El fascismo. La sombra negra de cien años de barbarie, de Antonio Gramsci (Altamarea). Traducción y edición de Carlos Clavería Laguarda

«Los destinos de una época se manipulan y son puestos al servicio de perspectivas mezquinas, de intereses inmediatos, de las ambiciones y las pasiones personales de pequeños grupos que actúan mientras la masa ignora».

 

La importancia de la Segunda Guerra Mundial es innegable. A través de películas, documentales o libros, reflexionamos sobre cómo pudo ocurrir ese cataclismo que lo cambió todo. Hace unos meses visité el campo de concentración de Sachsenhausen (Berlín). Ver y sentir el horror latente en aquel lóbrego campo reavivó viejos interrogantes que El fascismo ha ayudado a esclarecer.

Antonio Gramsci está considerado como una de las personalidades más destacadas del S.XX.  Además de haber sido un gran pensador y activista, fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano, alcanzando el puesto de secretario general. El poder de su influencia resultó tal que el gobierno de Mussolini lo encarceló 20 años para «impedir que su cerebro funcionase». Durante su época de actividad, Gramsci elaboró varios escritos en los que desgrana las causas del alzamiento del fascismo en Italia y que aparecen recogidos cronológicamente en este volumen de la editorial Altamarea.

«En El fascismo. La sombra negra de cien años de barbarie nos encontramos con un compendio de artículos, ensayos e informes que Gramsci redactó para diferentes publicaciones»

En El fascismo. La sombra negra de cien años de barbarie nos encontramos con un compendio de artículos, ensayos e informes que Gramsci redactó para diferentes publicaciones. El autor italiano lo analiza todo minuciosamente para entender cómo un partido que atenta contra las libertades del pueblo y lo oprime, ha alcanzado una posición de poder. Hace especial hincapié en la visión que se tiene del fascismo como fuerza renovadora que acabará con la crisis iniciada en la Primera Guerra Mundial y recuperará la estabilidad del país. Otro factor al que atribuye una importancia clave es la preocupación por la clase media; en épocas anteriores había recibido poca atención, lo que aprovechará el fascismo para tratar de movilizar a ese estrato social a través de herramientas ideológicas. Menciona también las relaciones de poder con el Vaticano, con el que tuvo que llegar a un acuerdo antes de perpetrar el golpe de Estado, y el papel protagónico que jugó Mussolini como líder.

«Gramsci deja huella con cada texto, aportando reflexiones dignas tanto de reposo como de meditación. Sorprende que sus palabras no hayan perdido ni un ápice de vigencia tras haberlas publicado hace más de cien años»

Gramsci deja huella con cada texto, aportando reflexiones dignas tanto de reposo como de meditación. Sorprende que sus palabras no hayan perdido ni un ápice de vigencia tras haberlas publicado hace más de cien años. Lo que nos lleva al terreno actual: se hace imposible no comparar el proceso de adquisición de poder del fascismo en Italia con el notable auge de la extrema derecha actual, tanto en nuestro país como en el resto de Europa. Por ello, es fundamental ser conscientes de la situación en la que nos hallamos y hacer una mirada histórica para evitar que las fuerzas políticas respalden giros autoritarios. Aunque, en palabras de Gramsci, «la historia enseña, pero no tiene discípulos».

 

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