Coherencia. Este es el concepto que Sol Salama enfatiza una y otra vez. Pese a su juventud, ella parece muy convencida de la viabilidad de su recién nacida editorial, Tránsito, cuyo primer libro (La azotea, de Fernanda Trías) está a punto de presentarse en Madrid. Nos sentamos a charlar con la responsable de uno de los proyectos editoriales independientes que mejor acogida está teniendo en los últimos años.

 

Lo primero: ¿qué empuja a una mujer de 30 años a lanzar su propia editorial, tal y como está la industria?

Este ha sido siempre mi sueño, pero no me sentía preparada. Sentía que antes tenía que formarme mucho y, además, no tenía el dinero necesario. Justo después de haber trabajado en Penguin Random House, en el equipo de David Trías —donde aprendí mucho—, hubo un gran punto de inflexión en mi vida que me hizo darme cuenta de que estamos aquí sólo un rato.  Hay momentos en los que todo se alinea… Creo que eso es lo que ocurrió: de pronto, para mí no tenía sentido hacer otra cosa que no fuese montar Tránsito, y por fin tenía el capital necesario para la inversión inicial.

Llevas ya seis meses inmersa en Tránsito; ¿te arrepientes de haber dado este paso?

Arrepentida, para nada. ¡Estoy exhausta! Pero exhausta porque estoy creando mi sueño, y eso es bonito. Di unas cuantas vueltas en mi vida: estudié Traducción e Interpretación y un máster en Periodismo Cultural; trabajé como redactora en diferentes medios y agencias; me dediqué durante una época a la fotografía… Pero siempre estaba inquieta, sin encontrar mi lugar. Ahora sé por fin cuál es y estoy en él, así que me siento aliviada e ilusionada. Por supuesto, también muy nerviosa y con mucho vértigo, porque tengo mucho que aprender todavía y porque soy muy consciente de que me he metido en algo muy difícil. Pero Tránsito es mi proyecto vital, creo en él y voy a defenderlo con uñas y dientes.

©Alex Roló

Se dice que a veces los editores son escritores frustrados. ¿Es tu caso?

No. Es cierto que escribir es vital para mí: escribo desde siempre, casi como un ritual. Pero es algo que por ahora se queda en casa o, a lo sumo, en casa de amigos. Quizá algún día me apetezca sacar a la luz una pequeña novela; quién sabe. Por ahora no es mi prioridad.

 “Soy muy consciente de que me he metido en algo muy difícil. Pero Tránsito es mi proyecto vital, creo en él y voy a defenderlo con uñas y dientes”

¿Te imaginabas que ser editora sería así?

Me lo imaginaba imposible y precioso. Era muy idealista. He comprobado que es precioso: leer un manuscrito, que me pellizque y pensar “puedo ser yo quien haga que la gente lea este libro”. La sensación es tremenda. Pero también es todo tan complejo… Yo soy una persona de letras hasta la médula y de pronto soy empresaria. Llevo poco tiempo, pero el suficiente para haberme dado cuenta del malabarismo que implica todo esto. Encontrar los libros adecuados para armar un catálogo sólido; mantener la coherencia editorial; publicar libros de calidad que funcionen comercialmente; no descuidar las traducciones; establecer contacto con los lectores, con las librerías… Y los números, los números. En ellos está la clave: la diferencia que hace que el proyecto perdure o que se quede en un sueño.

El diseño está teniendo comentarios muy positivos. ¿Qué teníais en mente al definirlo?

Hemos escogido un diseño minimalista y elegante: un collage sobre un fondo plano cuyo color variará en función de cada título. Queríamos que la gente reconozca los libros de Tránsito cuando entra en una librería, y también que les guste tenerlos en las manos. Por eso hemos prestado mucha atención a la elección del papel, al logo, a la tipografía.

©Alex Roló

Leyendo la web de Tránsito, parece que buscas un público muy determinado. Hablas de “libros salvajes” y de literatura descarnada. ¿No te da miedo encasillarte y perder público?

