La publicación del “Manual del perfecto dejado”, escrito por Vicente Tormo, puede entenderse como un resumen de la nueva cultura de las Redes Sociales. Con un lenguaje ácido y eminentemente visual, el tuitero Flanagan McPhee ha reflejado en un libro como se puede vivir el amor (o desamor) en los tiempos de twitter. Hemos querido charlar con el escritor que hay detrás del pseudónimo, Vicente Catalá Tormo.

 

 Comencemos por donde se debe… ¿Quién es Flanagan McPhee?

Flanagan McPhee es un personaje muy tuitero que lleva años dando la turra en esa, nuestra red social. También es la cara visible en redes de Vicente Catalá Tormo, un periodista frustrado que suple su carencia de comunicación diciendo sus chorradas en Twitter.

 

Curioso pseudónimo…

Pues es la unión de dos cosas (esto, creo, ya lo he comentado en Twitter, porque básicamente allí cuento mi vida en general). Flanagan es el alias de Juan Anguera, el detective adolescente de los libros de Andreu Martí y Jaume Ribera. Mi saga preferida. Por encima de Harry Potter y Percy Jackson y todas las demás. Y McPhee: El apellido del personaje gay de la serie Dawson Crece. Que se llamaba Jack (como mi gato, y mi nombre preferido). Un personaje dramático de una serie dramática. Porque a Flanagan McPhee le gusta mucho el drama. Pero, por favor, llamadme Flanny, que es más corto.

 

¿Te consideras un producto de las RRSS?

Total y absolutamente. Sin Twitter, sin Instagram y posteriormente sin Facebook, Flanagan McPhee no existiría. Es más, no soy un producto, soy un hijo de las redes sociales. Y así he salido…

 

Supongo que habrá difererencias entre Flanagan McPhee y Vicente Catalá Tormo…

Mmm… Me alegra que me hagas esta pregunta. Flanny es un personaje. Una careta que Vicente se pone para contar sus cosas sin más intención que eso, contar sus cosas. Flanny es una versión dramatizada y aumentada de Vicente. No sé si me explico.

“Sin Twitter, sin Instagram y posteriormente sin Facebook, Flanagan McPhee no existiría. Es más, no soy un producto, soy un hijo de las redes sociales”

 ¿Cómo surge el ser escritor?

¿Sinceramente? Porque mi psicóloga estaba harta de que no hablara claro durante los primeros meses de terapia. Empecé a escribirle lo que me había pasado durante la semana y un día me dijo un amigo mío, Pedro López -al que siempre estaré eternamente agradecido-, que eso que estaba escribiendo era un libro. Y seguí escribiendo. Y, cuando me quise dar cuenta, estaba escrito.

 

Te ha prologado Ana Milán… 

Ana Milán es amor y punto. La verdad es que se lo pedí una noche (esto lo voy a contar por primera vez, ni siquiera ella lo sabe) … Una noche en la que había bebido un poco. El caso es que pensé “jo, es que querría que Ana me prologara, pero claro, me va a decir que no”. Decidí escribirle un DM explicándole mis intenciones con la idea de dejarlo escrito y al día siguiente enviarlo si me atrevía. Pero tengo los dedos como morcillas de Burgos, así que al darle a una “p”, le di sin querer a enviar. Y, claro, me tocó seguir y terminar la petición. Me dormí, avergonzadísimo, y al día siguiente, resacoso, cansado y avergonzado y de todo, miré el móvil y tenía un “sí” suyo. Y se me fue la resaca y el cansancio y la vergüenza y todo.

Hay más cosas que pasaron después y que fueron más importantes, pero así surgió.

 

En la contraportada te recomienda Juan Gómez-Jurado. ¡Será por padrinos!

Juan es el tío más noble y cercano que he conocido, además de un auténtico genio de la novela. Me siento tremendamente orgulloso de considerarme su amigo y siempre me ha dicho que valgo para más de lo que me creo. Y a él le creo. Y a su mujer, que es la que sabe más de esto que él y que yo juntos.

 

¿Habrá más libros?

Espero que sí. Y espero que Mueve Tu Lengua confíe en mí con lo próximo que se me está ocurriendo y, sobre todo, que Iván Harón me diga que sí. Porque no hemos hablado de que este libro es de dos, de Iván y mío. Sus ilustraciones son el 50% del libro, como mínimo. Y sin él, esto no existiría.

 

¿Cuál es tu referente literario?

Pues para este libro, aunque suene redundante, Ana Milán. Fue su libro “Voy a llamar a las cosas por tu nombre” el que me dio la idea de que el Manual del Perfecto Dejado podía ser una realidad. Y por eso esa noche decidí escribirle. ¡Y menos mal!

En general, tengo mil. Juan (Gómez-Jurado) es mi referente en narrativa. Lo que hace él, no lo hace nadie. Y Raquel Martos es mi referente de hacer grande una historia pequeña. Tengo mil millones de referentes, de ilusiones, de espejos en los que mirarme. Pero siempre desde la admiración y el respeto. 

“Mi referente literario para este libro fue Ana Milán con “Voy a llamar a las cosas por tu nombre”

Define en una palabra el libro

Útil.

 

¿Por qué deberíamos comprarlo?

Porque a todos nos han dejado alguna vez y leer el proceso de una persona puede ayudar a entender que el “tía, pasa de él” no es lo mejor, a veces. Porque todo pasa, sí. Pero cuesta pasarlo y hay que pasarlo bien para superar y no ocultar.

 

El libro es una mirada acida e irónica, pero también tiene un toque sentimental… ¿qué querías reflejar?

Sencillamente quería contar mi historia. Una historia compartible y (creo) identificable. Un proceso por el que todos pasamos y en el que nadie quiere detenerse. Pero que hace falta para no repetirse. Creedme, peor que yo lo han hecho pocos…

 

¿Todo está basado en hechos reales?

Sí, totalmente. Tengo muchos años, he vivido muchas rupturas ya.

¿Cuánto de ti y cuánto de impostura hay en el libro?

De impostura no hay nada. Es una historia real y vivida. Lo que ocurre es que no es ninguna historia en concreto. Ni siquiera ninguna historia mía en concreto. Esto empezó como una terapia. Pero cuando haces terapia (algo que recomiendo fervientemente, no es malo asumir que sólo no puedes) te das cuenta de muchas cosas. Y hay mucho de mí con todos los hombres que me han dejado y también mucho de mí cuando he intentado animar a mis amigos y amigas con quienes les han dejado. Los amigos son tremendamente importantes en el proceso de superación de una ruptura. Y tremendamente inútiles en el momento en el que te lo dicen.

Con “manual del perfecto dejado” sencillamente quería contar mi historia. Una historia compartible y (creo) identificable. Un proceso por el que todos pasamos y en el que nadie quiere detenerse”

¿Se podría decir que es una estructura basada en los tuits?

¿Sabes lo que pasa? Que este libro lo escribí en el momento en que Twitter cambió de 140 a 280 caracteres. Así que ahora mismo cabría en (no voy a hacer el cálculo, pero ponle chorrocientos tuits) y sí, mis frases son cortas y tajantes. O eso intento. Es un libro de un tuitero (yo, Flanny) y otro tuitero (Iván Harón, que es más Instagramer, además de un grandísimo artista). Podemos decir que tiene una estructura tuitera porque son textos con imágenes (que se nutren unas a los otros). Sólo nos falta que tengan GIFs. Pero no somos Harry Potter.

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