Me encuentro con Luna Miguel para hablar sobre su libro  “El coloquio de las perras” publicado por Capitan Swing. Esta es la primera vez que nos vemos en persona, y me gusta encontrar en Luna Miguel a una escritora culta e inteligente, con la que poder hablar de tú a tú sobre literatura de calidad, más allá de las superventas del momento y de lo que todos sabemos que hay en todas las estanterías de las librerias actualmente. Con Luna Miguel se puede hablar de literatura de la buena, ella misma, durante la conversación, no deja de mencionar referencias, que al buscarlas, te das cuenta de lo interesante que su lectura puede ser. Lo mismo que cuando lees su libro “El coloquio de las perras”, un libro que hace honor a mujeres escritoras hispanoamericanas, que fueron silenciadas en su momento por el hecho de ser escritoras, por esos “escritores macho” como Luna Miguel define en su libro.

 

Luna, ¿Por que consideras que se escuchó más a los escritores que a las escritoras en aquella epoca del boom latinoamericano que haces referencia en El Coloquio de las Perras? ¿Por que crees que los mecanismos de poder estaban interesados en silenciar a las mujeres escritoras o por lo menos apoyaban este rechazo a las escritoras mujeres de la época?

Creo que esa voluntad para destruir la voz de las mujeres no se encontraba sólo en el ámbito literario, sino en toda la sociedad. Todavía lo vemos: reuniones de trabajo en las que no nos dejan hablar, comidas familiares en las que cuando alguna de nuestras tías habla de feminismo, alguien se burla de ella, periodistas amenazadas en redes sociales, abuso, acoso y violaciones a diario, sólo en nuestro país. El machismo lo impregna todo, y la literatura, o la industria editorial, también forma parte de ese todo. Y si esto ocurre así de visiblemente en nuestros días… imagina en el pasado. Con todo, creo que algunas de las mujeres del libro sí pudieron disfrutar de libertades inéditas para la época. Ellas fueron luchadoras y por eso necesitamos seguir reivindicándolas, para que sus esfuerzos no caigan en el olvido.

 

En el libro dedicas un capitulo al escritor actual, ¿Crees que existe alguna diferencia entre el “escritor macho”, y el “escritor hombre “no macho”” ¿Cómo podriamos definir al “escritor macho” actual?

Escritor macho es aquel que hace reseñas en las que habla del físico o la vida personal de la autora, sin que venga a cuento. Aquel que en una presentación se muestra paternalista. Aquel que, al hablar de literatura universal, jamás cita a una mujer. Aquel que siempre es competitivo, pero en el peor de los sentidos. El escritor macho es aquel que abusa, y también el que se refugia en el compadreo. Escritor macho es aquel que se niega a mirar sus privilegios. Por lo tanto, “escritor hombre no macho” es aquel que no hace ninguna de esas cosas, sino que simplemente lee, escribe, comparte, piensa, no ejerce abuso de poder, no desprecia a sus compañerxs de profesión por ser mujeres o racializadas o LGTB.

 

¿Consideras que hay alguna diferencia del “escritor macho” con respecto a la mujer escritora del panorama literario actual?

Yo misma he sido escritor macho. Cuando he pensado que a una compañera le han dado un premio porque era guapa. Cuando he dudado del trabajo intelectual de una compañera porque en realidad sentía envidia malsana. Cuando me he alegrado de que alguien hiciera una mala crítica a una compañera… He sido así porque nos han enseñado a ser así, pero tenemos la suerte de poder darnos cuenta del error y solucionarlo. Por eso creo que el escritor o la escritora macho puede desaparecer si trabajamos en primer lugar para matar al que llevamos dentro de nosotros mismos.

«El machismo lo impregna todo, y la literatura, o la industria editorial, También forma parte de ese todo”

La mayoría de las autoras que comentas en tu libro “El coloquio de las perras” como Alcira Soust Scaffo, Eunice Odio, Maria Emilia Cornejo o Aurora Bernárdez son, precisamente por ser silenciadas, desconocidas, ¿Cómo llegaste hasta su historia? ¿ Qué te permitió conocerlas y reinvidicar, así, la magnitud de sus obras?

