–Como si te matan– le dijo el casero después de contarle lo que le acababa de suceder en el piso que le arrendaba.

Eran las 13 horas del 25 de enero de 2001. La artista conceptual y escritora madrileña Jana Leo (1965), regresaba de una visita al médico y de hacer la compra a su apartamento, ubicado en un edificio del neoyorquino barrio de Harlem. Abrió la puerta del domicilio, entró y dejó las bolsas que portaba. Durante ese breve lapso de tiempo, de espaldas a una puerta que no se cerró, un joven negro de 19 años armado con una pistola aprovechó para allanar su hogar.

Hasta aquí la sucesión de hechos que preceden a la primera agresión que sufrió esta mujer. Luego vendría el secuestro y la violación. Un fantasma que “puede que fuera algo demasiado horrible para pensarlo”, escribe la autora de Violación Nueva York, publicado por Lince Ediciones. Antes lo hizo la editorial Bookworks en Londres y Nueva York. Un relato crudo, vacío de drama. Sin adjetivos. Que comenzó a fraguarse el mismo día de autos tomando notas y fotografiando la escena del crimen. Un libro que funciona igual que un zoom para ir de lo micro (su violador), a lo macro (la especulación inmobiliaria) y desenmarañar la compleja relación que existe entre la planificación urbana, la especulación inmobiliaria y la violencia sexual. El nexo de unión que hay entre el cemento y la carne.

Jana Leo arranca transcribiendo su propia violación narrada en primera persona, una lectura que deja arañazos en el lector, y continúa desarrollando una tesis socioeconómica en la que edificios lustrosos por fuera y ruinosos por dentro, permiten este tipo de delitos,  que suceden, en parte, por la dejadez de los propietarios y sus subalternos. Como el casero de Jana, quien acompañó a la cárcel al violador por un delito de fraude seis años después de que tuviera lugar el suceso. De manera consciente desatendía los desperfectos del inmueble (por ley la puerta de entrada al edificio y la de la azotea deberían cerrarse de manera automática, pero su negligente casero nunca solucionó ese desperfecto, ni arregló sendas cerraduras, lo que afectaba a la seguridad de los vecinos), forzando así la salida de los inquilinos y la llegada de nuevos. Cada vez que hacía esta maniobra ganaba dinero al subir el precio del alquiler y el edificio se revalorizaba. Ese mismo día, mientras Jana acudía a la comisaría y la examinaban para certificar su violación, se vendió el inmueble en el que vivía. Una muestra del capitalismo más depredador que hace que las personas sean como fichas que se mueven (son movidas) en tableros que adoptan la forma de bloques de viviendas.

“Jana Leo arranca transcribiendo su propia violación narrada en primera persona, una lectura que deja arañazos en el lector”

Esta mujer, doctorada en Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton, nos ha citado en la Librería Tipos Infames, en el gentrificado barrio madrileño de Malasaña, para contarnos cómo fue aquel día en el que se desnudó tres veces.

 

¿Este libro es uno de sus límites personales?

El libro anterior que publiqué en España, un tocho de filosofía (hace el gesto para ilustra su tamaño) habla de perversiones del dinero, el espacio y el tiempo ante la cultura en el límite. Si me preguntas por mi límite personal te digo que sí. Es uno de ellos. En este libro cuento una situación límite. Mientras los abusos o asaltos sexuales son bastantes comunes para casi cualquier mujer esta en concreto es una situación límite y es por lo que decido escribirlo.

¿Cuándo decide escribirlo?

¿Qué es escribir? Primero se toman notas, luego esas notas forman un texto, a continuación se edita, etc. Eso es escribir para mí. Un proceso muy lento. Para este libro yo empiezo a tomar notas justo después de mi violación. Al día siguiente trato de transcribir esas dos horas en las que sucedió todo. Luego, escribir empiezo de inmediato, pero no como si ya fuera un libro. Yo, en ese momento, no sabía en qué acabarían esas notas que estaba tomando. Para los que escribimos escribir es algo que haces.

“Para este libro yo empiezo a tomar notas justo después de mi violación. Al día siguiente trato de transcribir esas dos horas en las que sucedió todo”

¿Cómo reaccionó su entorno ante lo que le sucedió?

El relato que escribí, una hoja y medio aproximadamente, se lo mandé a mis amigos en España. No quería coger el teléfono y llamarles. Quería crear la distancia del texto.

Con gente cercana como Celina Alvarado, (a quien está dedicado el libro, mujer que también sufrió una violación) desde el principio hay complicidad, las dos hemos sufrido una experiencia similar. El texto completo no lo lee casi nadie hasta que está publicado. 

“Hice de mi vida y su entorno mi materia de estudio”: ¿usted es la relación intrínseca entre lo inmobiliario y carnal?”

