Me reúno con la escritora Noemí Trujillo para hablar de su nuevo libro “Un mundo” publicado por Rubric y que sale al mercado este mes de Marzo. Se trata de una recolección de treinta y cinco poemas escritos y publicados durante los últimos doce años. Este poemario es un recorrido diacrónico por su obra,  publicada entre 2008 y 2020, y también se convierten en una muestra palpable y crítica de los hechos más relevantes de la misma.
Noemí Trujillo, nació en Barcelona (1976), es poeta, escritora, editora y gestora cultural. Estudia Humanidades en la Universidad Carlos III, y durante nuestra conversación no solo hablamos de poesía sino también nos da algunas referencias literarias que la han influido en su literatura.
La selección de los poemas publicados en “Un mundo”  ha sido realizada por la misma Noemí Trujillo, estableciendo así un viaje muy personal entre sus primeros versos y sus ultimas creaciones poéticas. Noemí permite comprobar al lector, en este recorrido que constituye “Un Mundo”, esa madurez literaria que ha consolidado la autora como escritora.
Descubro, tras leer en absoluta primicia  “Un mundo”,  a una poeta de amplia experiencia, que reflexiona sobre situaciones cotidianas, pero también sobre algo tan universal como el amor, bien mezclados con la soledad o el dolor, y siempre desde esa mirada femenina de la poeta.

 

Noemí, estamos ante tu recopilatorio de poemas de los últimos doce años, ¿Qué te ha inspirado a escribir durante todo este tiempo?

Personalmente creo que todos nosotros tenemos un ADN poético, como tenemos un ADN histórico; siempre he sido una persona muy sensible y desde muy pequeña vuelco esos sentimientos en la escritura de poemas. Durante los últimos doce años he escrito versos para entenderme, para intentar comprender mejor el mundo que me rodea; he intentado reflejar algo de belleza; se han colado en mis poemas sensaciones de amistad, de amor hacia mis hijas, obligaciones familiares, todo cuanto he ido aprendiendo, leyendo e interpretando, pero sería una hipócrita si no confesara que la mayor parte de mi poesía está inspirada en el amor que siento hacia mi marido. Porque así es, esa ha sido la fuente primigenia de casi todos mis poemas, hasta ahora.

 

Nos hablas sobre el amor, la maternidad, la soledad, el desamor, entre otros, pero siempre son temas universales ¿ Qué preguntas te realizas a ti misma antes de empezar a escribir cada verso? ¿Qué preguntas intentas responder en tus versos?

No me planteo ninguna pregunta al escribir un poema. Los poemas que he escrito han nacido siempre de un impulso: lo que siento al mirar un cuadro colgado en la pared de mi casa, al encontrarme de repente con una vieja fotografía, al ver una película con mis hijas, al releer un libro. Tampoco intento responder nada cuando escribo. Sin embargo, aunque no planteo preguntas ni estoy en condiciones de ofrecer respuestas, sí entiendo el proceso creativo de escribir un poema como un ejercicio epistemológico del que siempre intento aprender algo.

 

En tu primer poema haces referencia a tu trayectoria poética con estos versos : “ La Reina Maria Luisa a caballo / vino a verme y me dijo: / “ Todos los poemas que has escrito/ lo has escrito desde un rol de esposa, madre o hija” / Y tenia razón, la Reina Maria Luisa”  al continuar leyendo el poema creo descubrir la razón del titulo de este libro de poemas, pero prefiero no atreverme a explicarlo, y que seas tú quién me explique… ¿Por qué has titulado “Un Mundo” este poemario?

El poemario se titula así por varias razones. Una de ella es porque hace referencia a mi mundo poético, mi espacio más personal; otra, más artística, es una referencia a un cuadro de Ángeles Santos titulado «Un Mundo». Es un óleo grande, expuesto en el Reina Sofía, refleja un mundo sorprendente que ha perdido su condición original y que está poblado de personajes femeninos muy extraños. Fueron, a su vez, unos versos de Juan Ramón Jiménez los que inspiraron a Ángeles Santos a pintar el cuadro y eso me hizo pensar en la estrecha relación de la poesía con otras artes como, en este caso, la pintura.

«La poesía es un espacio de libertad absoluta, un género capaz de romper con sus convenciones una y otra vez y reinventarse»

En algún momento del Poema V nos dices“ En poesía, nada es normal”.¿Qué crees que hay de diferente en la poesía que “nada es normal”?

