Dicen que para un verdadero escritor su obra habla por él, más allá de sus necesidades personales. Cuanto más se oculta tras ella mejor le definirá. Cuando se publica cualquier libro, camina solo en el tiempo. Únicamente, las conciencias de los lectores individuales otorgan determinados sentidos al escrito, como pasó en los casos de Kafka, Beckett, Nietzsche y algunos más. Esto sucede no por vías mediáticas o propagandísticas sino porque las obras rompen esquemas en la tradición literaria.

En «Poeta en Madrid« de Justo Sotelo (Huso Editorial, 2021) hay infinitos temas y cada uno requiere reflexiones y debates profundos. Entre ellos destaco el lenguaje, la música, la fantasía, los sueños, el glamour, el amor, la mística, la belleza, los ambientes artísticos, los diálogos filosóficos, los monólogos, etcétera.

«A lo largo de la obra el tema de “la moda” lo encontramos en las marcas y en los diseñadores actuales e históricos. Creo que esto tiene que ver por la pasión que siente el autor por el cine»

Intentaré hacer un resumen de lo que considero esencial. A lo largo de la obra el tema de “la moda” lo encontramos en las marcas y en los diseñadores actuales e históricos (Valentino, Chanel, Carmina Rotger, Hugo Boss, Tom Ford, André Courrèges). Creo que esto tiene que ver por la pasión que siente el autor por el cine. Hay una relación inseparable entre la moda y el cine. Por otro lado, hay que resaltar su pasión por el glamour y el deseo oculto para homenajear el ambiente parisino. Ya Roland Barthes escribió durante seis años intensamente un libro sobre la moda y afirmó lo siguiente: «puede el vestido significar sin que exista una palabra que lo describa». Termina su libro con una pregunta muy acertada: ¿acaso no es la moda una forma de escribir una literatura? Del mismo modo, nos dice el protagonista Gabriel Relham de la novela “Poeta en Madrid”, «el mundo es una marca, que necesita ser reconocido por la gente para que tenga sentido. Hasta el gran Ulises lo es«.

Cuando vi el nombre de Tom Ford me acordé de su bella película «Un hombre solo», que me emocionó, he de reconocerlo. En ella encontré un gran consuelo debido a mi reciente separación; una película que reflexiona sobre vivir en el presente y no olvidarse del verdadero sentido de la vida. Casi todos los que nos movemos en un ambiente de arte en las grandes ciudades tenemos que pasar por esta aventura, la de los sueños, el éxito, el vestuario, los amigos pasajeros. Todos llevamos dentro esos instintos de “dolce vita”. aunque lo neguemos por las normas sociales y por temores de actuar en público. Sin embargo, los buenos artistas tienen otro recurso independiente de su soledad y su creatividad, ya que recurren a vigilar u oír sus voces interiores, a romper el esquema de una tradición atada a los elogios oficiales.

«En cuanto al lenguaje, Justo Sotelo recorre el camino de forma equilibrada y nos conduce a buscar la creación auténtica»

En cuanto al lenguaje, Justo Sotelo recorre el camino de forma equilibrada y nos conduce a buscar la creación auténtica. Al llegar al Capítulo II Escena 3 y también en el Capítulo IV Escena 1, el autor alcanza un modernismo extremo y la narración se desarrolla en un plano de inmanencia del lenguaje llevando al límite sus recursos, en busca de una salida desde el lenguaje siguiendo la línea de Beckett. Beckett habla desde una ausencia en el origen cuando las palabras han perdido el poder de referencia del mundo o cuando los signos ya no logran traspasar la distancia entre el sujeto y el objeto porque los propios signos son la distancia. La creación, pienso, es un trabajo agotador. Este fue uno de los motivos de que en la filosofía y en el arte se llegara a renunciar a la muerte de Dios, la muerte del arte, y la muerte del sujeto. Quienes trabajaron intensamente en esta tarea fueron Joyce, Pessoa, Macedonio.

Según Beckett se trata de atrapar algo en el arte, no un objeto de la realidad, sino algo ausente como verdadero objeto del arte, sin embargo, otros vivieron en la pasión de la realidad, en la vida rota. Ellos querían crear la ficción en la que creer con el fin de vivir en ella, como Macedonio. Justo Sotelo, como buen escritor, intenta acercarse en su novela a la complejidad del lenguaje. El autor incide en la ficción de la novela como buen romántico que es, sin embargo, no renuncia a la pulsión poética como alimento fundamental. Sotelo de forma consciente o inconsciente realiza un gran homenaje a “El lobo estepario” de Hermann Hesse especialmente en la Escena 2 de Capítulo 1V cuando hablan Mahler y Beethoven en la buhardilla. El autor describe una conversación preciosa e interesante acerca de la soledad, la transcendencia e intenta fusionar todas las artes. La creación de Harry Haller «el lobo», por parte de Hesse es una de las invenciones más logradas de la novela occidental. En el lobo de Hesse aparecen Mozart, Schubert, Chopin, Beethoven, Brahms, Wagner, todos ellos hablando, personificados, en una alegoría de la salvación por la música. En medio de esta conversación, Mozart se vuelve una especie de ángel guardián, un ser tutelar que le cuida y va guiando sus pasos, junto a Pablo el saxofonista, y la gran música sirve de catarsis y de lecho final a Harry, junto con la magia del jazz.

