Tirso Calero (Alcoy, 1976) siempre quiso contar historias que pudieran contarse en imágenes. Influido por el cine polar francés, el western y el género policiaco, lleva más de veinte años trabajando como guionista en la industria audiovisual, trabajo que compagina con a dirección teatral y la dirección cinematográfica. Actualmente es coordinador de guion y productor ejecutivo de la serie de ficción española Servir y proteger, de RTVE, y el próximo 15 de noviembre reestrena en el Teatro Príncipe de la Gran Vía de Madrid la comedia teatral Aguacates.

 

¿Cómo llegas a especializarte en series diarias?

No es una cosa buscada: empecé a escribir guiones en televisión, sobre todo scketches. De ahí pasé a series, empezando con Ana y los siete. También tuve la suerte de participar en la serie de television más exitosa de la comunidad valenciana: L’Alqueria Blanca. Fue la primera vez que fui coordinador de guion de un equipo de tres guionistas. Éramos un equipo pequeño, pero conseguimos mucho éxito, y eso hizo que el coordinador de guion en Amar en tiempos revueltos se fijara en mí, me hiciera una prueba y me fichara. Desde entonces, llevo 12 años prácticamente solo en series diarias, pasando de guionista, a coordinador y a finalmente a productor ejecutivo.

Eres coordinador de guion y productor ejecutivo de Servir y Proteger, ¿en qué medida influye el rol de productor ejecutivo en el de guionista?

La producción ejectiva te permite tener un mayor control sobre el reparto, ser un interlocutor con la cadena, y en definitiva te permite un mayor control sobre la serie. No solo me encargo de los guiones, sino que tengo capacidad de decisión sobre el futuro de la serie. Yo creo que es un paso no lógico, sino deseable, que muchos coordinadores de guion pudieran tener acceso a la produccion ejecutiva.

¿No limita la parte creativa?

Se trata de saber en qué línea se juega, y conocer las limitaciones. Una serie diaria tiene muchas limitaciones: presupuesto, reparto, etc. Si uno sabe manejarlas, peude conseguir guiones interesantes. Lo que uno no puede pretender es escribir guiones imposibles. En una serie diaria no puedes ver una persecución de cuatro coches estrellándose, es imposible. La clave del éxito de Servir y proteger es que, aunque haya tiroteos, nos centrarnos en las consecuencias de esos tiroteos. Más allá de efectos especiales, lo que buscamos son los efectos emocionales, y eso es lo que realmente le importa a la audiencia y lo que ha conseguido engancharla.

¿Cuáles son las tramas que enganchan más a la gente?

Normalmente, por lo menos en mi experiencia, son aquellos personajes que lo han pasado muy mal. La vida de una persona que le va bien no tiene ningún interés. En cambio, si le pasan mil desgracias a nuestro personaje, eso crea empatía y hace que el espectador se vaya enamorando cada vez más del mismo. Algunos me han acusado de ser masoquista con los personajes, que les pasan demasiadas cosas malas, pero yo creo que es la clave de un buen serial. Por otro lado, en Servir y proteger tocamos mucho el tema de lo social, y estando en Televisión Española me parece que es interesante hacerlo y que la television pública se tiene que hacer eco de ello. Contamos temas de violencia machista, de acoso escolar, y muchos espectadores están descubriendo cosas gracias a la serie.

“La producción ejectiva te permite tener un mayor control sobre el reparto, ser un interlocutor con la cadena, y en definitiva te permite un mayor control sobre la serie”

¿Cuál es el proceso de creación de un capítulo para una serie diaria?

Resumidamente, hay que partir de una biblia, que es la que cuenta lo que va a pasar en cada bloque. Cada bloque cuenta con 5 capítulos. Entonces al principio de temporada se escribe escribo la biblia junto con dos o tres guionistas, y se le presenta a la cadena. La cadena da su aprobación y se comienza a escribir la serie.  

El proceso de una serie diaria mide muy bien las escaletas y los diálogos. Tengo un equipo de 13 guionsitas que se dividen ese trabajo. Entre que se escribe y se graba, pasa mes y medio, y entre que se graba y se emite, otro mes y medio. Es una rueda continua que no para.

Decías en una entrevista que suele rodearse siempre del mismo grupo de guionistas, y que entre sus características lo que más debe destacar (para ser guionista de series de televisión diarias) son el compromiso, la rapidez y la implicación. Pero, ¿qué otras características debe tener un buen guionista?

No todos los buenos guionistas funcionan bien en una serie diaria, ni tampoco todos los buenos guionistas funcionan bien en series de mayor duración o en largometrajes. La rapidez es importante en las series diarias porque hay pocos días para escribir el guion, y eso requiere de mucha presión. Para mí es importante que también que exista una buena comunicación, que entiendan bien lo que yo quiero transmitir. Que sean inventivos, pero que tengan las ideas claras. No me gustan que se anden por las ramas, o que no se entienda el objetivo de cada secuencia. Dentro de las limitaciones que exigen nuestros guiones (número de páginas, número de secuencias…) hay que ser muy eficiente.

