Hernán Rivas Barrera es un escritor colombiano, nacido en Medellín, galardonado en varias ocasiones por su trayectoria literaria en el continente latinoamericano. Consiguió el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo, en Xalapa, Veracruz, México, en 2011, con la novela Espía, publicada en 2012, y continuó cosechando nuevos honores con Empresarios Eafitenses, con la Secretaría de Movilidad de Envigado, en el premio A sangre Fría de Ápeiron ediciones y en el Premio Todos Somos Inmigrantes.

 

Hernán, bienvenido y felicidades por toda tu trayectoria. Eres un escritor con varios galardones importantes en Latinoamérica y varias novelas publicadas hasta la fecha. ¿Cuál de todos los escritos que tienes es más importante para ti?

Muchas gracias a ti por tan generosa presentación. En realidad, me cuesta decidirme por uno, todos tienen algo mío porque en cada uno he dejado mi alma al escribirlos, y eso mismo ha hecho quizá que de todos haya recibido algo maravilloso a cambio. Espía supuso mi entrada en el mundo literario latinoamericano, un muy buen comienzo, soñado agregaría porque eso de pasar de escribir casi de una forma clandestina a recibir el premio más importante para un escritor novel en México, es algo que me sigue sorprendiendo. Me invitaron a Xalapa dos veces y después llegué a presentar Espía en la FIL de Guadalajara, que es para muchos la Feria del libro más importante en Latinoamérica. La Otra Ciudad llevó de alguna forma mi literatura a Colombia, de nuevo con un premio, esta vez no para la novela sino para mí al ganarme la convocatoria cuya recompensa sería el contrato para la investigación y posterior escritura de la obra. Me enseñó además que esos dos oficios que llevaba haciendo hacía tantos años se hacían más fuertes al estar juntos: investigación y escritura; me abrió la puerta a una nueva vertiente: la escritura por encargo, que se ha convertido en parte importante de mi quehacer como escritor, potenciándome como tal. Insomnes es la novela que me trae a España y además en donde, creo yo, mi estilo literario se define aún más porque ya sé lo importante que tienen la musicalidad, las imágenes y los ritmos, y al saberlos parte de mi estilo particular, comprendo mejor lo que hago y la forma en la que lo hago.

Y como soy un romántico, creo que los escritos más importantes están por llegar, me arriesgaría a decir que una de las novelas que tengo inéditas podría llevarse el título, aunque estoy consciente que tendrá que luchar para mejorar lo hecho por las anteriores. Hay otra más, que lleva dando vueltas muchos años y de la que apenas un puñado de capítulos han visto la luz; la que cuenta la historia de mi familia y que espero terminar en los próximos años.

Espía te dio el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo en México en 2011. ¿Cómo surgió la idea de escribir esta obra?

Antes de Espía había escrito tres novelas, borradores de novela mejor porque aún no las he corregido, pero ahí están. Cada una de ellas cuenta una historia que se me pasó por la mente y que, aunque tiene mucho de lo que soy, no narra precisamente algo que me haya sucedido; son historias imaginadas como lo son muchas novelas, subsisten en mi mente, responden a preguntas y resuelven tensiones que tengo. ¿Por qué cuento esto? Porque a diferencia de esas tres novelas, Espía contiene dentro de la historia un trabajo duro y suicida de reflexión y de introspección en donde me forcé a sacar de mí todo el dolor que tenía a causa de mi divorcio. Entonces de ahí nace, pero como mi cabeza no se conforma con las historias de uno o dos personajes, fueron apareciendo otros y creándose escenarios y me dejé habitar de nuevo por aquel Hernán que vivió en la época dura de los narcos, el que irrazonablemente soñaba con ser un héroe negro de esos que salvan la ciudad con sus pistolas, y claro, es tan fascinante el cuento que el divorcio se queda como historia paralela.

 

Supongo que no es fácil escribir sobre un tema que mezcla amor, drogas y narcotráfico. ¿Nos hablas sobre ello?

