Ellos tenían padres y yo no… De esto me doy cuenta leyendo a Manuel Vilas. Manuel Vilas tenía padres, y yo no.
Y tal vez ahí comienza todo. Quizá por eso llegué a ser lo que no soy. Quizá por eso no fui lo que soy.
Porque todos tenían padres, y yo no.
Soy hija, supongo. No lo sé. Soy hija sin padres. ¿Quien me despojaría de esa condición? ¿Quién me robó ese derecho?
Tenía derecho a pasear de la mano de unos padres guapos. O padres feos que a mí me parecerían los más guapos de mundo. Porque sería una niña con padres. Con padres guapos. Los más guapos.
Con esos padres que me robaron.
¿Estarán mis padres, vivos o muertos, pensando en que la gente tiene hijas y ellos no? ¿Leerán mis padres, vivos o muertos, a Vilas?
Todo nace ahí, ahora estoy segura. Porque leo. Y a leer, entiendo.
Yo no tuve padres que me guiasen. Yo crecí despojada de gritos y regañinas. Yo no tuve una caricia ni una hostia a tiempo de la que más tarde alguien se arrepintiese. No tuve algodón de azúcar, ni fichas de la feria, ni cromos que pegar torcidos en un álbum cualquiera.
Yo no tuve padres y caí. Caí y me levanté para volver a caer. Luego ya me tiré. No tenía fuerza, ni padres. Mierda.
No quería tener una mano dura que me sacase del abismo en el que metía. No quería padres, nunca deseé poseerlos… ¿No quería? No lo sé. Nunca reparé en el hecho de que los demás tenían un padre y una madre, de que los padres existían. Qué duro. Mierda.
Pero yo leo. Y al leer descubro que la gente tiene padres, y joder, eso duele.
Yo tengo secuelas y cicatrices y tú tienes padres. ¿Por qué?

Nadie me rescató de este pozo. ¿Soy un despojo? Quizá es que nunca fui niña. Si no eres niña no hay necesidad de figuras paternas. ¿Y sí nunca fui la pecosa de pelo oxidado que recuerdo ser? Vaya. Quién sabe. O tal vez me quitasen a mis padres porque no los merecí.

Quién sabe, eso digo yo. ¿Quién coño sabe si ya era mala entonces? ¿Sabes tú si ya estaba podrida por dentro? Ahora soy gris. Mi piel, mi pelo, mi ropa, mi aspecto, mi alma… todo en mí es gris, casi negro. ¿Nunca tuve padres porque nací con el alma gris o mi alma es gris porque nunca tuve un padre, y tú si? ¿Lo sabes, bastardo?
¿Crees saberlo? Nadie lo sabe. Nadie sabe nada.

Sí. Ahora soy gris y mala. Lo sé. Hago daño. Lo sé. Mi alma huele mal, como mi casa sin techo. Hago daño para sobrevivir. Para poder ser lo que no soy.
Mato. Robo. Bebo. Me drogo. Y vuelvo a matar para robar. Porque tengo un alma putrefacta que alimentar. Porque no quiero huir de este pozo que me cobija. Y porque yo nunca tuve padres. Y tú sí.

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