¿A qué serie de problemas se suele enfrentar una serie diaria como Servir y proteger?

A parte de la presupuestaria, tenemos dos grandes limitaciones: por una lado, una limitación de espacio: no podemos salir al exterior a grabar, grabamos todo en interiores; y por otro lado, casi nunca se ve la noche. Eso lo comienzas a ver cuando entrar en el oficio, y lo que hay que hacer es intentar sortear esas limitaciones y frenar el impulso de escribir historias que requieran de esos espacios.

No solo eres guionista de series de diario, si no que también has escrito y dirigido cine y teatro.

Eso es. El 85% de mi trabajo diario es televisión, y tengo un ritmo de trabajo muy alto. No he parado en doce años, encadenando una serie con otra. Por ejemplo, Servir y proteger no descansa ni tan siquiera en verano. Dirigir teatro o cine me oxigena y me ayuda a pensar en otro tipo de géneros y obras. Son mis válvulas de creatividad y de escape, y cuando me dedico a ellas lo hago por amor al arte. Además, he tenido mucha suerte y las obras de teatro que he estrenado han ido bastante bien en taquilla.

“no puedes pretender escribir guiones imposibles. En una serie diaria no puedes ver una persecución de cuatro coches estrellándose. La clave del éxito de Servir y proteger es que, aunque haya tiroteos, nos centrarnos en las consecuencias de esos tiroteos”

De hecho, dentro de poco reestrenas tu comedia teatral Aguacate.

Eso es: el día 15 de noviembre se reestrena Aguacates en el teatro Príncipe de Madrid, protagonizada por Juanjo Artero, Jesús Cabrero, Lucía Ramos y Ricardo Saiz. Son 90 minutos de muchas risas, y las críticas han sido bastante buenas. La prueba es que hemos vuelto a Madrid después de estar aquí este verano.

¿De qué trata Aguacates?

Es una comedia de enredo que habla de la amistad de dos señores de cuarenta años que, a pesar de ser como la noche y el día, no pueden vivir el uno sin el otro.

¿Qué es lo que querías transmitir con la comedia?

Al final todos luchamos por encontrar la felicidad. Esto no se verbaliza y la gente tampoco lo reconoce. Más allá del dinero o de bienes materiales, lo que buscamos todos es ser felices. Los protagonistas de Aguacates, cada cual a su manera, ansía eso, normalmente la felicidad que tiene el otro.

¿Qué es para ti ser feliz?

Yo tengo la suerte de que mi trabajo me aporta mucha felicidad porque cumple el sueño que siempre quise, y los ratos libres los dedico a mi familia, que son mi otra mitad de alegría. El día a día y el poder disfrutar de mi familia. Eso es lo que me hace ser feliz.

¿Cuánto te inspiras en tu día a día para escribir?

Al final un guionista tiene que ser un observador. Tenemos la antena puesta las 24 horas del día: cualquier cosa (una conversación de un vecino, una persona que ves en el autobús…) es susceptible de convertirse en un guion. Y en los guiones de mis series hay muchas cosas que me han ocurrido o he presenciado. Cuanto más natural se vean las historias, más identificado se ve el espectador con el personaje.

¿Y vas cargado con una libreta para captar historias?

Aunque sigo teniendo una, ahora escribo las ideas en el blog de notas de mi móvil. Voy en el metro o por la calle y las apunto. Luego llego a casa y las desarrollo, y recomiendo a todos los guionistas que hagan ese ejercicio diariamente.

“Aguacates es una comedia de enredo que habla de la amistad de dos señores de cuarenta años que, a pesar de ser como la noche y el día, no pueden vivir el uno sin el otro”

Ahora que hablamos un poco de la digitalización, ¿qué opinas de las nuevas plataformas de distribución y producción como Netflix o HBO?

El cine que conocíamos prácticamente ha muerto. Es decir, el cine sigue, pero se ve de otra manera: en los salones de las casas. A día de hoy existe una gran diferencia entre cine y televisión, ya que una plataforma televisiva como es Netflix se ha convertido en la principal productora de cine de mundo.

La televisión lo ha absorbido todo, y el cine se ha quedado como algo residual. Cada vez hay menos espectadores en las salas, y por eso es importante mantener, por ejemplo, los festivales de cine. De hecho, creo que estos se han convertido en los grandes escaparates donde ver filmes en pantalla grande.

También creo que se está viviendo un gran momento en la ficción televisiva. Cada vez se hacen más y mejores series. Los grandes profesionales de lo audiovisual ya no están en el cine, sino en la televisión, tanto en Estados Unidos como en España. Y en el ámbito de los guionistas, no existe ninguno o casi ninguno que viva exclusivamente de escribir cine: todos están en televisión.