Para mí la poesía es un espacio de libertad absoluta, un género capaz de romper con sus convenciones una y otra vez y reinventarse; Octavio Paz la definió como una erotización del lenguaje; Umberco Eco como una excursión a la montaña; Federico García Lorca como el misterio creado por la unión de dos palabras. Durante siglos el teatro se escribió en verso. Quizá una de las definiciones de poesía que más me gustan, y que me sirve para responder a tu pregunta, es la de Shelley: “La poesía es un recuerdo de los mejores y más felices momentos de los mejores y más felices ingenios.”

 

Me ha llamado especialmente la atención esta metáfora del poema IX  : “Tengo un antílope en el cuello, su nombre como el mío es impreciso” ¿ Crees que es la poesía un arma que todos deberíamos usar para aniquilar ese  “antílope en el cuello”?

Ese poema es del libro “Lejos de Valparaíso”, publicado en 2009. Mi forma de escribir poemas, entonces, era muy diferente a la de ahora. Recuerdo que esa frase me surgió de repente, sin pensar, realmente cuando la escribí no pensaba en nada concreto para ese antílope. Ahora escribo de forma más racional, pensando en todas las correspondencias e imágenes del poema.  No sé si la poesía es un arma cargada de futuro, como escribió Celaya, ni para qué sirve; yo la uso para aprender de mis errores y para vaciar mi mente de emociones: buenas, malas, ambiguas, estáticas, tóxicas. El poema me ayuda a extraerlo todo, purificarlo, cambiarlo. En esa metamorfosis cabe la aniquilación, también, pero a mí me gusta más pensar en una transformación permanente.

 

En el poema X me gustan los versos : “Me has dejado a oscuras mucho tiempo” ¿Esperas a que la inspiración te encuentre o vas tú a buscarla con poemas y más poemas hasta que encuentras “esa luz”?

Fue Picasso quien escribió: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Yo hago las dos cosas que planteas en la pregunta. A veces, la inspiración te encuentra. Llega tu marido con un pequeño jarrón como regalo para el día de la madre y un día, tiempo después, al mirarlo en la mesa de la cocina recuerdas el gesto de amor y el cariño del regalo y escribes un poema, sin pensarlo ni planificarlo. Llega como respuesta a un gesto hermoso. Otras veces, llevas tiempo sin escribir y te entra un pánico extraño: el miedo a que tu supuesto talento desaparezca. Y te fuerzas a escribir. Y escribes algo que crees que no está mal. O cuando intentas terminar algo para presentar a un premio, también vas buscando una composición, una unidad temática, una luz, un hilo conductor que permita ordenar los poemas sueltos en un libro. Mi creación poética, a lo largo de los años, ha terminado siendo un equilibrio entre esas dos fuerzas.

En el poema XXI escribes algo tan poético y bello como “Cuando dije nunca quise decir siempre, cuando escribí vértigo era calma”¿Es la poesía un idioma con lenguaje confuso?

Puede serlo, aunque a mí no me gusta que lo sea. Más bien esos versos reflejan las contradicciones propias del alma humana. No pretenden crear confusión, sino reflejar nuestras discordancias. Un dramaturgo que me gusta mucho es Bertolt Brecht y muchos de los personajes creados por Brecht (Galileo, Madre Coraje) son muy contradictorios.  Negar nuestras incoherencias es absurdo, todos las tenemos. A mí me gusta enfrentarme poéticamente a ellas.

 

En el poema XXIX  leemos : “Ya no somos solo mujeres, nos hemos vuelto guerrilleras” ¿ Consideras la literatura escrita por mujeres como un arma de “guerrilleras”? Sino fuera así, ¿Crees que deberíamos darle ese matiz de “guerrillera” y reivindicativo a las literaturas escritas por mujeres?

Ese poema lo escribí para una exposición que se hizo en 2011 en el festival Vilapoética, en Viladecans, y que se titulaba “Guerrilleras de la Vida”; mis poemas acompañaban unas fotografías de Petra Jiménez. Ese festival y esa exposición fueron casi un acto de rebeldía. Lo que pretendía, en su día, era darle visibilidad a la poesía contemporánea, buscarle un espacio que sigue sin existir. Creo que las mujeres del siglo XXI somos muy guerrilleras, feministas, reivindicativas, rebeldes y está bien que sea así, que releamos a los clásicos, a los filósofos, a la tradición con ojos nuevos; que señalemos lo que no nos gusta, que busquemos matices, que escribamos, que editemos, que ganemos premios, que ahora sea Pandora (y no Prometeo) quien le robe el fuego a los dioses.