En ese momento yo había terminado mi doctorado, estoy investigando y escribiendo al tiempo sobre la cultura contemporánea, en concreto sobre ciertas manifestaciones: la arquitectura, la fotografía y situaciones anómalas. Empiezo a incluir fenómenos que ya estaba estudiando, como la *domestofobia. Realmente yo no escribo sobre el tema inmobiliario, sino sobre abstracciones, ya que en el fondo lo que estaba haciendo era una tesis sobre filosofía. Mi tema es la demostofobia, la pérdida de la casa, el tránsito del espacio, por ahí es donde va el tema.

Estas dos cosas que parecen tan extrañas, lo inmobiliario y lo carnal, pueden llegar a estar muy relacionadas. Una manera de darnos cuenta de que las leyes, las políticas, sí tienen un efecto, en este caso, negativo. En la pequeña escala, en nosotros mismos.

“Estas dos cosas que parecen tan extrañas, lo inmobiliario y lo carnal, pueden llegar a estar muy relacionadas”

Lo micro y lo macro.

Eso es.

¿Qué tiene más la sensación de ser una artista o una víctima?

Soy una víctima, esto es un hecho. Pero un libro no lo escribe una víctima, sino un escritor. Hay autobiografías de mujeres violadas, pero no todas tienen el trabajo que hay detrás de este texto, por ejemplo. Para mí Violación Nueva York es un libro. La gente se queda con la historia del libro, con el contenido. El hecho de que yo cuente una situación en primera persona, en vez de haber teorizado. Esto es una toma de posición que yo adopto. Soy una persona y quiero hablar como tal, alejarme de la distante arrogancia academicista. Quiero llegar a las personas. Sin pretender ser un intelectual no dejo de ser una escritora. Una novelista.

“Soy una víctima, esto es un hecho. Pero un libro no lo escribe una víctima, sino un escritor”

¿El cómo contar la historia fue premeditado?

Ya había trabajado antes la autobiografía. El punto de vista de mis textos, por ejemplo, en el Reina Sofía hice una exposición en la que tenía tres libros que se llamaban A y eran todos relatos en primera persona. Y lo mismo ocurre en textos que hay en mi tesis. Es parte de mi lenguaje. Que por otro lado, no es muy corriente en España, pero sí en los Estados Unidos, país en el que se habla de autoensayo y autoficción, donde el punto de partida es la propia experiencia. Es una manera de feminismo, como se utilizó en los años 70 el propio cuerpo para hacer intervenciones públicas, lo que pasa es que se ha trasladado al periodismo y a la escritura.

Parte de una reivindicación de que la experiencia es importante. Yo lo que quería hacer es, por un lado, una transcripción lo más fiel posible de lo que estaba pasando. Y lo que está pasando es que no pasa casi nada. Hay una conversación. A nivel objetivo no pasa casi nada, pero yo estoy contando lo que pasa por mi cabeza (mi realidad mental) durante el tiempo que estoy esperando allí, detenida. Y distinguir lo que es una violación de un acto sexual.

El vínculo entre la especulación inmobiliaria y el delito (en este caso la violación). La violencia no es un fin, sino un medio. Luego, ¿los delincuentes comunes, como su violador, ¿no son también víctimas (o instrumentos de uso) de los especuladores, que son los grandes benefactores de toda esta situación (cambio constante de inquilinos, cobro de comisiones con cada nuevo contrato arrendatario)?

Claro. Eso es un poco lo que acabo diciendo en el libro. Yo soy una víctima de él, pero él es una víctima de todo un engranaje, del que no es consciente y se lo están poniendo muy fácil. Él es un víctima del sistema del que no gana gran cosa y está favoreciendo un cambio en el paisaje urbano. No puedo poner mi mano en el fuego y decir que mi casero le dio dinero al tipo para que me violara. Por eso no digo que es una violación por encargo.  Sí hay ciertas cosas que son extrañas, incluso el tiempo de espera. Esta persona no sabe lo que quiere en las dos horas que está en mi casa y eso es raro. De hecho, yo empecé a pensar en la violación por encargo hablando con una amiga psicóloga quien me decía que daba la sensación de que esa persona no sabía lo que iba a hacer. Que le cuesta hacer lo que va a hacer.

¿Cómo si le costase aceptar ese posible encargo?

Puede ser. Aunque yo creo que no es un encargo directo. Es más bien cómo se hacen las cosas en la cara B muchas veces. Hay varias maneras de cometer un delito. Una de ellas es hacer que las cosas florezcan (el casero dejó que el edificio se fuera abandonando y se convirtiera en un lugar inseguro para los inquilinos. De esta manera forzaba su marcha y subía los precios a los nuevos).

“Si eres mujer tienes que tener cuidado en la calle, en el metro, no puedes salir o llegar tarde, luego es algo que te planteas continuamente”

Antes de que le sucediera lo de su apartamento en Nueva York ¿había pensado alguna vez en aquella estadística que dice que una de cada 10 mujeres es violada en Estados Unidos?

