Se puede considerar a la novela Pound” como una de las sorpresas del 2018 en el ámbito editorial. Primera novela del arquitecto Javier Ibarrola, el autor nos cuenta como un célebre escritor berlinés -Joseph Pound, que emigró a Estados Unidos tras levantarse el Muro en 1961- convalece de una enfermedad en una residencia junto al lago Como, en Italia. Allí recibe a Pedro Zúñiga, joven fotógrafo español que desea retratarlo. En varias entrevistas que prepara la atractiva sobrina del novelista, Pound va relatando a Zúñiga lo que jamás contó en su obra literaria, historias personales y, sobre todo, un terrible secreto.

 

¿Qué lleva a un arquitecto a convertirse en escritor?

No me gustaría que eso hubiera ocurrido, que alguna vez hubiera sido algo, arquitecto o lo que fuera. Conocer la profesión de alguien nos ayuda a clasificar a las personas, es una forma de saber mucho acerca de cualquiera con un solo dato. Lo que ocurre es que para ser médico, albañil, o carnicero, tienes que dejar de ser muchas más cosas, y contra eso me rebelo. Conozco profesionales que lo son, que ejercen de y ofician cómo, pero renuncian a tantas otras disciplinas que, al menos a mí, no me compensa. Contestando a tu pregunta, nunca he llegado a ser arquitecto, y nunca seré escritor.

 

¿Cómo te ha ayudado tu profesión de arquitecto para construir tu primera novela?

La formación arquitectónica tiene una condición específica que la diferencia de otros estudios: atiende a la vida de las personas, desde el ámbito en que duermen y comen hasta las ciudades que habitan y, por qué no, la organización de éstas en el territorio. Todo debería interesar a un arquitecto, desde el recorrido del sol en un lugar, el tamaño de las pantallas de televisión, el comportamiento de un tipo de piedra con el que vamos a recubrir una casa ante el frío o la lluvia, la manera en que dormimos mejor, o el ruido de los coches… Los lectores de POUND dicen que se nota que el autor es arquitecto, de hecho, el narrador de la novela, Pedro Zuñiga, fotógrafo, estudió arquitectura. Es algo a lo que no quiero renunciar cuando escribo, a contar el mundo como lo veo yo, porque me interesa hacerlo, me sienta bien.

“Los lectores de POUND dicen que se nota que el autor es arquitecto. Es algo a lo que no quiero renunciar cuando escribo, a contar el mundo como lo veo yo”

Tu debut literario ha sido con “Pound”. ¿Esperabas las buenas críticas que ha recibido el libro?

Cuando lo escribía no esperaba nada, ni siquiera estaba seguro de que fuera capaz de terminar la novela y mucho menos de que una editorial se interesara en publicarla. Y menos mal que fue así, porque de saber que MENOSCUARTO lo haría, una editorial tan respetada, no hubiera sido capaz de terminarla. Nunca imaginé que aquello que tenía entre manos fuera a ser criticado en Babelia o en el ABC, y seleccionada por los críticos del grupo VOCENTO como una de las diez mejores novelas del año. Imagínate, verte en una lista entre Siri Hustvedt y Jesmyn Ward.  Todo ha sido una tremenda sorpresa.

 

¿Qué fue lo que te llamó la atención de Joseph Pound, el escritor berlinés en que se basa la novela?