«No sé si la poesía es un arma cargada de futuro, como escribió Celaya, ni para qué sirve; yo la uso para aprender de mis errores y para vaciar mi mente de emociones: buenas, malas, ambiguas, estáticas, tóxicas»

En el poema Poema XXXIII  leemos “Corazón veloz, ¿eres tú o soy yo?” Noemí, ¿Cómo influencia  influye el amor hacia uno mismo en tus poemas?

En 2018 tuve un profesor excelente de teoría literaria, David Conte Imbert, que me enseñó lo importantes que son los deícticos en el poema y mi forma de escribir poesía cambió por completo; dejé de dirigir mi poesía a un «tú» hipotético, a esa segunda persona lejana, y empecé a pensar en el «yo». Eso suponía preguntarme qué me pasa a mí, por qué sufro, amo, con qué cosas sueño, hacerme sujeto y protagonista del poema. Puede parecer más egocéntrico, pero se convirtió en una forma de búsqueda y de investigación sobre mí misma y sobre la construcción de mi identidad.

 

Leo tu bibliografía la cantidad de libros escritos y publicados que tienes ¿Has sido siempre una persona siempre con una imaginación potente?

De niña me gustaba mucho dormir porque tenía sueños larguísimos que no terminaban nunca… No creo que la imaginación sea la herramienta más importante para escribir, en mi caso ha sido más debido a un carácter muy sensible.

 

En relación a la pregunta anterior ¿Qué te marcó más de tu primer libro publicado y qué te ha marcado más en este poemario “Un Mundo” como último libro publicado? ¿Cómo ha sido la evolución de uno a otro libro como escritora?

Mi primer poemario se publicó en 2008 y se titulaba “La Magdalena”. Lo escribí como regalo de Reyes para mi marido. Ese libro simbolizaba la felicidad del comienzo, lo más hermoso del enamoramiento, cuando está lleno de proyectos en común. A lo largo de estos doce años he escrito y publicado doce poemarios. “Lejos de Valparaíso” hablaba del deseo frustrado de ser madre, de parir un hijo que no nace. “La muchacha de los ojos tristes” tiene como tema central la depresión: a veces nos atrapa y es difícil salir. Yo lo conseguí gracias a la poesía. “Brooklyn Bridge” es uno de los poemarios a los que más cariño le tengo, lo escribí durante mi viaje a Nueva York en 2011, en el que intenté recorrer algunos lugares que sabía que había visitado Lorca; el poemario es un viaje interior. “La princesita en el asteroide B612” habla de mi marcha de Barcelona, de lo extraña que me resulta mi ciudad, desde que se inició todo el tema del «procés»: ya no me sentía a gusto allí, cerré mi casa y me vine a vivir a Madrid. Fue un cambio importante, en mi vida y en mi poesía. Nuevos espacios, nuevos lugares, nuevos temas: nostalgia, sentirse lejos de casa, añoranza del mar, el peso de los recuerdos, una felicidad perdida, cómo cambian algunos lugares que hemos amado, cómo se transforman hasta expulsarte, incluso. A partir de “Un gigante sentado en el ombligo del mundo” hay una presencia mayor del arte en mis poemas. Influyeron mucho mis clases de Arte en la carrera y excelentes profesores como Gloria Camarero o Francisco Daniel Hernández Mateo, que me inculcaron un gran amor y respeto por las obras de arte y que ha quedado, de alguna manera, reflejado en mis poemas desde que me dieron clase. “Mi vida contigo” fue un librito muy personal, acompañado de fotografías que hizo mi marido a lo largo de nuestros viajes por el mundo; sus fotografías y mis poemas aparecen abrazadas como rizoma a lo real, a nuestra vida en común, a lo vivido: no siempre fue perfecto, pero fue auténtico. “Decir un te quiero” es un poemario muy especial para mí, escrito junto a Iván Baeza, uno de los mejores poetas contemporáneos y un gran escritor; en la presentación de una de sus novelas dijo: “¿Por qué nos cuesta tanto decir “te quiero” a las personas a las que más amamos?” y a partir de ahí los dos decidimos reunir nuestros poemas de amor, para decir ese “te quiero” de forma pública a las personas que más nos importan, sin miedo ni vergüenza de ningún tipo. Iván es un gran poeta y un magnífico amigo, tanto que se ha acabado convirtiendo en tema literario y, de vez en cuando, se cuela su nombre y el de mi querida amiga Isabel Dionis, en mis poemas.