Si mi ambición fuese hacerme rica, hubiera creado cualquier otra cosa. Me he metido en la locura de montar una editorial y eso es, sin duda, para publicar los libros que yo quiera publicar. La coherencia editorial va a venir dada, en primer lugar, por mi mirada, pues ahora mismo yo soy la única editora de Tránsito. Ahí ya va a haber una armonía. Y sí, hablo de “libros salvajes” y de literatura descarnada porque me fascinan los libros que nacen de algún lugar tremendo, que se escriben por necesidad; los que nos pellizcan y conmueven; los que no son necesariamente agradables o cómodos. Creo que muchas personas leemos para comprender el mundo en el que vivimos, para entender nuestras emociones. Y creo que este tipo de libros son los que nos ayudan a ello porque nos hablan sin pudores ni tapujos de lo que está pasando a nuestro alrededor. También me gustan mucho los libros que tienen un toque memorístico, que están escritos en primera persona. El término “autoficción” genera mucho rechazo por la misma razón por la que a mí me interesa: no hay una dicotomía entre lo real y lo ficticio. La literatura que flota entre la ficción y la no ficción me interesa mucho para Tránsito.

Dicho esto, no tengo miedo a perder público. No sé si hay alguna editorial cuyos títulos gusten a  todo el mundo… ¿Es eso posible? En todo caso, yo parto de que los amantes de la novela histórica o de la chick lit no son de entrada mi público objetivo. Aunque siempre se puede seducir, ¡a quien sea!, si lo que editas es bueno…

“Creo que muchas personas leemos para entender el mundo en el que vivimos, para entender nuestras emociones”

Comienzas con dos novelas de mujeres extranjeras. ¿Forma parte esto de tu línea editorial que sean extranjeras y que sean mujeres?

No, no tengo barreras geográficas ni temporales. Me hace ilusión poder publicar a autoras que están siendo exitosas en otros países y a las que aquí aún no se las ha leído bien, como es el caso de Fernanda Trías, la primera autora de mi catálogo. Pero también tengo muchas ganas de apostar por nuevas voces españolas. El hecho de que sean mujeres es una coincidencia y a la vez no lo es. Es decir, hace mucho tiempo me di cuenta que el 95 % de lo que había leído eran libros escritos por hombres. Qué raro y qué absurdo, ¿no? Empecé entonces a prestar mucha atención a las autoras. Esto es algo que me ocurre desde mucho antes de ser editora, y que, obviamente, se verá reflejado en Tránsito.

“Hace mucho tiempo me di cuenta que el 95 % de lo que había leído eran libros escritos por hombres. Qué raro y qué absurdo, ¿no? (…) Empecé entonces a prestar mucha atención a las autoras. Esto es algo que me ocurre desde mucho antes de ser editora, y que, obviamente, se verá reflejado en Tránsito”

¿Por qué el nombre “Tránsito”?

“Transitar” es ir de un lugar a otro, moverse. Yo creé la editorial en un momento de tránsito total, de catarsis, de cambio absoluto. El nombre viene de ahí, y a la vez de mi idea de que los grandes libros nos cambian de algún modo, nos transforman. Tienen ese enorme poder: nos hacen también transitar, evolucionar.

Tránsito está teniendo una acogida asombrosa; ¿te la esperabas?

Es cierto, está siendo muy buena y muy emotiva. La verdad es que estoy sorprendida. Adelanté la salida de La azotea porque los libreros me escucharon en la SER y empezaron a reclamar mi primer título. Y desde entonces estamos teniendo mucha repercusión y mucha interacción en las redes y en los medios. Es increíble, es muy bonito. Pero yo no bajo la guardia: una cosa es el lanzamiento y otra la carrera de fondo. Creo que se trata de hacerlo siempre muy bien; al fin y al cabo, a los grandes grupos no, pero a mí me va la vida en cada libro que publique en Tránsito.