Yo he querido creer que muchos de los que tenemos oficio con las artes en general, fungimos como válvulas de escape por donde aquello que nos hiere como seres humanos y como cultura se escapa. Es una idea basada en la psicología profunda de Jung que he estudiado y la menciono para responder esta pregunta porque ahora que lo pienso, cuando escribí Espía, las drogas, el narcotráfico y el amor eran temas del diario vivir en Medellín, asuntos con los que de alguna forma todos teníamos que ver así no quisiéramos. Entonces eso tal vez desde el escenario creativo no fue tan complicado de escribir, la dificultad creo que estuvo siempre en lo emocional, porque había un choque de dolores que salían a manera de catarsis sobre el papel y que estaban inexplicablemente bañados con una esperanza que apenas ahora aquí en España empiezo a comprender como parte de mi esencia. Escribir sobre lo que nos afecta no es una tarea fácil en general, sin embargo, desde mi experiencia, es quizá la que más te hace crecer como ser humano.

«Creo que a Espía le queda camino por recorrer y qué mejor manera que abrirle las puertas del país que tanto me está enseñando como persona, artista y escritor»

Actualmente, has recuperado los derechos de Espía, ¿verdad? ¿Te gustaría publicarla con alguna editorial tradicional? ¿Estás planteándote lanzarla a la plataforma de Amazon?

Sí, los tengo de nuevo y en verdad me haría mucha ilusión publicarla con una editorial aquí en España, aún no lo he intentado, pero solo con responderte esto se me ilumina el rostro. Creo que a Espía le queda camino por recorrer y qué mejor manera que abrirle las puertas del país que tanto me está enseñando como persona, artista y escritor. Sobre la auto publicación no me lo he pensado mucho, la novela aún se consigue en formato virtual y lo ideal para mí de una nueva publicación en papel debería incluir un crecimiento también para ella y eso, creo, podría asegurarse con un buen editor y una buena editorial. Sin embargo, si algo he aprendido en este medio de la literatura, es que las ideas no deben rechazarse de tajo y que lo que hoy no nos parece viable en términos de edición y publicación, es posible que mañana tenga riquezas incalculables.

 

Por otro lado, también has escrito algunos textos a petición, por decirlo de alguna manera. La otra ciudad la escribiste como ganador de la convocatoria para escritores que Colombia lanzó en 2013. ¿Cómo es más fácil escribir: sobre un tema dado o dejando volar la inspiración sin ninguna guía?

Para mí dejar volar la imaginación indudablemente, oír lo que los personajes, los espacios y los narradores de la historia tienen por decirte; enfrentarlos, dejarse llevar, acompañarlos y terminar incluso negociando con ellos lo que quedará escrito en el papel. La escritura a petición tiene otros retos y otros encantos, porque ya las historias no nacen de ti y lo que debes hacer es encontrar una buena forma y estructura para contarlas, meterlas dentro de tu estilo e inventarte los conectores, personajes e ideas de ficción que van a entrelazarse y enredarse con la historia real logrando que deje de ser una historiografía y se convierta en novela o crónica novelada. Yo imagino que es como lo hacen los pintores cuando tienen un modelo que plasman en el lienzo, pintura que deja de ser el modelo y toma vida propia, que es lo que intento cuando me sumerjo en esta escritura. Lo que sí me gustaría agregar es que asumir este tipo de proyectos me ha hecho mejor escritor y mejor ser humano porque me obliga a ponerme en los zapatos del otro.

 

También escribiste Crónica de Movilidad para la Secretaría de Movilidad de Envigado. ¿De qué trata este texto?

Es un libro de relatos, crónicas, que hizo parte de la campaña de concienciación que emprendió la Secretaría de Movilidad para que los diferentes actores: conductores, motociclistas, ciclistas y peatones tuviesen en cuenta y respetasen las señales de tránsito y así mermar el alto índice de accidentalidad, entonces para escribirlo tuve que entrevistar víctimas y familiares de víctimas de accidentes en el municipio, una experiencia muy fuerte y dolorosa, en medio de la cual perdí además a un gran amigo en un accidente de tránsito. En el libro me hago la pregunta ¿y qué pasaría si las señales hablasen? ¿Qué nos dirían? Y desde ahí parto para construir una historia a manera de relatos de viaje entrelazados, en donde los protagonistas recorren el municipio y van desvelando los secretos que las señales de tránsito guardan. Hoy la miro como una experiencia bonita y enriquecedora. Los años han pasado y con ellos en más fácil evaluar lo hecho y creo que lo más importante que queda es el poder que tienen las palabras, las historias y la literatura en general para conmover a los seres humanos, por eso pienso que debería haber muchos más proyectos como este en todo el mundo.

