Se abre el telón , esto parece un chiste pero estoy sentada en el cine… Se abre el telón y sale un titular: «La Real Casa de la Moneda Británica acusa a la escritora Enid Blyton de “racista, sexista y homófoba”».

Aaaaaaaaaaarg, grito sobresaltada en mi butaca. Y es que no sabía yo que la peli iba de terror.

Puede soñar exagerado el comienzo de este texto, pero si nos paramos a pensarlo es terrible. Titulares así dan más miedo que los pasillos del Hotel Overlook. Negarle un homenaje a una autora que nos hizo a leer a varias generaciones, por racista, queridos ingleses, era la Europa de 1946, ¿qué esperabais?, por sexista, encojo mis hombros recordando a Jorge, también llamada Georgina, y por homófona, que los malos serían guiris, ¡ajá!, es escalofriante.

Generación tras generación devorando Los cinco, Torres de Malory, o Los siete secretos, pero chicos, que es que es racista. Quizá ella, que se sabe, ya que no es la primera vez que saltan tonterías como esta a los medios, que era rarita, escribió lo que veía. Y aunque no lo hiciese, ¿vetaríamos a Neruda o a Nabokov?.

No le deis muchas vueltas, la respuesta es sí. Los vetamos. Nos gusta mucho ser políticamente correctos.

Nos gusta tanto que Pipí Calzaslargas, la increíble obra de Astrid Lindgren, es una obra olvidada para los niños de hoy. ¿Qué vamos a transmitir a nuestros retoñitos adorables? Pipilota, esa niña de 9 años que vivía sola y vestía mal,  comía con los dedos y ¡no iba a la escuela! o Tom Sawyer, ese niño criado a orillas del Misisipi con tendencia excesiva a la desobediencia, al trapicheo y a la travesura.Pippi Calzaslargas

Recuerdo de mi niñez un pasaje de la obra, tenía esa colección tan bonita y tan cuidada de clásicos juveniles de Anaya, «Tus libros», en el que buscan los cuerpos de nuestros protagonistas en el río pensando que están muertos. Reí mucho con la ocurrencia. Era apenas una niña y nunca pensé en la maldad que encerraba el hecho de “espiar” la conmoción por parte de nuestro amigo Tom.

Si fuésemos niños hoy, no nos dejarían leerlo. ¡Mecachis! Quizás por eso, lector, los clásicos juveniles han desaparecido…

Ni me voy a detener en el inmaduro, ególatra, que no cumple ninguna norma de Peter Pan, curiosamente aceptado por nuestra sociedad, quizá por el baño de tufillo Disney que desprende. Tanto polvito de hada y tan mona Campanilla como la vamos a prohibir. ¡Si los niños quedan monísimos en la pantalla!

Ay, esa doble moral. Porque Wendy hispana, lo que se dice hispana, de momento no es.

«Dejemos que las niñas sueñen con ser princesas o ingenieras, y que los niños quieran ser bomberos o piratas. Dejemos que decidan en qué bando están»

Una serie de castatroficas desdichas, maravilloso libro, por cierto, lo que acontece hoy con la censura irracional.

Leía a un autor, del montón que nadie conoce, no se asusten, en Facebook, una crítica a la Sirenita porque, ojo al dato, señores, «renuncia a todo por amor, y pierde la voz, ATENCIÓN, ya que calladita está más guapa». Frases como: “Ellos siempre ganan”, o “Y lo peor de todo es que no es ficción” llenan este incoherente post de la red social preferida por los lloricas. 2574 veces compartidos. ¿Cómo se te queda el cuerpo?  A ti, que has leído mil clásicos y nunca los has sacado ni de la época ni de contexto se te queda como a mí, “espachurrao”.

Y es que en Cenicienta las chicas limpian, Blancanieves cuida de la casita de los enanitos y La Bella Durmiente espera el beso de su príncipe para salvarse. ¿Y qué?.

Solo son cuentos infantiles.

Dejemos que las niñas sueñen con ser princesas o ingenieras, y que los niños quieran ser bomberos o piratas. Dejemos que decidan en qué bando están. Dejémosles elegir, porque Los cinco no son más que cuatro chicos y un perro viviendo maravillosas aventuras, y Enyd Blyton fue una escritora que nos hizo desear beber una cerveza de jengibre y estar internas en Torres de Malory un año. Pero sobre todo, la Blyton nos hizo lectores.

Por tantas veces que me senté en el suelo a leer un libro suyo, hoy os pido por favor que digamos ¡basta ya!. Y al más puro estilo peliculero gritemos de pie sobre nuestros viejos pupitres escolares #YoSoyFanDeEnydBlyton.

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