En 2010, la revista Babelia organizó una charla sobre «La narrativa española contemporánea y sus derroteros» con los escritores Javier Cercas (JC), Agustín Fernández Mallo (AFM) y Almudena Grandes (AG). El texto resultante debería ser lectura obligatoria para todo estudiante de literatura española. Por las desavenencias estéticas e ideológicas entre los tres escritores, el lector-alumno puede tener la sensación de que cada uno pertenece a una generación literaria diferente: AG sería la mayor (novela histórica y erótica), JC el mediano (autoficción ensayística) y AFM el menor (marcianadas afterpop). Pero si se consulta un manual de literatura o la Wikipedia, se descubre con asombro que los tres nacieron en los años 60. Primera lección: la estratificación generacional no es tanto una realidad como un producto del laboratorio académico, por lo que en un mismo tiempo pueden y suelen convivir poéticas muy alejadas entre sí. Y conforme siguen conversando, la distancia estética entre JC, AFM y AG va aumentando, hasta que uno de los periodistas de Babelia saca a relucir el tema de los temas: la Guerra Civil. Entonces AFM suelta una frase-bomba que lo separa radicalmente de AG y JC y que debería ser historia de la literatura española o como mínimo el titular de la noticia: «Yo no hablo de la Guerra Civil». Ironías de la historia de la literatura española, en su última novela, Trilogía de la guerra (2018), AFM sí habla de la Guerra Civil. Segunda lección: nunca tomarse muy en serio las entrevistas a escritores.

La primera de las tres novelas que, como su nombre indica, componen la Trilogía de la guerra, se titula «Isla de San Simón», puesto que la acción sucede en esta isla de la ría de Vigo, donde durante la Guerra Civil hubo un campo de concentración franquista. Sin embargo, esta no es una novela de la Guerra Civil al uso, o sea una novela histórica, porque la acción sucede en nuestros tiempos y, además, se trata de autoficción. El narrador es más o menos el mismo AFM, quien visita San Simón para, entre otras cosas, recorrer la isla en busca de las localizaciones fotografiadas durante la guerra en Aillados, un libro sobre la memoria de los presos franquistas. El texto de «Isla de San Simón» está acompañado de algunas imágenes sacadas de Aillados, en las que aparecen los prisioneros, y de otras fotos de los mismos lugares hechas recientemente por AFM, estas sin presos, es decir, solo con edificios y naturaleza; entre unas fotos y otras hay un vacío, porque la guerra funciona aquí como metáfora de la destrucción. Esta forma de acercarse oblicuamente a un tema parece más propia de un artista (Sophie Calle, Núria Güell) que de un escritor, pero quienes conozcan la obra de AFM no se sorprenderán, pues el arte contemporáneo es una de sus grandes influencias. De hecho, tiene otro texto, titulado «Un recorrido por los monumentos de La aventura», en el que recurre a una estrategia muy similar: recorre los lugares donde en 1959 se grabó la película La aventura de Michelangelo Antonioni, casualmente también una isla, la italiana Lisca Bianca. Pero «Isla de San Simón» no es solo arte conceptual por escrito, también es literatura más convencional, ya que el narrador acaba buscando a un superviviente del campo de concentración de San Simón.

El segundo libro de la Trilogía sucede en Estados Unidos de América y este es su título, pero está protagonizado por un personaje de ficción, Kurt, el supuesto cuarto astronauta que fue con el Apolo 11 a la Luna. A diferencia de Neil Armstrong y compañía, el pobre Kurt no se hizo famoso, porque fue él quien estaba detrás de la cámara sacándoles fotos a los otros. Por eso en «Estados Unidos de América» no hay fotografías acompañando al texto pero sí muchos puntos de contacto con las demás partes de la Trilogía, empezando por el tema principal: la guerra. Si en la primera novela la Guerra Civil es la protagonista, en esta es la Guerra de Vietnam, en la que Kurt participó como piloto de caza. Por otro lado, ni la guerra ni el nombre del narrador son elecciones casuales: el coronel Kurtz es el personaje central de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, un tipo que como el Kurt de AFM enloquece en la jungla y se convierte en un símbolo del monstruoso colonialismo; además, en la adaptación de Francis Ford Coppola, Apocalypse Now, la acción también se sitúa en la terrible Guerra de Vietnam.

El título y el espacio del tercer libro de la Trilogía es «Normandía» y su narradora es una mujer que pasea por los mismos lugares de la costa normanda que visitó cuatro años atrás con su pareja, ahora desaparecida. Además, las playas que recorre fueron escenario del Día D, porque la Segunda Guerra Mundial es la guerra que protagoniza esta tercera novela, aunque también hay referencias a los refugiados sirios que en nuestros días intentan, abandonados a su suerte, pasar de la costa francesa a la inglesa. Asimismo, el estilo de las tres novelas es más bien homogéneo, descriptivo y detallado sin llegar a ser una prosa elevada, a ratos distante e incluso cómico o irónico, como en otras obras del mismo autor.

La Trilogía de la guerra es el libro más ambicioso de AFM y seguramente el mejor. Abarca diferentes tiempos, conflictos, tradiciones y geografías y abraza una amplia variedad temática: el principal hilo conductor es la guerra, pero hay otros asuntos, motivos, personajes, escenarios e ideas que con más o menos lógica —con una lógica afterpop, diría Eloy Fernández Porta— pasean por las novelas de la Trilogía. Y precisamente el paseo es el segundo centro alrededor del que orbitan los tres libros: «Normandía» es un tributo explícito a Los anillos de Saturno de W. G. Sebald, donde se da un paseo por la costa de Suffolk, casi opuesta a la de Normandía; en cambio, en «Isla de San Simón» el narrador se pasea por esta isla y más adelante por Nueva York, mientras que en «Estados Unidos de América» Kurt pasea por Los Ángeles, la ciudad de los coches por excelencia. La Trilogía de la guerra es un magnífico ejemplar de la literatura flâneur que, desde Charles Baudelaire, Robert Walser, Franz Hessel o Irmgard Keun hasta el revival de Sebald, Teju Cole o el mismo Agustín Fernández Mallo, intenta recorrer paso a paso, palabra a palabra, el mundo entero. Es una suerte que AFM se decidiera a escribir sobre la Guerra Civil.

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