Un día, decidí leer todos mis poemarios a la vez y tuve una sensación horrible: no me gustaban y, si pudiera, ahora no publicaría ninguno. Pero estaban escritos y publicados, firmados con mi nombre. En la última cena del Premio Nadal me sentaron junto al poeta catalán Vicenç Llorca, le expliqué cómo me sentía: no me gustaba lo que había escrito y no me veía capaz de reunir todo mi trabajo en una antología. Él me dijo que era un sentimiento normal, que la poesía es muchas veces hija de un contexto, de un momento determinado, y que fuera menos exigente, que en vez de querer publicarlo todo en una antología completa hiciera una selección, de los poemas que más me gustaban, escritos a lo largo de los últimos doce años, y que intentara publicarlo. Le hice caso y así nació «Un mundo», esta selección de poemas que intentan dialogar unos con otros, pese al paso del tiempo.

¿Qué autores consideras que han influenciado más positivamente en tu literatura?

No soy nada original. Yo soy poeta porque cuando leí a Federico García Lorca me cautivó su voz: era una voz que seguía viva dentro de mí, que resonaba. Lorca ha sido una influencia importantísima en la construcción de mis primeros poemas: era el espejo en el que mirarme. Hoy mis referencias son los clásicos, el teatro, el cine, he ampliado el campo…. Soy una gran admiradora de la tragedia clásica por su sublimidad, como solía decir mi profesor de teatro, Eduardo Pérez- Rasilla Bravo, en la tragedia clásica cuando aparece un cuarto de baño es para matar a Agamenón. Me interesan, especialmente, por la complejidad de sus personajes femeninos, las tragedias de Eurípides.

 

En relación a la pregunta anterior , ¿Recomendarías algún autor/a que te haya marcado especialmente a los lectores de The Citizen? Explícanos por qué.

Yo soy muy fan de la Nora de Ibsen en «Casa de muñecas», especialmente al final: cuando toma conciencia de sí misma.

«Yo soy poeta porque cuando leí a Federico García Lorca me cautivó su voz: era una voz que seguía viva dentro de mí, que resonaba»

Para los adictos a la lectura de The Citizen ¿Cómo seleccionas  tus lecturas? ¿Te llama más el contenido, el tema o el autor de la obra?

Desde hace cinco años mis lecturas están muy marcadas por el programa del grado de Humanidades de la Universidad Carlos III. Una de las asignaturas que más he disfrutado ha sido «Historia del Teatro»; tuve como profesor a Eduardo Pérez-Rasilla Bravo, como he dicho, y nos hizo leer muchísimo: la «Orestíada» de Esquilo; «Edipo Rey, Antígona y Edipo en Colono», de Sófocles; «Medea», «Hipólito», «Electra», de Eurípides; Las comedias de Plauto y Menandro; «El sueño de una noche de verano», de Shakespeare; «La vida es sueño», de Calderón; «Woyzech», de Büchner; «Casa de muñecas», de Ibsen; «La señorita Julia», de Strindberg; «Tío Vania», de Chejov; las obras de Brecht; el teatro de Beckett… Mis lecturas suelen seleccionarlas mis profesores; en el grado de Humanidades se lee muchísimo, unos cuarenta libros por cuatrimestre, suelen ser referencias importantísimas de cada disciplina de estudio y suele llevarme tanto tiempo estar al día con mi programa académico que tengo tiempo para poco más, pero disfruto mucho y aprendo con gusto de esas lecturas de mi grado.

 

Noemí, acabas de publicar este recopilatorio de poemas ¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios? ¿Nos puedes avanzar algo sobre ellos?

En poesía me interesa la maternidad como tema literario y estoy trabajando en un poemario cuyo tema central es la maternidad, enfrentada a su ideal; lo he titulado “Ser madre duele un poco”. En los dos últimos años, además, he trabajo  para productoras de cine y televisión y estoy escribiendo varios guiones de series, en colaboración con otras personas, que espero vean la luz pronto. También estoy avanzando con la escritura de la segunda entrega de la serie de la inspectora Manuela Mauri, escrita a cuatro manos con mi marido, Lorenzo Silva. Así que tengo muchos proyectos entre manos, además de avanzar con mi carrera de Humanidades; quizá mi plan más concreto es poder graduar en un año y medio en la carrera y especializarme en Lengua y literatura españolas.

 

Además de poesía, novela y relato breve, Noemí escribe literatura infantil y juvenil también, así que, al ser una escritora tan creativa, esperamos que muy pronto nos deleite con más publicaciones literarias. Siempre es un placer volverte a leer, Noemí, así que mucha gracias por la entrevista, y sobretodo gracias por confiar en mí y en The Citizen, y permitirnos leer en primicia tu nuevo poemario “Un Mundo” (publicado en Rubric), te deseamos que sea todo un éxito literario.

¡Muchísimas gracias!

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