Y por fin llegamos a España, en donde tienes una obra publicada con Ápeiron Ediciones, Insomnes, que, además, quedó finalista en su certamen A sangre fría y ha tenido presencia en la Feria del Libro de Madrid 2019 y la Semana Negra de Gijón 2019 y 2020, por nombrar dos eventos de relevancia. ¿Qué te gustaría resaltar de Insomnes?

Insomnes es un gran logro para mí Eva, en ella pude combinar, entrelazar y dar rienda suelta, tanto al desorden emocional que viví en los tiempos de la escritura, como a la denuncia, a manera de venganza simbólica, que me propuse hacer en contra de los perpetradores de los actos brutales y atroces que han estado hiriendo a Colombia durante muchos años ¡y todo puesto delicadamente dentro de la novela! Es algo con lo que hoy sigo alucinando ¿sabes? Es que yo quería una novela que, aunque hablase de Colombia, intentase recoger esa sensación de justicia a favor de las víctimas tan necesaria en el mundo, por eso dentro de la novela, Colombia nunca es nombrada, ni ninguna de sus ciudades, las únicas referencias espaciales que tiene son Nueva York, que es desde donde viaja al país de los hechos Morgan Black, el hermano del soldado norteamericano asesinado, y Latinoamérica, como esa tierra ubicada al sur de Estados Unidos. Las páginas e ideas de literatura negra que muestra la obra son una herramienta que tomé entre mis manos para generar la estructura de suspenso, de thriller que fuese creciendo en intensidad con el pasar de los folios hasta llegar al punto máximo en el que todo explota, pero no termino allí, porque en ese momento empieza otra historia, o más bien otro lado de la historia, de viaje, de búsqueda, dentro de la misma armonía pero con un ritmo fúnebre y crudo, y una melodía que se resiste a la derrota. Melodía que no es más que una canción de amor que perdura en el tiempo y en cuyas notas llegaremos a un final impresionante y que deja una sensación de… esa mejor no se las cuento para que si se animan a leerla, sean ustedes quienes la experimenten.

 

Me da la impresión que tanto Insomnes, como Espía, son dos novelas con bastante crítica social. ¿Tienen eso en común? ¿Cuál de las dos fue más compleja de escribir?

Sí, algo de eso hay, no puedo negar que utilizo la escritura, o me escondo en ella, para manifestar mis malestares con la sociedad, sin embargo intento más que crítica, hacer una denuncia, dar a conocer e inducir a la reflexión; busco incansable posibles soluciones, resarcimientos mínimos, empatía, darle voz a los que la han perdido, contar sus historias, ver el lado oscuro de los héroes, imaginar ficciones que por un momento se conviertan en realidades y nos permitan tener ilusión, soñar, salirnos de las cuatro paredes en las que vivimos… parezco describiendo lo que significa para mí la literatura, un buen libro que atrapa, pero es que al final termina siendo lógico que aquello que amo de los libros es lo que intento producir con ellos. Creo que el juego que está presente en mi alma casi todo el tiempo, es el de la danza que genera esa juntanza entre mi realidad íntima y la forma cómo me toca y afecta la realidad social, danza que se convierte en material de ficción para la escritura.

 

Ahora estás creando una serie de novelas cortas cuyo título es Baladas para la pandemia. Actualmente hay tres publicadas en la plataforma de Amazon: La diosa coroná y el músico, La mariposa y el monstruo, y La femme fatale y el atravesado. ¿Qué puedes contarnos sobre esto?

Ahora que lo pienso, en Baladas para la Pandemia también está esa juntanza de la que hablé, porque de un lado está la pandemia como la gran realidad en el mundo, y del otro estoy yo, inmigrante latinoamericano alejado de su país y de casi toda la familia, a excepción de Sandra, y con síntomas de Covid 19. Por eso tomé la decisión de hacer escritura “en tiempo real” que fungiese como pintura que nos muestre la forma como iba viviendo el mundo en estos meses, una realidad que está llena de ficción, especulaciones, extremos inimaginables, teorías de la conspiración, héroes, temores, etc., y en medio de la cual podría perecer. Escojo el formato novela corta porque quiero llegar a muchas personas, lectoras y no lectoras, porque quiero llevar la aventura de la escritura a las formas en las que consumimos serie audiovisuales, por eso también a la par de la publicación de la novela, expongo en la web del Proyecto Artístico Baladas para la Pandemia, que está alojado en mi web, la adaptación a guion y por eso también voy dejando canciones y letras de canciones regadas en medio de las páginas de los episodios para generar un espacio sonoro que invite a todos los que tengan curiosidad de desahogarse, crear, opinar, etc., alrededor de la pandemia en general y de la Serie Literaria en particular. Ahora con las tres novelas terminadas he completado la serie, o temporada en caso de que me anime a continuarla, queda pendiente el episodio piloto, que fue en realidad el primero que escribí y que cuenta la historia de cómo en los primeros días del confinamiento en España, La Feminista y El Lobo se convierten en los héroes que el país necesita para salvar su dignidad en medio de la enfermedad, las conspiraciones y abusos, y el caos. Aun no me decido a auto publicarla porque creo que sería un plus muy bueno para una casa editorial que se animase a llevar Baladas para la Pandemia al papel.

