Tras el debut en 2016 que inauguraba el camino de un festival de música sin precedentes en la capital de España, Mad Cool regresa ahora consolidado en su cuarta edición con un cartel encabezado por algunos de los artistas más importante del panorama español e internacional. Vetusta Morta, Bon Iver, Vampire Weekend, The Cure e Iggy Pop componen parte del elenco de músicos que podrán verse en el pabellón de IFEMA de Valdebebas entre el 11 y el 13 de julio. Será la segunda vez que Mad Cool se celebre en este recinto, tras la mudanza del año pasado que permitió duplicar el aforo de las primeras ediciones en la Caja Mágica.
De esta forma, Madrid se reafirma como una de las ciudades del continente con uno de los festivales más atractivos, después de muchos años huérfana de un evento de semejante calibre. “Quizás las instituciones no veían la música como herramienta de desarrollo económico para la ciudad”, resume el director del festival. Javier Arnaiz (Bilbao, 1967) fundó Mad Cool Festival en 2015, tras 18 años en la industria musical y más de 50 ediciones de festivales a la espalda. “Realmente ha sido un gran acierto y los datos de impacto generado en la ciudad así lo certifican”, afirma Arnáiz. La industria musical se halla en un estado cambiante donde ser creativo y enriquecer la experiencia del cliente marcan la diferencia. Mad Cool aspira a ser el festival que lidere esas dos facetas, aunque un crecimiento muy acelerado también implica ciertas contrariedades. Sobre la breve pero intensa trayectoria del evento y los peculiares atributos de la industria hablamos en The Citizen con Javier Arnáiz.

 

Mad Cool ha crecido muy deprisa en muy poco tiempo. ¿Qué inconvenientes ha tenido este desarrollo tan veloz?

Nuestra idea inicial siempre fue tener un crecimiento potencial a cinco años. Con un arranque fuerte, de posicionamiento, en los tres primeros años y, los dos siguientes, para consolidar el evento. Cuando un evento crece de un modo tan decidido, con un cambio de recinto en la tercera edición, duplicando el aforo… hay factores que no puedes controlar al 100%. Pero que son detectados y subsanados para futuras ediciones. Todos los festivales pasan por esa edición de crecimiento que genera incidencia, pero que con el tiempo se subsana y hace que el festival se consolide y sea más fuerte.

La asistencia al festival se ha duplicado desde su primera edición en 2016 ¿Vuestro target sigue siendo el mismo que al principio?

Trabajamos con un target de público muy concreto, tratando de conservar y consolidar el público que ha venido desde la primera edición, pero también es cierto que el festival permanece vivo y tiene que ir evolucionando sin dar la espalda a la realidad del mercado. Esto hace que, en el plano artístico, se vayan metiendo pinceladas de ciertos estilos que atraen nuevos fans de la música. En el fondo, creo que la música es universal y une a la gente, por lo que “abrirse” a otros estilos musicales, con ciertas pinceladas, no debería ser ningún problema. Para no crear alarmas, tengo que decir que no pasaremos la línea roja definida hasta la fecha. Mad Cool Festival seguirá la línea editorial marcada en estas tres ediciones.

«Más allá el aumento de aforo nuestro objetivo era tener un recinto cercano a la ciudad, donde ganásemos en espacios para crear mayores y mejores áreas experienciales para los fans de la música, así como ganar en servicios»

¿Qué os permitió el cambio de ubicación a la ampliación de IFEMA en Valdebebas, más allá de aumentar el aforo?

Más allá el aumento de aforo, que era necesario para conseguir un cartel artístico fuerte, nuestro objetivo era tener un recinto cercano a la ciudad, donde ganásemos en espacios para crear mayores y mejores áreas experienciales para los fans de la música, así como ganar en servicios. Todo esto se traduce en una mejor experiencia global, que ayuda a fidelizar al cliente.

¿Qué os diferencia de otros festivales de música en España? ¿Dónde reside vuestra originalidad?

En España hay muchos y diferentes modelos de festival. Cada uno trabaja teniendo en cuenta sus necesidades. Nosotros siempre planteamos el evento como un festival urbano, sin camping de inicio, en la ciudad de Madrid, con un cartel artístico con nombres consagrados dentro de la escena nacional e internacional, bandas en crecimiento y nuevos artistas que suman mucho valor al cartel, así como otras disciplinas artísticas bajo el mismo paraguas de Mad Cool Festival. Nos gusta dar cabida a bandas desconocidas para que el público pueda descubrir nuevos artistas que, en un futuro, puedan llegar a llenar pabellones. La magia de la música está ahí.
En el plano del recinto, hemos implantado muchas novedades pensando en la comodidad de los usuarios. Tratando de generar más zonas de relax, de restauración, ampliación de barras de bar, actividades artísticas en el recinto, moda, fotografía, diseño, tecnología… Siempre hay que crecer con la creatividad como herramienta.

