Los momentos relevantes de nuestra vida nos gusta experimentarlos con las personas que nos importan. Hasta aquí, sólo he mencionado una certeza remendada hasta casi hacerla inservible, sin valor. Es la circunstancia la que nos la vuelve a traer, la que nos la pone de nuevo en seguro.

El pasado día 28 de septiembre, a las 18.00 horas, se llevó a cabo la presentación de Libre, de David Bowman.  Antes, meses antes de llegar a ese punto, su manuscrito nos llegó a la editorial a través de Susana Rizo, su agente.

Había sido con ella con la que nos habíamos puesto en contacto para conocer si tenía algún manuscrito que le gustase hacernos llegar. Acababa de ganar el premio literario Feel Good con su libro Las vidas que te prometí, cuya obra ganadora es publicada por la editorial Plataforma Editorial. Sin embargo, nos hizo saber que tenía en su poder un manuscrito de otro escritor, su representado: David Bowman.

La lectura resultó ser una verdadera revelación.

Un libro insólito.

Su corrección, maquetación, elección de portada (a cargo de Sento Llobel), sucedieron de manera satisfactoria y, en unos meses, salió a la venta el libro.

Hasta ese momento, el seguimiento que hizo Susana de la novela de Bowman fue incansable. Manteniendo siempre una armonía sólo accesible para el que de verdad cree en la obra. Supimos así que no estábamos tratando con una agente, sino con una amiga, con una enamorada de la literatura de su representado.

Por todo esto, cuando tuvimos la noticia, dos semanas antes de la presentación, de que Susana no podría asistir al evento, estuvimos a punto de pararlo todo. La tristeza y decepción que acompañaban a la voz de Bowman nos reafirmó en la premisa que apuntaba al principio: la necesidad del acompañamiento, el hecho de compartir y la felicidad que ello da. Por eso, pusimos nuestra atención en conseguir que en la cita estuviesen todos.

Llamadas, peticiones, ofertas, horarios, planes, opiniones y emociones se intercambiaron durante días hasta que, tres días antes de la famosa fecha, conseguimos ponernos de acuerdo. Tanto fue así que Susana vino acompañada de unas grabaciones que incluían lecturas de algunas páginas de Libre, cortesía de un amigo suyo profesional, así como un pequeño clip de una de las muchas canciones que se mencionan en el libro.

Ella no estuvo hasta el final, esa fue la condición, pero incluso acabado el acto estuvo presente con mensajes y llamadas. Consiguió dotar al acto del cariño y templanza que la caracterizan. No cesaron las frases de elogio hacia Bowman y su obra, y todas las derivaba él, reflectándolas hacia Susana y su labor.

Tuvimos una cena y algún brindis. Todas ellas ya en un ambiente desenfadado, discreto y tranquilo.

La excusa era el libro. La razón el compartir el esfuerzo y trabajos realizados. Y con ello el recuperar la enseñanza de que vivir es eso: afrontar las situaciones con las personas que te quieren y que valoran lo que haces. Estar juntos.

1 Comentario

  1. Maravilloso texto que guardaré para siempre como un preciado recuerdo. Un abrazo, y mucha suerte en la singladura. Celebro estar a bordo.

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