Casi cuando empezaba su carrera como reportero / escritor / periodista / curioso / cuentahistorias Ander Izagirre alcanzó una de esas cotas a las que todos aspiramos: llegar a lo más bajo. Y no lo hizo una vez (que podría ser casualidad, porque hasta los relojes equivocados dan bien la hora y esas fruslerías) sino seis. Nada menos. Seis viajes a las profundidades (al menos a las profundidades que están al aire libre, las otras le llegarían en el Cerro Potosí), cada cual más bizarro que el anterior. Bueno, no, pero casi (llámenme loco, pero lo de Australia es insuperable). Con las experiencias de aquella locura fue trenzando historias, que ahora la editorial “Libros del K.O.” reedita bajo el título de “Los Sótanos del Mundo”.

De primeras varias advertencias. Para que luego no me vengan con la hoja de reclamaciones. Que, por cierto, aquí no tenemos, porque escandalizar es un derecho y ser escandalizado es un placer, dijo Pasolini. A mí me cae muy bien Ander, qué quieren que les diga. Y, además, me suele gustar mucho lo que hace, en forma y fondo. Sumen que “Libros del K.O.” me parece de lo más interesante que hay a día de hoy en España si hablamos de editoriales (máxime teniendo en cuenta su particular apuesta de catálogo) y bueno… en fin, que no van a ver demasiadas hostias. Ya lo siento, sé que es lo que se espera de mí, pero debo ser coherente.

«Cuando todo el mundo quiere alcanzar los techos de cada continente Izagirre se proponen llegar hasta las mayores simas que hay en tierra firme»

Veamos, la idea es brillante, por varias razones. Cuando todo el mundo quiere alcanzar los techos de cada continente Izagirre (y varios locos más) se proponen llegar hasta las mayores simas que hay en tierra firme. Depresiones, vaya, pero sin matices peyorativos. No me dirán que no es atractivo… Sobre todo por algo fundamental: allí, en esos sitios, vive gente. Gente. Gente maravillosa (o no), con la que hablar (o discutir), a la que sacarle historias de no creerse (o historias de esas que has escuchado mil veces). Ese es el eje del libro. No la exploración, ni la aventura, ni siquiera el punto de partida original, no. La charla, garlar tranquilamente sobre esto y aquello. Y lo mismo da que esto y aquello sean la nostalgia para con los españoles en California, una diarrea de cierto miembro de la Familia Real Británica o la evolución demográfica de los esturiones en el Mar Caspio. Qué importa. Siempre hay algo para el disfrute.

Eso lo refleja muy bien el libro. Que tiene picos y valles, claro, porque uno no llega a casi quinientos metros bajo el nivel del mar sin descender bastante. Pero siempre late el oído del reportero, que es magnífico captando matices, ironías, retingles. A ratos asoman algunos defectillos de juventud (los típicos del delantero que busca regatear a todos los contrarios antes de anotar gol) pero pronto se superan por el latir intenso (vibrante a veces, moroso otras, pero intenso) de las voces bajas, que diría Manuel Rivas. Esa vasca que tiene cientos de ovejas en La Pampa. Las viejecitas que cuidan un museo en el interior de Australia. Pistolas, fusiles, intentos de chantaje. Todo eso y mucho más. Si se lo contase todo no iban a creérselo.

No se me vayan a perder “Los sótanos del mundo”. Yo, al menos, lo pongo en las alturas…

  • Título: «Los sótanos del mundo»
  • Autor: Ander Izagirre
  • Nº de páginas: 404
  • Editorial: LIBROS DEL K.O.
  • Idioma: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788417678401
  • Año de edición: 2020
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Marcos Pereda
Marcos Pereda (Torrelavega, 1981) es escritor profesor. O al revés. Ha publicado "Arriva Italia" (Popum Books, 2015) y "Periquismo. Crónica de una pasión" (Punto de vista, 2017). También asoma la cabeza por medios de comunicación, de los mainstream y de los raros. A veces le han dado algún premio, pero tiene mala memoria para esas cosas. Le gustan el café y las tildes diacríticas.

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