¿Cuál es el reto a la hora de captar artistas para un festival como el Mad Cool? ¿Cómo se les seduce para que actúen aquí?

Desde el departamento de Booking, formado por siete personas, marcamos las pautas artísticas en cada edición. Sobre la base de ese archivo de bandas, vamos trabajando con las agencias internacionales para tratar de acercarnos lo más posible al cartel que habíamos marcado. Ahora que el festival es reconocido por agencias, artistas y público es más fácil cerrar bandas aunque cada edición tiene sus peculiaridades.

La mayoría de los asistentes acuden a los festivales atraídos por los artistas de “cabeza de cartel”, pero ¿qué importancia tiene la contratación de los artistas menos conocidos?

Es cierto que los artistas principales son los que marcan la primera pauta de venta de tickets, pero también es cierto que el festival en global tiene que ir creciendo en todas sus líneas, para que el mejor headliner sea el propio Mad Cool. Para nosotros, es vital el talento y artistas nuevos de calidad. La música tiene un desarrollo vivo y necesitamos contratar nuevas bandas que en un futuro cercano crezcan y lleguen a tocar en horarios de headliner. Ahí reside el futuro de nuestro sector y somos actores importantes para que esto siga su desarrollo.

«Nos gusta dar cabida a bandas desconocidas para que el público pueda descubrir nuevos artistas que, en un futuro, puedan llegar a llenar pabellones. La magia de la música está ahí»

¿Qué balance hacéis del cartel de este año?

Sin haber conseguido nuestra “carta a los Reyes Magos”, el cartel global ha quedado bien. Este 2019 es un año complicado para el Booking de artistas ya que no han salido muchas bandas de gira en periodo de festivales y hemos tenido que confeccionar el cartel tirando de creatividad. Cada edición tiene su idiosincrasia y nos toca trabajar con muchos factores diferentes, pero analizando el cartel y viendo el resto de festivales a nivel mundial, el cartel de Mad Cool de este año está en un nivel alto.

¿A qué artista os gustaría traer al Mad Cool que no hayáis podido hasta la fecha?

Mad Cool es un festival muy joven y con mucho que recorrer aún. Hay muchos nombres que no han pasado por el festival y que ya estamos tanteando para que puedan estar en las próximas ediciones. ¿Nombres? Te podría decir muchos… Radiohead, AC/DC, Nick Cave, PJ Harvey, Kendrick Lamar, etc…

El año pasado medios internacionales resaltaron el cartel del Mad Cool, que incluso recibió galardones como el mejor del año. Sin embargo, el público de los festivales en España sigue siendo sobre todo nacional. ¿Es el turismo musical en España una baza todavía por explotar?

El mercado anglosajón nos lleva cierta ventaja en cuanto al desarrollo del turismo musical. Hasta hace poco las instituciones no confiaban en la música como elemento tractor para generar turismo. Ahora, viendo los resultados de los festivales, estamos trabajando, con una colaboración público-privada con la Administración, para tratar de generar sinergias y que la música sea una herramienta para atraer turismo a la ciudad.

En este aspecto, Madrid ha dado un salto muy importante, situándose actualmente por delante de otras ciudades tanto en volumen de eventos culturales como de ingresos e impacto económico de los mismos. Tenemos el clima, las infraestructuras, los servicios, la capacidad hotelera y los proyectos para que Madrid sea una de las ciudades mundiales para liderar este mercado. Vamos por el buen camino.

¿Qué ha cambiado en la industria de los festivales desde que entraste en este negocio?

Llevo 18 años desarrollando festivales, con más de 50 ediciones a la espalda, y te puedo asegurar que la evolución de nuestro sector en los últimos años ha sido bestial. El consumo de la música ha crecido una barbaridad, cambiando los hábitos de las personas. Esto ha hecho que nos hayamos tenido que ir adaptando a las circunstancias y cambios para terminar centrándonos en la experiencia de los usuarios. Hay que tener presente que la cultura y la música van ligadas al entretenimiento y el ocio, pero con bases diferentes.