Una sociedad se corrompe cuando lo hacen sus miembros. Siempre me ha fascinado el estado de las cosas que llevó a una sociedad culta a construir cientos de campos de exterminio. La sociedad donde nació la Bauhaus, Hegel, Beethoven, terminó jaleando a una banda de asesinos. Lo más terrible de todo es que cuando ocurre a tu lado nadie lo reconoce. Hace poco, en una tertulia sobre la novela, y hablando de este tema, personas de mi edad, que han vivivo la degradación moral en que ETA y su soporte han sumido durante décadas a la sociedad vasca, decían no comprender la corrupción ética que permitió el triunfo del nazismo en los años treinta. Con Joseph Pound intenté crear un personaje que reuniera la complejidad de aquella situación, la del antisemitismo, la guerra, los intereses. Y el amor, por supuesto, siempre el amor. Procuré concentrar esa parte tan terrible de la historia europea en las contradicciones de un individuo, de una sola persona. La segunda guerra mundial, las ideologías de las primeras décadas del siglo XX fueron la consecuencia de un desprecio absoluto por el individuo. Fueron la reacción a la bendita Ilustración.

“Nunca imaginé que aquello que tenía entre manos fuera a ser criticado en Babelia o en el ABC, y seleccionada por los críticos del grupo VOCENTO como una de las diez mejores novelas del año”

¿Qué tienen de ti Joseph Pound o Pedro Zúñiga?

James Salter contaba que en cualquier personaje participa la personalidad del autor, la de sus amigos, y las situaciones que ha vivido. Zuñiga y yo compartimos tantas cosas como las que nos separan.

 

¿Dirías que “Pound” es una novela sobre la aceptación del mal y sobre la culpa y el amor?

El sentimiento de culpa convive con nosotros aunque no seamos conscientes. Sufrimos o disfrutamos de las consecuencias de nuestros actos, la vida se empeña terca en hacernos la prueba del nueve, aquélla que nos decía si una operación estaba bien o mal hecha. Pienso que nadie es impune, y que el peor de los castigos es vivir siempre con el yo resultante de tus decisiones, de tus actos. Respecto al amor, cualquier historia es siempre una historia de amor.

 

En “Pound” tenemos el escenario de fondo de la Segunda Guerra Mundial, el nazismo, la posguerra… ¿Le damos poca importancia a la historia?

Es la vanidad. Creemos que no nos puede ocurrir lo que a otros. A nivel individual, hay un momento en la vida en que piensas que quizás seas el único ser humano que viva para siempre. Conocer la historia es necesario para entender el presente, tu sociedad, el sentido de las cosas. Sobre todo, lo que ha supuesto llegar hasta aquí y lo que puede costar abandonarlo. Vivimos un escenario inaudito, una Europa en paz por primera vez en siglos, una sociedad donde las personas no son llamadas a filas siquiera una vez en su vida, donde nadie ha visto destruida su ciudad, una Europa en la que atravesamos a ciento veinte kilómetros por hora fronteras donde murieron millones de personas antes que nosotros. Al menos, por respeto, deberíamos ser conscientes de ello.

 

¿Es difícil para un escritor novel publicar su primera novela?

Casi imposible. Pero es lógico. Las editoriales no tienen capacidad de analizar los miles de manuscritos escritos en un año. La novela tiene esa dificultad. Saber si una novela es buena cuesta tiempo y dinero. No ocurre lo mismo con la pintura o con la música. Esta situación tiene su parte positiva. Vivimos en una sociedad que produce una cantidad ingente de literatura, y eso me parece bueno.

“El sentimiento de culpa convive con nosotros aunque no seamos conscientes. Sufrimos o disfrutamos de las consecuencias de nuestros actos”

Un consejo para enfrentarse al papel en blanco…

Enfrentarse no debería ser el verbo que describiera tu actitud ante el papel en blanco. Si crees que puedes contar algo distinto a lo que ha sido ya contado, entonces escribe. Escribe sin importarte que el proyecto tenga un final feliz.

 

¿Estás preparando una nueva novela?

Estoy escribiendo un texto. El personaje es una mujer madura, acomodada, que sufre un momento de libertad en su vida: por primera vez debe elegir cómo vivir. Alquila un apartamento en un barrio de Brooklyn e intenta recomponer una forma de vida. Aún no sé qué le va a ocurrir. Ella tampoco lo sabe y eso es lo divertido. Tendremos que hablar mucho los dos.

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