¿Que por qué escribo? Pues todavía no estoy seguro. Quizá por lo mismo que de pequeño me hacía soñar en pintar con tiza el suelo de Las Ramblas, como se lo vi hacer a un artista callejero en la Ciudad Condal. Quizá porque nunca llegué a hacerlo. Quizá porque no compré ni las tizas. Quizá por eso lo hago.

Escribo para vivir mi vida, la tuya y la del vecino. Me gusta crear historias y vivirlas a mi modo, conmigo siempre de fondo, pero con alguien que ha tropezado y caído en mi página en blanco para vestirse de protagonista. Después de casi treinta años dibujando por doquier hasta en los manteles del menú, garabateando caricaturas entre los “bon appetit” que me deseaban una feliz comida, me dio por escribir un cuento, un cuento para participar en un concurso de Sant Jordi organizado por los Transportes Metropolitanos de Barcelona. Y no gané, intuyo que ni por asomo. Pero le cogí el gustillo. Y luego vino Twitter (aunque creo que ya estaba antes), y el blog, y el reto de publicar tres historias mensuales. Y los mensajes de aliento. Y el reto de publicar al menos dos relatos, ya que tres se me hacía difícil. Y más mensajes de apoyo. Y el reto de publicar, aunque fuera, un cuento al mes (ya que dos también se me hacía difícil). Y decenas de comentarios animándome a escribir más historias. Y con todo aquello, la obligación irrevocable de hacer las cosas bien hechas y apuntarme a un taller de escritura.

En el aula de aquel pequeño taller para escritores del barrio de Gracia encontré a más personas, que como yo, tampoco sabían por y para qué escribían. O al menos nunca lo dijeron. No debe ser fácil hacer algo sin saber exactamente el motivo. Jamás me atreví a preguntárselo, entiendo que hay cosas que es mejor guardar para uno mismo por tratarse de algo demasiado íntimo. ¿Cuál es tu mayor defecto?, ¿te has enamorado alguna vez?, ¿qué color de ropa interior llevas?, ¿por qué escribes? No, jamás lo hice. Jamás lo pregunté. Me hubiera muerto de vergüenza y los hubiera puesto en un aprieto. Aunque sé de buena tinta que era vital para ellos. Como el comer, el follar o el dormir.

Era tan vital que hasta autopublicamos un libro conjunto. Álex, Laura, Mark y yo. Era tan vital que aquello alimentó nuestras ganas de seguirlo haciendo, aunque luego cada uno escogiera un camino. Yo cogí el de las baldosas amarillas, yo mismo las pinté parta seguir autopublicando. Supongo que porque mis ganas vitales de contar historias no llegaron del mismo modo a mis zapatos de charol que a las editoriales. “No aceptamos manuscritos”, “gracias por contactar, pero en estos momentos” o sencillamente un correo sin respuesta. Así se las gastaban ellos, con su escoba y su nariz de bruja, yo no tuve otra opción. Cinco años después de aquel primer relato nacía Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café, mi primer libro de relatos.

“Cuentan que en el cielo, las nubes se tumban bocabajo y observan ensimismadas las formas y movimientos de los hombres. También cuentan que en los bosques de personas, los árboles marcan, a cuchillo, espaldas y barrigas con algún que otro corazón de enamorado. O que desde el mar, los peces lanzan mensajes embotellados que naufragan en la desesperanza de la arena de las playas.

Y aún a sabiendas de que todo es mentira, hundo mi mano en la orilla hasta notar con mis uñas la cruda irrealidad de la arena mojada”.

Todo esto cuentan. Y releo lo que escribí en su día y empiezo a entender el motivo por el cual soy feliz tecleando ante la pantalla, dejando enfriar mis cafés.

Dejé a un lado el teclado para usar, no una, sino dos libretas. Bajo la luz de una mesita llené durante un tiempo mis páginas de sensaciones. Palabras rotas, corazones entrecortados y todo lo que me vino en gana para completar aquellas dos libretillas escritas y emborronadas de doce a seis de la madrugada. En pocos meses, y con las ilustraciones de Javier Rubín Grassa, despertaría un nuevo libro, más íntimo, menos cerebral: Buscando el lado frío de la almohada.

“Ese te quiero no te compromete a nada
es un te quiero real
de corazón
no pretende tenerte sino quererte
es un te quiero
te quise
y te querré
porque fue bonito
porque fue y será sincero
porque si no te quiero
me fallo
porque creo
que si no te quiero
te tendría que odiar
y por ahí
sí que no paso”.

Aquí empecé a entender algo más. Ese para qué. Para qué desnudarse, para qué mostrarse tal cual. Todo formaba parte y estaba sobre el tablero. Escribir y leer. Sentir e interpretar. Cerrar la última página para luego abrir la primera. Empecé a entender que esto de ser escritor era más serio de lo que creía, era tan serio que no podía concebirlo de otro modo que no fuera un juego. Un juego para niños. ¿Escribo para volver a ser niño? Podría ser. ¿Escribo para que vosotros volváis a sentiros niños? Me encantaría que así fuera, pero no lo sé. Lo que sí tengo claro es que escritura, al menos mi manera de entenderla, y niñez van de la mano. Mis historias actuales se llenan de cuentas pendientes, de cosas que pudieron ser y no fueron. De preguntas sin hacer y de respuestas sin formular. De lloros, de risas. Todo lo que ayer no fue, por lo que sea, hoy gracias a que escribo goza de una nueva oportunidad, la penúltima. Cierto, no es real, lo sé. Pero y qué. Qué más da. Al fin y al cabo más vale reír que llorar. Más vale escribir que llorar. Porque todo será un recuerdo, que difícilmente recordaré si no me pongo frente a la página en blanco y hago que ocurra. Aunque no lo tenga del todo claro.

Compartir
Artículo anteriorDebussy o el humo de un cigarrillo
Artículo siguienteCiudadanos sigue en la cresta de la ola
Isaac Pachón
Nací el verano del 78 en Badalona. Autor de los libros Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café y Buscando el lado frío de la almohada. Miembro de la Plataforma de Adictos a la Escritura y colaborador en tertúlias y charlas sobre autopublicación. La palabra inspiración da sentido a mi vida y la busco en todas partes: en la música, en la lectura, en el cine, en la pintura, ... en el aire. A menudo me enfundo las alas, cual Ícaro, y salgo tras ella.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here