©Alex Roló

¿Cómo van las ventas hasta ahora?

La azotea se publicó el 26 de septiembre, hace tres semanas, y puedo decir que la tirada está empezando a agotarse.

¿Cuántos libros tienes pensado publicar al año?

Voy a empezar con seis títulos al año. Menos no podría porque los libreros y lectores se olvidarían de mí. Más, ahora mismo, tampoco; sería una locura y una ruina. Seis me parece el número adecuado para que cada libro tenga su vida como novedad y para que, a la vez, no pase demasiado tiempo entre uno y otro.

 “A los grandes grupos no, pero a mí me va la vida en cada libro que publique en Tránsito” 

Desde que has creado la editorial, ¿cuántos manuscritos te han llegado?

Unos tres o cuatro diarios. A través de las redes sociales o de la web. Es tremendo. Yo no pensé que esto sería así porque, al fin y al cabo, acabo de nacer y todavía tengo que ganarme la confianza. Pero sí, estoy recibiendo un aluvión de manuscritos que ahora mismo no puedo gestionar porque el equipo de Tránsito es pequeño. Recibo muchos poemarios; ¡qué más me gustaría a mí que poder publicar ya poesía!

¿Cómo diste con La azotea y con La memoria del aire, tus primeras dos novelas?

De Fernanda Trías supe gracias a una amiga escritora, y entonces busqué su obra, leí La azotea y fue un flechazo absoluto. La memoria del aire, de la autora belga Caroline Lamarche, me llamó la atención en un catálogo extranjero y el día que la leí ya estaba buscando traductora. Otro flechazo, porque es un relato autobiográfico muy emotivo que cuenta la experiencia de la autora con la violencia del amor romántico. Es un texto poético a pesar del dolor de que lo narra.

©Alex Roló

Si pudieras obtener los derechos de un autor para Tránsito…

Clarice Lispector, que está estupendamente editada en Siruela. Pero sería increíblemente bello para mí publicar La pasión según G. H., Agua viva o La hora de la estrella, libros que me marcaron tanto.

¿Puedes adelantarnos algo sobre lo que vendrá después de “La memoria del aire”?

Primera persona, de Margarita García Robayo, que me hace ilusión porque son relatos. Se dice una y otra vez que el relato se vende mal o peor que la novela; quiero pensar que esto está cambiando o que lo podemos cambiar. Primera persona es un libro muy intenso, en el que ninguna palabra falta ni sobra. Historias sencillas sobre la familia, la infancia o la iniciación sexual con las que la autora desmonta y desmitifica la maternidad, la lactancia, los vínculos familiares, el sexo, la pareja, etc., y pone sobre la mesa cuestiones como la locura, el hastío que produce vivir ciñéndose a los sistemas y las contradicciones más íntimas.

¿Te han quitado ya algún libro que querías editar?

Sí, acaba de pasarme por primera vez. Estaba a punto de firmar cuando otra editorial ofreció un anticipo mucho más alto. He de decir que duele. Pero creo que es fundamental para mí no perder el norte, conocer la liga en la que juego y saber renunciar a algunos títulos.

©Alex Roló

Define con una palabra La azotea

Desasosegante.

¿Y La memoria del aire?

Lo definiría con un: “uf”.

El libro de tu vida

Muchos… El funambulista, de Jean Genet; El segundo sexo, de Simone de Beauvoir; El libro del desasosiego, de Pessoa; los diarios de Anaïs Nin, la poesía de Cristina Peri Rossi y la de Pizarnik; Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan

Un autor

Clarice Lispector.

Qué estás leyendo por hobby

Nada. Varios manuscritos a la vez, todos para Tránsito.

*Presentación de La azotea de Fernanda Trías: 24 de octubre en Tipos Infames, Madrid.
*Presentación de La memoria del aire de Caroline Lamarche: 8 de noviembre en Cervantes & Compañía, Madrid.
©Alex Roló

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