«Mad Cool se creó porque vimos un hueco importante y una demanda que era necesario cubrir. Madrid era la única ciudad europea importante que no tenía un evento internacional de esta magnitud»

¿Qué motivó la creación del Mad Cool?

Mad Cool se creó porque vimos un hueco importante y una demanda que era necesario cubrir. Madrid era la única ciudad europea importante que no tenía un evento internacional de esta magnitud. Realmente ha sido un gran acierto y los datos de impacto generado en la ciudad así lo certifican.

Hasta hace pocos años Madrid no tenía festivales importantes de gran magnitud. ¿A qué cree que se debía la falta de oferta en la capital?

Creo que había varios factores que influían en este aspecto. Quizás las instituciones no veían la música como herramienta de desarrollo económico para la ciudad. Eso determinaba que no fuese necesario tener un espacio para este tipo de eventos y a su vez, sin un espacio preparado para un gran festival, no era viable la ecuación. La pescadilla que se muerde la cola. A día de hoy, todos estos factores reman a favor y la capital sale reforzada con todo ello.

¿Qué falta para que el Mad Cool pase a ser unas de las enseñas de Madrid?

La marca Mad Cool aún es muy joven. En solo tres años hemos conseguido posicionarla dentro del ámbito mundial de festivales de referencia. Con un crecimiento tan acelerado, se han generado algunas incidencias, que ya han sido subsanadas para posteriores ediciones. Ahora estamos en segunda fase. Todo el mundo ve claro que Mad Cool es necesario para la ciudad, generando un gran impacto económico y recibiendo premios de índole internacional. Toca darle estabilidad al proyecto y hacer ver a todo el mundo que el festival es una realidad y está aquí para quedarse y ser un referente de la ciudad a corto plazo. Mad Cool no tardará mucho en ser una enseña fuerte de la ciudad.

La organización de los festivales suele ser el ojo de las críticas de sus asistentes y la prensa. ¿Seguirá siendo siempre así?

Yo siempre he dicho que el mundo está lleno de entrenadores de fútbol y directores de festivales. Pero hay que relativizar y convivir con ello. Nuestro crecimiento rápido ha generado algunas incidencias, ya resueltas para posteriores ediciones, pero muchas veces las críticas hacia el festival han sido destructivas. Cuando te posicionas tan rápido en la parte alta, hay cierta toxicidad en torno al éxito y nosotros queremos huir de esto. Seguimos trabajando con todo el cariño hacia lo que hacemos, como el primer día.

¿Hacia dónde van los festivales? ¿Qué queda por explotar o mejorar?

Los festivales se están convirtiendo en grandes focos sociales donde hay que estar sí o sí. Hemos pasado de tener tres festivales de referencia a contar con cerca de mil eventos con la denominación “festival”. Creo que, desde el sector, se debería definir que es un festival para tratar de profesionalizar y regular de alguna forma todo este fenómeno. La creatividad va a ser determinante para seguir creciendo, más a lo ancho que a lo largo.

Mientras que las ventas de discos físicos disminuyen progresivamente, el interés por los festivales de música en España no para de crecer. ¿Son los festivales de música la manera más rentable de explotar la industria musical en España?

El formato de la música, como siempre lo hemos conocido, vinilo, CD…, tiende a desaparecer. Los consumos de música han aumentado por medio de todas las plataformas digitales. Esto ha ayudado a que la gente conozca y escuche muchas más bandas y artistas. Y este proceso hace que la gente quiera ir a conciertos de música y festivales para ver a sus artistas. El directo es lo único que no se puede copiar y esto ayuda a que sea único e irrepetible. La industria musical tiene varias patas en las que sostenerse, pero el directo es la más importante.

«Los consumos de música han aumentado por medio de todas las plataformas digitales y este proceso hace que la gente quiera ir a festivales para ver a sus artistas. El directo es lo único que no se puede copiar y esto ayuda a que sea único e irrepetible»

¿Qué retos va a tener que afrontar la industria musical en los próximos años?

Los próximos años en nuestra industria van a ser movidos… Siguiendo bajo el paraguas de la tecnología y la digitalización de los procesos. Todos los agentes implicados, discográficas, promotores, managers, festivales, actores institucionales, etc., tendremos que adaptarnos a los tiempos ya que la industria cultural-musical está viva, en constante movimiento. El formato físico decae pero el digital crece, la expansión del streaming va en auge, la publicidad y los patrocinios entran el juego… Al final todo se traduce en buscar la fidelización del usuario que generacionalmente tiene en mente la inmediatez para todo y esto hay que analizarlo. Tenemos mucho trabajo por delante.

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