¿Es complicado dedicarse solo a un área en el ámbito audiovisual?

Es casi imposible dedicarse solo al cine. Hace unos veinte años sí que estaba todo más delimitado: los que se dedicaban al cine y los que se dedicaban a la televisión. Ahora prácticamente todo es televisión.

¿Qué más medidas propondrías para que se viera mucho más cine?

El problema es que la oferta televisiva es tan buena que la gente se queda en casa. La clave sería crear incentivos para que la gente fuera a las salas. Creo que no solo los festivales son importantes, sino que habría que destacar la labor que hacen las filmotecas y hacérselo ver al público, porque puedes ver películas clásicas en pantalla grande

En una entrevista asegurabas que estabas siempre en busca de nuevos retos y cosas diferentes, ¿cuáles son tus retos ahora?

Pues mi nuevo reto está en dirigir mi tercera película: Ozono, un filme de ciencia ficción bastante diferente a lo que he hecho anteriormente. Es un proyecto personal en el que llevo trabajando bastante tiempo y con el que estamos ya en proceso de preproducción.

¿De qué trata Ozono?

Habla del fin del mundo y de lo que los humanos somos capaces de hacer para recuperar el tiempo perdido. Es un tipo de ciencia ficción que no se centra en los efectos especiales, sino en la atmósfera que transmite. Esperemos que se haga realidad el proyecto, ya por el 2020.

Has adaptado ya obras literarias como Yerma y La casa de Bernarda Alba, la cual se estrenó el pasado viernes 26 de octubre. ¿Cuál fue el proceso de trabajo?

En el caso de La casa de Bernarda Alba, Emilio Barrachina, el director de la película, me dio bastante libertad para construir la historia, pero siempre partiendo del original de Lorca. Los cambios grandes los pactaba con él antes de escribirlos, y hemos quedado bastante satisfechos.  Es una película que mezcla elementos lorquianos con un futuro no tan lejano.

¿Cuáles son las dificultades con las que te has encontrado a la hora de adaptar obras literarias? ¿Cómo te preparas?

Cada proceso de escritura es diferente: no es lo mismo escribir un guion si lo vas a dirigir tú, si lo va a dirigir otro director o si se lo vas a entregar a una productora. Por ejemplo, ahora mismo estoy escribiendo un guion de una película que se llama En la oscuridad, que la produce Plano a Plano y que está basada en una novela de Antonio Pampliega. Ahí el material está dado, y debe ser fiel a lo que dice el libro. Además, he trabajado mucho con el escritor para dar forma al guion. Al final se trata de encontrar puntos de vista que te gusten a ti, pero también a las partes implicadas.

“Mi nuevo reto está en dirigir mi tercera película: Ozono, un filme de ciencia ficción bastante diferente a lo que he hecho anteriormente”

¿Qué significa ser guionista en España? ¿como es la vida de un guionista en nuestro país?

Cuando yo empecé en la profesión nadie quería ser guionista, todos querían ser directores, directores de fotografía etc. De hecho, me sorprendía no tener casi competencia. Ahora, veinte años después, hemos pasado de no existir a haber una sobrexplotación de guionistas. Está muy bien porque existen muchas plataformas y se están haciendo muchas series, pero hay una competencia bárbara. Entonces a veces dudo de que si los nuevos guionistas lo quieren ser por vocación o porque es una moda. Creo que al final, solo los que tienen una vocación fuerte son los que terminan triunfando.

 ¿Y cómo se siente esa vocación?

Es como cualquier otra vocación artística. En mi caso fue en quinto de carrera: yo sentía, conforme terminaba el curso, que tenía que intentar escribir. Era una vocación que estaba desde niño, pero que me empeñaba en ocultar. Uno puede autoengañarse y mirar para otro lado, pero tarde o temprano intenta salir. Eso sí, no todo el mundo puede dedicarse a sus sueños, hay que tener mucha suerte, pero no por ello hay que dejar de intentarlo.

 ¿Qué le dirías a una persona que quiere dedicarse a ser guionista?

Tiene que leer mucho, escribir muchos guiones, empaparse de lo que hacen los guionistas profesionales, no dejar de intentarlo, y empezar desde lo más bajo: cortometrajes, webseries, guionistas auxiliares, guionisas de plató… ahora es un buen momento, pero uno tiene que intentarlo y querer hacerlo.

Un momento de tu carrera que recuerdes con especial cariño

Cuando Servir y proteger ganó el Premio ALMA a Mejor guion de serie de televisión española 2017 en el Festival de Vitoria. Para mí fue un hito, porque competíamos con otros géneros ajenos a las series diarias y de producciones mucho más grandes. Todos los esfuerzos que pusimos en la serie, al final, merecieron la pena.

Y por último, tú que eres guionista, defínete en una frase

Dicen que nunca hay que hablar de uno mismo, pero hace años, mi gran amigo Sancho Gracia me definió como “un martillo pilón”.

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