Le propongo que haga una comprobación muy sencilla: salga a la calle y pregunte quién ha leído alguno de los tres libros de las 50 sombras; descubrirá con estupor que nadie lo ha leído a pesar de que las cifras editoriales presumen de que lo ha comprado hasta el gato.

Si a usted le hablaran de Grey, un tipo guapetón y misterioso que entiende de vinos y va a todas partes en su helicóptero, que en su tiempo de ocio ejerce de amo sádico y que tuvo una infancia traumática junto a una madre drogadicta que le apagaba las colillas en el pecho, su reacción como persona en su sano juicio sería mediante alguna de estas reflexiones:

«No vayamos a cogerle manía porque tenga un helicóptero» o

«No todos los que dicen entender de vinos, entienden realmente de vinos» o

«Es una historia desgarradora porque ser fumador pasivo es malísimo para los niños».

Pero lo cierto es que usted vendería a su propia madre por conocer la historia del tipo en cuestión; la historia de un ser bello y atormentado, incapaz de querer a nadie sin hacerle más pupita que un cubrecama de esparto. Aunque si esa es la historia que a usted le interesa, entonces tendrá que buscarla en otro libro.

Por otra parte, si a usted le hablaran de Ana, una universitaria intelectual y apocada que trabaja media jornada en una ferretería y cuya única experiencia sexual hasta el momento ha sido espantar a las abejitas que intentaban polinizar sus geranios, su reacción como persona en su sano juicio podría ser:

«Esa criatura sencillamente no existe» o

«Esa criatura pertenece a un poderoso y encriptado lobby religioso-económico-social que no voy a mencionar» o

«Esa criatura sí existe, se llama Sandy o Cindy o Mindy, y aparece en las ventanas emergentes de internet en páginas de dudosa reputación»

Pero usted también vendería a su propia madre por leer la historia de ese ser inexplicablemente aséptico a punto de descubrir que un anclaje con orificio avellanado no es solo un efectivo mecanismo para nivelar estanterías. Y en tal caso, si esa es la historia que a usted le interesa, siento decirle que también tendrá que buscarla en otro libro.

Y entonces ¿cuál es el conflicto que subyace entre las chorrocientas páginas de la saga? Llegados ante tal disyuntiva ya son muchos los que empiezan a sospechar que el éxito se deba únicamente a la cantidad y variedad de escenas sexuales que se le presuponen a las novelas. Para comprobarlo, nos dispusimos a analizar el primer libro, detectar todos los encuentros sexuales entre los protagonistas y clasificarlos según un código alfanumérico:

A1: entrada por la puerta principal
A2: entrada por la puerta de servicio
B1: bajar al porrón
B2: bajar al botijo
C: la más ingenua si usted quiere pero también la menos pródiga; algo así como para llamar, pulse los timbres repetidamente

Dicho esto, que cada cual juzgue por sí mismo:

Primera noche en la cama de Grey: C – A1 – A1
Jacuzzi de Grey: B1 – B2 – A1

Y a partir de ese momento todo son A1 variando únicamente los previos y el attrezzo: cubitos de hielo, una corbata, bolas chinas, un espárrago, etc… Y en cuanto a los escenarios: cama de Ana, caseta del embarcadero de los padres de Grey, habitación de juegos de Grey, escritorio de Grey, habitación de hotel… En conclusión, nada que no emitan en abierto algunos canales de televisión un sábado al mediodía.

Y entonces, pensará usted, si no se trata de la incursión en la psicología de los personajes, ni de la potencia del conflicto amoroso ni de la excepcionalidad en los revolcones, solo queda una cosa: el interés por el mundo sombrío y oculto del sadomasoquismo. Y aunque en la novela se describe detalladamente una habitación totalmente equipada para tal asunto y se producen algunos episodios de azotes, no es fácil confirmar si con eso se satisface rigurosamente tales intereses, pues le sorprenderá saber lo muy reservados que son los sadomasoquistas para sus cosas. Por ello se remitieron formalmente nuestras dudas al apartado de correos de la S.S.S. (Sociedad Sadomasoquista Secreta):

«¿Responde Christian Grey al perfil de sádico medio?»

«¿Consideran que la descripción que se hace en la novela sobre arsenal y prácticas es suficientemente rigurosa y detallada?»

«Y por último, pero no menos importante ¿qué opina el colectivo de la S.S.S. acerca de la novela?»

La respuesta con sello oficial no se hizo esperar; un solo concepto dominando el resto de la hoja en blanco: A2

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here