Tres tipos geniales y atrevidos, tras una noche de tapas y vinos, se alentaban mutuamente añorando que nuestra ciudad no fuera poseedora de un festival literario lo suficientemente potente  para que autores de renombre quisieran acudir a él como los asesinos vuelven a la escena del crimen, por este motivo decidieron crear ellos mismos la Valencia negra que ya camina por su VI certamen. El trío es creativo y funciona bien con su agencia de Publicidad, pero además de meterse en el lío que supone crear un festival anual los tres tiene el don de la escritura con el plus de hacerlo realmente bien.

Hoy voy a obviar a dos de ellos, de los que prometo hablaros más adelante, para centrarme en el último en editar su obra, Bernardo Carrión.

La novela negra, genero de minorías el siglo pasado, ha ido escalado posiciones hasta situarse en un lugar privilegiado en las estanterías gracias a la voluntad de los lectores siendo, desde hace algún tiempo, una de mis elecciones recurrentes.

Si estas pensando que Sin Piedad es la típica novela detectivesca de escenarios neblinosos y grises te confundes de cabo a rabo. El autor, en su opera prima, nos encara con la realidad social que provocó el estallido de la burbuja inmobiliaria, presentándonos los sentimientos de rabia y desesperación que afloraron en gran parte de la población española al ir perdiendo sus trabajos y viviendas mientras la prensa destapaba todas las semanas un nuevo caso de corrupción y enriquecimiento ilícito de nuestra clase política.

El deseo más repetido en las conversaciones de los españoles era la urgente aplicación de un fuerte correctivo a los políticos corruptos.  Este deseo, que en la realidad nunca pasó de ser una pretensión, el escritor lo convierte, en la ficción, en un sueño cumplido y ejecutado por los personajes de su novela.

Un misterioso ermitaño, oculto en una aldea gallega, será el encargado de crear el portal www.SinPiedad.org que permitirá la Vendetta del pueblo contra los corruptos, ignorando la presunción de inocencia. Avivar las brasas del odio ofreciendo la suculenta cantidad de 50.000 € por cada asesinato será la venganza ciudadana ofrecida por el asceta que se rubricará con una filmación verídica que será subida a la Web.

Con la lectura de la novela he aprendido que existe un submundo virtual al que llaman “Blue deep” dirigido por hackers y de muy difícil entrada al usuario medio. Es la zona más oscura de Internet donde puedes encontrar lo más retorcido y depravado de la condición humana. Al parecer los que usamos la red habitualmente solo vemos la punta del iceberg pero lo sumergido oculta desde trafico de armas y drogas, asesinos a sueldo y pederastia hasta lo inimaginable. Este es el ciberespacio donde se aloja la Web que da título a la novela. Es tranquilizador que en el mundo real nuestra policía hace una labor encomiable a este respecto.

Si tuviera que comparar al escritor, Bernardo Carrión, con directores de cine diría que la obra está a camino entre los hermanos Cohen y Tarantino. Un thriller social de pura locura donde el que la hace la paga, llegando a sacar lo peor del interior del ser humano.

 

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