No me gusta la ciencia ficción.

Creo que es mejor decirlo ahora, al principio. Por lo que pudiera pasar más tarde. Por si a ustedes le sirve para ponderar de forma más certera lo escrito sobre la obra. No, no me gusta el género. Oh, he leído muchas cosas, claro. Los clásicos. Esas novelas de las que todo el mundo habla. Pero… nah, no puedo. La mayoría de las veces me parecen frías, la mayoría de las veces me parecen… como decirlo… cuadriculadas. Sin alma, sin flexibilidad.

(Eso no le pasa a Bradbury, claro, a quien adoro. Pero es que Bradbury no es ciencia ficción dura, y hasta “Los Simpson” hacen un chiste con ello. Así que no sé si corresponde hablar de él aquí, más allá de que a mí me guste hablar de Bradbury siempre).

Lo que les quiero decir es que no tenía una especia predisposición favorable a “Exahalación”, la colección de relatos firmada por Ted Chiang que publica ahora en España la editorial Sexto Piso. Conocía a Chiang, claro, que es una especie de leyenda en el mundillo, con una obra breve pero intensa, multipremiada, e incluso alguna adaptación cinematográfica de esas que te hacen cambiar la portada del libro en la siguiente edición. Uno de los grandes, vaya. Pero, ya les digo… no me hacía subir el pecho de emoción saber que había publicado algo nuevo.

Pues bien… es fantástico.

Ojo, ¿es Ted Chiang ciencia ficción dura? ¿Pertenece a esa clase de relatos que busca la plausibilidad científica de sus dictados, la posibilidad futura de demostración sobre aquellas cosas que expone? Pues sí y no. Desde luego el autor no cae en larguísimas disquisiciones teóricas a mitad de un párrafo, ni hace que sus personajes hablen como recién salidos del consejo editorial de Science. Cosas todas ellas que me he encontrado con relativa frecuencia, arrojándome para siempre lejos de las páginas que exponían tales abominaciones (qué le vamos a hacer, uno es de letras puras). Pero tampoco elude justificarse Chiang en sus bases narrativas. No recurre al “deus ex machina” que a veces tan cómodo nos resulta a los escritores. En sus relatos las cosas no pasan porque “las hizo un mago”. Eso sí, cuando presenta esas disquisiciones de tipo más (permítanme) árido lo hace segregándolas del discurrir argumental del relato… aunque de forma tan conseguida que el lector apenas se da cuenta. No sé explicarlo mejor que con una frase sencilla (yo no soy científico).

El tipo escribe cojonudamente bien.

Y tiene ideas, claro. Ideas seductoras. Plantear un juego de viajes temporales con decoración de las “Mil y una Noches”. Juguetear con la inteligencia artificial y su educación (huyendo de un paradigma tan admitido en el género como fútil, que él mismos e encarga de desmontar en las interesantes notas finales a sus relatos). Plantear los temas del multiverso en un mundo “de verdad”… es decir, en uno con ambiciones, envidias, mezquindades. Seguro que lo han oído en alguna peli (o al mismo doctor Sheldon Cooper)… si aceptamos cierto parámetro teórico coincidiremos que hay miles de posibles vidas que nuestros posibles “yoes” están viviendo en otros universos. Y, por estadística, muchas de ellas serán mejor que la nuestra. En las pelis y las sitcoms nadie chincha y rabia por ello, pero la vida real es distinta. Qué quieren que les diga, a mí me jodería mucho saber que hay otra versión de Marcos Pereda por ahí a la que le han tocado 10 millones de euros (yo ni siquiera juego a esas cosas). Estaría tentado de saltar a su realidad y robárselos. O, quizá, joderle un poco. Sí, eso es realismo…

Supongo que las líneas temáticas de estos nueve relatos (de longitud diversa) basculan fundamentalmente entre las paradojas temporales y la noción de libre albedrío (con una maravillosa intrusión en lo que podríamos llamar distopía religiosa). De entre ambas a mí me interesa más la primera, quizá porque me parece más natural el desarrollo que permite a personajes y narrador, pero, paradójicamente, es la segunda la que arroja el que desde mi punto de vista es mejor cuento de esta antología, ese “El ciclo de la vida de los elementos de software” que es tan intelectualmente provocador como emocionalmente opresivo. Tan cerca… tan fácil atisbarlo en algunos comportamientos de la actualidad. Imperdible.

En fin, que no les molesto más. Lean “Exhalación” aunque no sean aficionados al género. Es más, léanlo con más ahínco precisamente si no son aficionados al género. Es una buena forma de quitarnos todos (incluido yo) algunos complejos de encima.

  • Título: «EXHALACIÓN»
  • Autor: Ted Chiang
  • Nº de páginas: 348
  • Editorial: SEXTO PISO
  • Idioma: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788417517793
  • Año de edición: 2020

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