Fotografía: Fototendencias (www.fototendencias.es)

Madrid se vistió de gala en su despertar literario y para ello, decidió viajar al siglo XVII.  Tomó la mano de la escritora del momento, la condujo hasta un lugar de ensueño y juntos leyeron un libro.  Así fue como el pasado miércoles 10 de febrero el Club Argo abrió sus puertas a Sandra Aza para la presentación oficial de Libelo de Sangre, la novela revelación  que sitúa a la autora entre las más reconocidas del panorama literario.

Entre libros, sillones chester y amantes de una buena tertulia, Sandra nos confiesa que ha elegido este lugar porque Argo es el nombre de un barco mágico y su cubierta, la biblioteca donde se celebra el acto, un lugar de ensueño. A lo que agrega, no se me ocurre mejor escenario para hablar de un sueño cumplido, que un entorno que tanto invita a soñar.

La tarde trascurrió por el Siglo de Oro matritense con dos maestros de ceremonias, Nicolás Oriol y Ramón villa, que unidos al ambiente imprimieron al acto la categoría de excelente.

«Un encuentro emotivo, literario y fraternal, donde Nicolás iniciaba el acto con las impresiones tras la lectura de la obra»

Un encuentro emotivo, literario y fraternal, donde Nicolás iniciaba el acto con las impresiones tras la lectura de la obra. Nos habló sobre el aprendizaje que supone leer una novela tan bien documentada, e incluso nos confesó algún momento en el que sintió quebrar el alma por las escenas narradas. A continuación intervino Ramón recordando la exposición en el Instituto Cervantes sobre las escritoras del XVII cuyo lema, tan sabías como valerosas aplico a Sandra. Señaló el paralelismo al encontrar sabiduría en el escrito y valentía al publicar en los tiempos que nos toca vivir.

Por último las palabras de la autora mostraban su satisfacción por  haber conseguido según nos dice, envolverse en un momento real tras tantos años de fantasía. Sandra añade; entre con la respiración entrecortada, salí con el alma emocionada. Seguramente por el cariño recibido y la gran acogida de una novela que ella encuadra en una época vibrante, pero sombría en la que mientras la fe en dios encendía corazones, los delitos contra ella encendían hogueras.

«Nos habló sobre el aprendizaje que supone leer una novela tan bien documentada, e incluso nos confesó algún momento en el que sintió quebrar el alma por las escenas narradas»

Al finalizar, cuando Argo cerró sus puertas y Madrid se retiró a descansar, los sillones vacíos escucharon a los libros decir; Ha sido un placer disfrutar de tu pluma Sandra.

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