Llegué a veces por pura casualidad, y otras veces por la recomendación de amigas. Una de las cosas que más me gusta de mi oficio es la cantidad de gente interesante que conozco en presentaciones, conferencias, por las redes sociales… creo que es un ejercicio sano preguntar a otras lectoras qué les emociona. Yo pregunté a muchas amigas de otros países qué debía leer para entender la literatura de un continente tan lejano al mío físicamente, pero tan cercano por el idioma,  y ellas me recomendaban a escritoras que yo no conocía. Aleida Belem Salazar me recomendó a Enriqueta Ochoa, Malén Denis me recomendó a María Emilia Cornejo, Oriete D’Angelo me recomendó a Miyó Vestrini, César Bringas me recomendó a Pita Amor, y así, un largo etcétera. Algunas de esas lecturas me llevaron a investigar a sus autoras más a fondo, a meterlas en mi imaginario, y a querer hablar de ellas en El coloquio de las perras. Lo más difícil fue tener que seleccionar sólo 12 nombres —una cifra que me autoimpuse porque también quería que el ensayo fuera breve, casi como un puñetazo, muy directo—, y lo segundo más difícil fue acceder a mucha de la obra que ya estaba descatalogada o directamente sin publicar.

 

En el capitulo dedicado a Pita Amor de “El coloquio de las perras “ comentas que Pita Amor pertenece a un listado de leyendas del arte y la literatura del México más auténtico, pero…¿por qué crees que Pita Amor renegaba de ese “ser leyenda”? ¿Crees que existe un rehusar al  “ser leyenda” también en las otras autoras que mencionas como “silenciadas” en el libro?

Creo que el caso de Amor es el más evidente porque ella no era sólo una escritora, también una figura pública. Pero que muchas de las autoras mencionadas aquí, sentían pudor, querían simplemente “ser escritoras”. Lo de “ser leyenda” es un invento masculino, un ansia exagerada de permanencia, algo ridículo, a ellas les bastaba con escribir, con saber que serían recordadas por su literatura, y no por las historias o las habladurías que las rodeaban (que si era guapa, que si estaba loca, que si tuvo tal amante…)

A lo largo de “El coloquio de las perras” escribes diferentes misivas a las escritoras mencionadas, en tu carta a Rosario Ferré aseguras que “escribir es muchas veces robar, pero yo creo que escribir también es hacer justicia, o porqué no, vengarse” ¿Consideras que las mujeres escritoras tenemos en cuenta esta situación de desigualdad de género en nuestra literatura e intentamos hacer justicia también con nuestras literaturas?

Totalmente. Escribir es un acto político. Una forma de estar en el mundo. Las mujeres escribimos para demostrar que estamos en el mundo. Si nos prohibieran escribir, como hacía Paz con Garro, como nos lo han prohibido durante tanto tiempo, no existiríamos, no hemos existido. Ahora debemos teclear y teclear, buscar y buscar, para rescatar a quienes no dejaron existir de la oscuridad que las envuelve, pero también apara dar luz a las que escribirán después de nosotras.

«Lo de “ser leyenda” es un invento masculino, un ansia exagerada de permanencia, algo ridículo”

En la década de los 60 y 70, resurgió una segunda oleada feminista, después de la que se dió a finales del s.XIX y a inicios del s. XX  ¿Crees que en estos últimos años estamos ante otro nueva oleada feminista?  ¿cómo crees que la literatura escrita por mujeres actualmente está influenciando en ello?

Creo que estamos en un momento muy viral del feminismo, una ola empujada por todos los movimientos digitales, la difusión del feminismo pop, y también la aparición de nuevas pensadoras que amplían la lucha feminista desde posturas ignoradas antaño. Creo que hay muchas escritoras y pensadoras que están haciendo todo lo posible para que los feminismos crezcan, convivan, y sigan enfrentándose a ese fascismo que es realmente nuestro oponente y censor.

¿Hasta que punto consideras que afecta actualmente el género a la literatura? ¿crees que debería ser así?

Me gustaría pensar que lo que importa en la escritura no es el género de quien la escribe sino sus ideas, su voluntad, su capacidad para mirar el mundo.

Todos los lectores te agradecemos tu libro “El coloquio de las perras” ( Capitan Swing ) , pero, si se puede hablar de ello, ¿preparas ya tu proximo libro? ¿ en que proyectos estas inmersa actualmente?

Gracias, Cristina, ya sabes cómo me emociona poder hablar de todas estas escritoras. Ahora sigo tratando el tema de la mujer en la literatura, a través del erotismo, para la reedición de El dedo, un libro sobre el autoplacer, el deseo y la escritura. También avanzo con mi segunda novela, Conejitos, y creo que por fin he acabado mi séptimo libro de poemas: Poesía masculina. ¡Eso es todo cuanto puedo adelantar!

 

Luna, ha sido un placer, leerte una vez más, en “El coloquio de las perras”. Es un libro que recomiendo leer, no sólo por el hecho de que nos decubre nuevas escritoras hispanoamericanas hasta ahora silenciadas, sino también porque es un ensayo  interesante, muy recomendable para los amantes de la buena literatura y ameno de leer. Gracias Luna por conversar con nosotros sobre literaturas y mucha suerte en los próximos proyectos  que esperamos leer pronto en The Citizen.

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