Los que estamos en redes sociales habitualmente vemos cómo de un tiempo hasta ahora ha proliferado un discurso uniforme de rechazo al que protesta, tildándole de un neologismo que gana en popularidad día a día: «ofendidito». De esto trata el genial y breve ensayo ameno de Lucía Lijtmaer publicado en los nuevos cuadernos Anagrama.
Lucía nos explica con argumentos clarividentes cómo se ha ido demonizando el derecho a la protesta tildando a los que la usan de ofendiditos y cómo el concepto de «puritanismo¨» ha ido evolucionando desde una moral rígida y férrea hasta usarse para denigrar todo atisbo de protesta contra lo establecido.

Este breve ensayo se lee en dos sentadas y nos proporciona grandes dosis de realismo sobre la sociedad actual. Nos habla del Fiero analista, una persona que arremete contra cualquier causa que le parezca improcedente, pero que no encaja ningún atisbo de crítica sobre su discurso.

En todo esto subyace el espinoso tema de lo «políticamente incorrecto» y los límites de la libertad de expresión. Recuerdo un debate en lengua española de mi lejano COU donde se nos planteó qué preferiríamos, adecuarnos a lo políticamente correcto o ser totalmente sinceros en nuestra opinión aunque ofendiéramos a una pequeña minoría. Casualmente toda la clase estaba a favor de lo «políticamente correcto» menos yo, que abogaba por un discurso sincero y descarnado y a quien no le guste «que se vaya al carajo».
Está claro que la testosterona de la adolescencia tardía tiene sus consecuencias y en mi caso se traducía en textos muy vehementes, pero aun así, la profesora valoró mi argumentación y pasados los años aquí sigo, dándole a la tecla.

Volviendo al texto, Ofendiditos se nos plantea como un texto de rabiosa actualidad. No vayáis al cine una tarde y agencíaos este texto donde os daréis cuenta de cómo toda opinión es política y de cómo el lenguaje ayuda en la tergiversación y demonización de ciertos colectivos y corrientes de pensamiento.

Es bueno pararnos a pensar y ver cómo se tilda de ofendiditos siempre a los del mismo bando y cómo de esta manera se ningunean sus causas, en mayor o menor medida.
Si os interesa el tema, Ironía On, de Santiago Gerchunoff, Una defensa de la conversación pública de masas, nos habla también de linchamientos en redes sociales y de los límites de la libertad de expresión.

Un saludo y feliz fin de semana.

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