin duda la Tertulia Literaria Ferreiro. ¿La conoces? Permíteme presentarte un grupo humano que deja encantados a quienes les visitan, al menos eso han publicado escritores como Antonio Muñoz Molina en El País o Marta Sanz en El Mundo.

Entre a formar parte de ella hace más o menos un año y debo confesar que ahora soy a adicta a sus encuentros. Aquí se debate sobre libros como en cualquier otra, aunque la diferencia radica en sus integrantes. Los miembros de la familia Ferreiro como nos gusta decir a los que la componemos somos, aunque a primera vista suponga una paradoja, ciegos leyendo libros. El braille y el audio sustituyen a la tinta del papel conviviendo con naturalidad entre las delicias culinarias de un restaurante madrileño.

Todo comienza en 2012 cuando Ernesto Feíto responsable del restaurante Ferreiro situado en la calle Aviador Zurita 32 recibe una propuesta un tanto particular.

«No dudé en apoyar este tipo de iniciativas culturales y sociales en las que la inclusión predomina por encima de todo», nos cuenta Ernesto. «Me apetecía hacer algo más que no solo el tema gastronómico».

De este modo el segundo martes de cada mes desde noviembre de ese mismo año, un grupo de treinta y cinco personas ciegas se reúne en torno a una mesa en forma de U en el citado restaurante, presidida por el autor del libro a tratar y los cuatro organizadores del encuentro: Mariano Fresnillo, Alberto Gil, Elena Rodrigo y Natalia Santamarína.

            «Esta idea suponía un reto», nos explica Alberto, «porque es autogestionada e inclusiva, además intentamos conseguir cada mes un autor diferente que no viene solamente a vender libros sino que quiere conocer a sus lectores. Asumimos el desafío de que ellos se lleven una impresión favorable de nuestro colectivo y puedan conocernos un poco mejor».

En el camino a través de los libros, Mariano y Elena tuvieron la suerte de contactar con Francisco Barrera, comercial de la editorial Planeta iniciando una magnífica colaboración para facilitar autores que a día de hoy continúa. Al preguntarle que vio en este colectivo para implicarse de ese modo, me dice:

            «Les vi en la firma de libros de un autor y me acerqué para ayudarles al comprobar que andaban algo perdidos. La idea era facilitarles las cosas, después al charlar con ellos y conocer al resto del grupo me di cuenta de su calidad humana y el esfuerzo que las personas ciegas realizan en esta tarea. Decidí contribuir y apoyar la tertulia en todo lo que estuviera en mi mano».

Pero, ¿dónde está la clave para que Julia Navarro, Carmen Guaita o Gonzalo Giner entre otros hayan repetido visita? O para que Sonsoles Ónega, Marta Robles o Javier Sierra pasen una tarde presentándonos su libros.

Mariano nos deja algunas pistas:

«La fórmula para que esta idea no solo funcione sino que continúe creciendo está en el compromiso, la fidelidad y el respeto que caracteriza al grupo».

Estas premisas, más las que a continuación apuntan otros miembros del Ferreiro son la verdadera clave del éxito.

Juan Carlos Moreno me dice:

«La diferencia con otras es el contacto directo con el autor y la posibilidad de escudriñar su obra al leerla y comentarla junto a él».

Andrés Oteo reflexionando sobre la cuestión añade:

«Esta tertulia lee y estudia muy bien sus libros. Nos implicamos en la lectura, por ello los autores quedan gratamente sorprendidos. Ellos no han pensado que un lector ciego diseccione de tal modo su obra. El escritor sale encantado por el análisis que hacemos de su libro y porque durante el encuentro surgen preguntas que ni siquiera ellos se habían planteado».

Paquita Casado destaca el aprendizaje mutuo entre lector y escritor con el comentario que Carmen Posadas hizo el día que visitó el Ferreiro:

«No podéis imaginar cuanto he aprendido hoy con vosotros»”

Bajo este prisma comentarios como el de Ángel Llena toman otra dimensión:

«La tertulia me ha enseñado a no solo leer un libro sino a buscar dentro de los personajes»

Así María José Martín sintetiza lo anterior:

«El compromiso de leer un libro, acudir a la tertulia con amigos, conocer al autor, la correcta organización y el trato exquisito de Ernesto hacen que el concepto de tertulia sea la suma de todo lo anterior, es un todo que hace de ella un encuentro maravilloso.»