«La decisión de escribir sobre lo que pasa es arriesgada porque siempre está la duda de si estamos preparados y queremos leer sobre algo que nos está oprimiendo y de lo quevamos a saturarnos pronto»

¿Por qué estás creando en estos momentos estas novelas cortas? ¿Qué pueden aportar a nuestro momento vital mundial?

La decisión de escribir sobre lo que pasa es arriesgada porque siempre está la duda de si estamos preparados y queremos leer sobre algo que nos está oprimiendo y de lo que, como seres humanos de la contemporaneidad, vamos a saturarnos pronto. La Pandemia surge como la piedra en el zapato de estos tiempos vertiginosos en los que la atención en los sucesos externos tiende a ser fugaz, efímera. Decidí escribirlas porque sí creo que pueden aportar al momento de vital mundial. Cuando empecé con el proyecto tenía la idea de ser una especie de ventana por la que saliesen a la luz situaciones, percepciones, opiniones, miedos e imaginaciones que iban pasando por mí, pero una vez estuve inmerso en él y comenzaron las publicaciones, sentí que podría ser también una ventana para que los lectores y el público en general tuviesen una válvula de escape por la cual dejasen salir sus experiencias, emociones y pensamientos sobre lo que estamos viviendo. Cuando comenzaron a llegar los comentarios y opiniones de los lectores comprendí un asunto más, uno que no había tenido en cuenta y es que la historia y los personajes son a la vez refugio, es decir, al identificarnos con ellos, puede surgir además cierta suerte de esperanza.

 

Y, para terminar, ¿hay alguna obra inédita en tu cajón que te gustaría que viese la luz antes que otra?

No lo sé, quiero verlas todas, es que cada una de las que hay terminadas muestran una parte del escritor, son diferentes en cuanto a temáticas y géneros, una es un thriller mitológico que ocurre en Madrid y sería maravilloso poderla ver rondando en la ciudad que la vio nacer. Otra es un largo recorrido que, igual que Espía e Insomnes, se sumerge en lo más profundo de mi alma y ficciona los últimos cuatro años de mi vida. La tercera es una novela infanto-juvenil que me da mucha curiosidad de ver al aire para conocer el impacto que puede tener en su público objetivo, y la cuarta es el episodio piloto del que te hable antes de Baladas para la Pandemia… supongo que, si me ponen a elegir frente a la inminencia de publicar primero una, lo haré. Por ahora prefiero que sean ellas mismas quienes decidan, o quizá tú ¿cuál idea te gusta más para impulsar primero Eva?

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Mi nombre es Eva Fraile, soy psicóloga, agente literario, asesora editorial y experta en posicionamiento de escritores a través de proyectos creativos. Redacto en distintos medios de comunicación especializados en literatura como Culturamas, Canal-Literatura, Globedia, Diario Siglo XXI, Moon Magazine, La Revista de Costa Rica, RSC o la revista Sal & Roca. Colaboro asiduamente con grandes grupos editoriales como Penguin Random House o Grupo Planeta, y he trabajado con escritores nacionales e internacionales. También organizo mis propios eventos para escritores, como el exitoso evento sobre Networking y posicionamiento para escritores durante la Feria del Libro de Madrid en donde tuvimos como ponentes al director de grupo Planeta, Roger Domínguez, a la ex presidente del grupo Addeco y ex presidenta del Instituto de la Felicidad, Margarita Álvarez o la experta en networking Nohelis Ruiz, entre otros.  Mi web literaria, desde la cual me he ido dando a conocer al mundo, es La Reina Lectora y hace unos meses, me estrené también como escritora con mi obra de ciencia ficción romántica Proyecto Crysser: Olvido.

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