Justo Sotelo refleja en la figura de Mahler una especie de idealismo que busca la revelación o el sentido de la creación, y al mismo tiempo reflexiona sobre nuestra insignificancia expresando – «¡Si Sócrates levantara su hermosa cabeza y comprendiera nuestra enorme insignificancia!», «Solo necesito una cura de humildad para ser el músico más recordado del mundo«. Hesse nos enseña a vivir la vida de manera más espontánea, y menos intelectual. Goethe es una referencia para todos los escritores del mundo. Él creó un modelo de humanista equilibrado hasta que creó una República de Weimar, donde las artes y las letras conviven con el hombre. Justo Sotelo rinde un homenaje al autor del Fausto, como se lo han rendido otros escritores como Hesse, Schiller, Heine o Mann en diferentes épocas y países. En este sentido logra llenar este hueco desde el punto de vista narrativo. Sotelo deja el aspecto técnico y del espacio de su novela a la elección del lector. Solo de esta manera nacen los lectores individuales y conscientes.

Fausto es una aventura, perdida del camino que progresa hacia la salvación. Pero “La Divina Comedia” es una peregrinación, un viaje hacia al paraíso o el amor y la felicidad. Es una especie de Biblia que apuesta por la búsqueda. A veces hay que dejar las cosas de la vida, del corazón, de los asuntos personales, de las preocupaciones para buscar señales inocentes, pero muy significativas, por ejemplo, conocer a un artista, o leer un libro como lo de “Fausto o “La Divina Comedia” y seguir hacia adelante.

En “Poeta en Madrid” existe una ironía semejante a la antigua literatura griega. Kierkegaard en sus tesis sobre el concepto de ironía en referencia a Sócrates, y Nietzsche utiliza la parodia en todos sus libros hasta alcanzar la plenitud. Es un juego para romper lo que hasta ahora había sido considerado como sagrado, bueno, intocable, divino”. Podría inventarte una conversación entre Fausto y Mefistófeles a través de un canal de YouTube y después subirlo a mi canal y compartirlo en una red social».

«En “Poeta en Madrid” existe una ironía semejante a la antigua literatura griega. Kierkegaard en sus tesis sobre el concepto de ironía en referencia a Sócrates, y Nietzsche utiliza la parodia en todos sus libros hasta alcanzar la plenitud»

En la buhardilla Gabriel habla con Elvira sobre la muerte del teatro, de la literatura, de la propia cultura tradicional. Y el bufón alude a esos hombres y mujeres que se orinan unos a otros en sus gargantas y esos pedos que pueden oírse de aquí a millones de kilómetros a la redonda en cualquier galaxia.

El ambiente artístico de la novela tiene que ver mucho con el cine, especialmente con obras como La Noche, de Antonioni, Eva al desnudo, de Mankiewicz, Celebrity, de Woody Allen, y La gran belleza, de Paolo Sorrentino. Pero a diferencia de estas obras, vemos que los protagonistas de la novela son la personificación de la Europa desgastada: cultos y vacíos, con descontrol de la juerga y la perdición. Pero hay que reconocer que, en la mayoría de estas obras, no se intenta dar lecciones a nadie, ni de compromiso ni de moral, como ocurre por ejemplo con el protagonista de La gran belleza: no se engaña, es honesto consigo mismo. Pero la novela de Justo Sotelo se diferencia de estas películas en que trata a sus personajes de una manera más equilibrada, aunque poco se pueda controlar en este ambiente.

Cuando escribo sobre un libro que me gusta, que es especial para mí, hago lo siguiente: lo trato con mucha delicadeza, lo toco, lo acaricio, y luego me alejo un poco de él para crear un texto paralelo. Lo hago para conectarme con el libro y no juzgarlo. Y con este libro me ha pasado esto, incluso antes de leerlo y rebuscar en lo más hondo.

 

  • Título: «Poeta en Madrid»
  • Autor: Justo Sotelo
  • Nº de páginas: 110
  • Editorial: HUSO
  • Idioma: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788412301625
  • Año de edición: 2021

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