De este modo entra en juego el buen ambiente que se respira en los encuentros a través de otros tertulianos como Yolanda Martín que manifiesta:

«Aquí encuentro bondad, cariño y reconocimiento, fuerza y calidad humana que sobre todo se nota en momentos difíciles. Es un privilegio reunirse con el autor y el grupo».

Un contacto que origina sentimientos tan profundos que otra compañera, Leo Pérez narra del siguiente modo:

«Es una tertulia entrañable porque somos una gran familia, variada porque se tocan distintos temas y géneros, y enriquecedora porque aprendemos de los autores y de los compañeros».

Postura que comparte otra componente del grupo, María del Carmen Pérez:

«Supone la grata obligación de leer los libros y debatirlos con su autor algo que me enriquece mucho. Gracias a la tertulia pertenezco a un grupo que no solo son compañeros sino amigos».

Y ante todo lo dicho hay quien va más allá, como en el caso de Elvira Gutiérrez que me confiesa:

            «Los libros y el Ferreiro me han salvado la vida. Acudo a todas las tertulias y leo todos los libros que se proponen, aunque por timidez solamente escucho al autor y a los compañeros, y lo hago encantada.»

Una vorágine de sentimientos que Nuria Palma resume con acierto:

            «La tertulia Ferreiro es mi familia literaria. Cada uno aporta respeto, libertad de expresión, amistad y cultura.»

Pero ya sabemos que cuando abrimos un libro un mundo nuevo se descubre ante nosotros y algo así ha sucedido con esta tertulia. De este modo las lecturas han dejado paso a otro tipo de actividades y encuentros que alimente nuestro afán de aprender y compartir. Carlos Lázaro lo recuerda con sus palabras:

            «Tenemos un ambiente increíble tanto en las reuniones como en los paseos guiados por Madrid relacionados en muchas ocasiones con los libros que leemos».

Y es que esta tertulia no se amedrenta ante nada, novelas, rutas turísticas, comidas y hasta un «Ferreiro Rock» una idea de Richie Velesar quien dejándose llevar como él mismo dice «por el buen ambiente y el grupo humano creado alrededor», nos saca una sonrisa con sus intromisiones en la música y el humor.

La tertulia Ferreiro sabe mirar más allá de lo que los ojos nos permiten ver, un acto habitual para nosotros que saboreamos, tocamos y escuchamos las palabras depositadas en un libro.

Así Ángeles Sánchez, galardonada con el segundo premio Tiflos 2005 de novela y miembro del Ferreiro nos deja el siguiente acróstico poniendo fin a esta cita a ciegas con los libros.

Forjando Encuentros Recordamos Relatos Escritores Importantes Recibimos Orgullosos.

 

La tertulia Ferreiro quiere agradecer profundamente a todos los escritores su generosidad al emplear parte de su tiempo entre nosotros. Hemos compartido mesa y lecturas con José Miguel Vila, Elena Peralta, Ignacio Santamaría , María García, María José Rubio, Javier Reyes, Manuel Enríquez, Nieves Barambio, Carmen Posadas, Carolina Alcalá, Gonzalo Giner, María Arauz , Virginia Lancha, Ernesto Uría, Julia Navarro, Ángel Vienallas, Paloma Gómez , Luz Gabás, Reyes Monforte, Ana Elena Coto Fernández, Mari Carmen Aranda, Carmen Guaita, Marta Sanz, Ángel Guinda, Marcos Chicot, Carmen Cordero, Raquel Martos, Lucía de Vicente, Joaquín M. Barrero, Mari Angeles López , Javier Moro, Jose Guadalajara, Blanca Langa, Daniel Sánchez Arévalo, Carlos Osorio, Nieves Herrero, Fermín Bocos, Lorenzo Silva, Cristina Valero, Javier Urra , Almudena de Arteaga, Paloma Sánchez-Gárnica, Pablo Guerrero, Raquel Martín, Alberto Pasamontes, Antonio Cabanas, Juan Méndez, Inma Chacón, Ana García Castellano, Javier Sierra, Javier Lostalé, Marian García, Joaquín Leguina, Sonsoles Onega, José Ramón Pardo, María Jesús Cascales, Carmen Manzaneque, Jorge Molist, Pilar Andreo, Miguel Angel Mendo, Miguel Albero, Marta Robles,  Rosa Huertas, Ana Hernández, Marta Enriquez, Antonio Muñoz Molina

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