Hay veces que la realidad supera a la ficción. Nunca un aforismo ha sido tan cierto. Ésta es la primera conclusión al leer la historia novelada “Crónicas del XX. Entre vinos hablaos. Obra con la que se estrena Olga Luján (Madrid) como autora de novela. Es una obra intimista, con una narración sólida y mucha literatura en sus páginas. Olga ya ha saboreado las mieles del éxito en certámenes de relato corto y posee un bagaje importante como articulista. Con esta obra alcanza el doctorado, pues se  atreve a contar  una gran tragedia, con peculiar elegancia. No entra, ni se recrea en la sordidez ni en la morbosidad que muchos  aspectos de la historia invitarían  a contar.

El lector se encuentra con varias sorpresas a lo largo del libro, debiendo hacer un esfuerzo para recordar que lo que está leyendo es tan real como la vida misma y no producto de la invención, ni del magín de la autora.

La trama se desarrolla a partir de 1920 en un pueblo de Toledo llamado: Calera y Chozas. Allí vive Juan Rodríguez,  un niño de ocho años, que  es testigo presencial del asesinato de su padre a manos del marido de su hermana. Juan a partir de ese momento jura vengarse de su cuñado, Elías Sanz.

Un niño golpeado por la vida hace que su existencia gire en torno a cómo poder vengar la muerte de su padre. A medida que va creciendo, va dando forma a cómo hacerlo  ya que no tiene otro objetivo en la vida más que lograr que el asesino de su padre pague la deuda de sangre con la suya propia. No todo es desgracia y mala vida para Juan, también hay personas que le aprecian y se ocupan de influenciar en su personalidad para hacer de él una persona culta, preparada y juiciosa. Juan, en su venganza, no solo desea materializarla, además quiere disfrutar haciendo sentir mucho miedo y terror  a su cuñado Elías, para hacerle pagar que hubiese arruinado  a su familia.

Juan es el abuelo de la autora, que durante toda su existencia  ha mantenido silencio, nunca ha contado nada. En aquellos años era lógico que todos los vecinos se conjuraran, tácitamente para guardar silencio. Los nacidos en el pueblo, después de los trágicos hechos, son desconocedores de los mismos. En las familias no se habla de lo vergonzoso, prima el ¿qué dirán?

Todo lo que narra Olga Lujan a lo largo de la obra no es desvelado hasta 2018, en el que una persona ya muy mayor se lo desvela a un familiar. Esta tragedia inmensa permaneció acallada  dentro de la historia del pueblo y de su familia.

En esta España, Carpetovetónica, hubo muchos hechos que helaron la sangre durante las primeras décadas del siglo XX. Seguro que lo que cuenta Olga Lujan hubiese llenado las páginas de un famoso semanario de sucesos editado en la posguerra.

El libro no se limita a narrar el hecho particular que afecta a su familia.  Describe de manera rigurosa todo lo que aconteció en el plano político, social e histórico en la España de esos años, describiendo en la trama multitud de  personajes y hechos históricos que afectaron a los personajes de la novela.

Olga Lujan es una escritora capaz de “escribir con los ojos cerrados” no  necesita abrirlos. Todo está en su imaginación y lo ve con los ojos de la mente porque una degeneración macular le impide ver con sus retinas.  De aquí empieza a surgir mi admiración por la autora. El difícil oficio de ser escritor  requiere utilizar los cinco sentidos, sin embargo, Olga Lujan es capaz de hacerlo con cuatro sentidos, más aún, con una mente, una sensibilidad, una resiliencia y una actitud fuera de lo común. Después de conocer su historia familiar y particular, creo que su abuelo Juan ha sido quien ha transmitido a Olga ese gen para sobreponerse a la adversidad: por la naturalidad de sus descripciones y por lo que soy capaz intuir en sus letras.

Las tierras de Calera,  después de ver  a lo largo de cientos de años muchas situaciones, avatares, historias y personas, saben que Juan dotará a sus descendientes de  un valor y unas ganas de vivir capaces de superar circunstancias traumáticas fuera de lo común.

Cuándo Juan finaliza su lección de vida, las tierras de Calera se dirán unas a otras: ¡Una nieta vendrá que contará y honrará la memoria de su abuelo, y seguro que tendrá la misma capacidad de superación que demostró  él frente a la tragedia! Solo nos queda, dirán, poner especial atención  y escuchar la conversación, que nos trae el viento y que están manteniendo esos dos amigos en la mesa del bar.

La historia es tal y como te la cuento y si quieres que te cuente más sobre lo que le ocurrió a Juan, pide y paga una botella, de buen vino de la tierra, que tenemos  que llenar los vasos para seguir ¡Entre vinos hablaos! Que hay mucho que contar…

 

Autor: Olga Lujan. Título: Crónicas del XX. Entre Vinos Hablaos. Editorial: Cuatrohojas.

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