No, ya lo tenía en mente. Desde muy pequeña he sido consciente de la existencia de la posibilidad de la violencia sexual. Es algo que está en el contexto cultural de las mujeres de la época y yo, como mujer, lo veo. Si eres mujer tienes que tener cuidado en la calle, en el metro, no puedes salir o llegar tarde, luego es algo que te planteas continuamente. Antes, por ejemplo, en Madrid el transporte público era mucho peor, había más descampados, etc. El espacio físico del peligro se supone que es la calle, el descampado. Al contexto cultural se suma el contexto machista.

Fue su cuerpo el que sufrió la violación, su mente no dejó de trabajar en esas dos horas horribles. ¿Cómo es la sensación de distancia entre la mente y el cuerpo de uno?

Eso es algo que quería dejar muy claro en el libro porque realmente era así. Soy ágil de mente, porque es mi trabajo, pero una cosa es ser ágil de mente y otra es obligar a tu cuerpo hacer cosas que no quieres hacer, como ocurre en una violación. Esto es un entrenamiento, el que es ágil de mente en una situación muy probablemente lo va ser en situaciones difíciles. Estás acostumbrado.

“Uno puede tomar la opción de llevarse por sus impulsos o controlarse. Yo opté por esta última. El tipo tenía una pistola”

Ni gritaste, ni lloraste ¿le sorprendió?

Uno puede tomar la opción de llevarse por sus impulsos o controlarse. Yo opté por esta última. El tipo tenía una pistola, de no haberla tenido las cosas hubieran sido diferentes.

¿Llegó a pensar que usaría la pistola contra usted?

Sí. Mi intuición me decía que sí lo haría. Cuando la policía me comunicó que lo detuvieron (tiempo después) fue durante un tiroteo en el que él disparó. Saber si alguien tiene capacidad o no de matarte lo desconoces, pero te la juegas. Yo decidí no jugármela. Luego, si no te la juegas tienes que actuar en consecuencia.

“Cuando una persona entra a tu casa, como fue en mi caso, lo primero en lo que piensas es en tu vida. Yo me esperaba lo peor. La muerte”

Y ¿es posible que al ver la pistola pensase más en la muerte que en el fantasma de la violación?

Cuando una persona entra a tu casa, como fue en mi caso, lo primero en lo que piensas es en tu vida. Yo me esperaba lo peor. La muerte. La imagen que se tiene de la violación, en la que la agresión sucede al momento, no fue lo que me ocurrió. Mi violación fue una cosa lenta. El tipo me preguntó si tenía teléfono, si podía usarlo y comenzó a hacer llamadas. El cerebro funciona con tus referentes. Que durante más de una hora tengas en tu casa a un tipo con una pistola sin que te pida y sin hacer nada es bastante enervante.

Primero pensó en que la iba a matar (el hombre que entró en su casa iba armado), saber que lo que el tipo quería era violarla ¿cómo lo asimiló?

No me da tiempo de asimilarlo, realmente. Es algo como “bueno, esto es lo que hay. La realidad es esta”. De alguna manera la cosa queda clara, empieza a tener sentido. Porque una violación es algo muy normal. Un hombre que entra en tu casa, con una pistola, después de una hora sin que se te haya tirado encima tuya es raro. Cuando lo hace (se pone encima tuya) te parece lo normal.

“Es algo como ‘bueno, esto es lo que hay. La realidad es esta’ “

Agresor o violador, ¿cómo prefiere referirse a esa persona?

Él, para mí, es agresor porque en el momento que entra en mi casa ya ha cometido la primera agresión. Delito que se llama allanamiento de morada. En el libro, por ejemplo, según el contexto empleo una palabra u otra, dependiendo de las circunstancias. Realmente el tipo comete más de una agresión.

¿Qué hizo después de ser violada?

Hago tres llamadas. La primera a la policía, les cuento lo que me ha pasado y me acerco a la comisaria. No quise que enviaran un coche por miedo. Mi violador me amenazó con matarme si lo denunciaba. La segunda llamada fue a mi novio, que en ese momento estaba en España. La tercera es con el *casero, para prevenirle, para pedirle que cierre la cerradura y así el tipo no pueda volver a entrar en el edificio.

¿Cuáles fueron los consejos de su familiares y amigos?

Que acudiera a la policía, presentar cargos, y que me fuera de mi casa.

“Todo el proceso es para destrozar tu control y capacidad para que lo dejes. Por eso muy poca gente denuncia, no quieren pasar por una segunda frustración”

Después de la violación viene el proceso legal ¿en qué falla? ;¿qué lo convierte en humillante para la víctima?

Lo convierte en humillante para la víctima lo primero que se le plantea cada cosa que está diciendo. Nunca se la cree. Cada cosa se cuestiona y se le da la vuelta. Un ejemplo: yo me fui de mi casa de Harlem al apartamento del hermano de mi novio en el Upper West Side. No tenía adonde ir. Me acaba de mudar y estaba sola en ese momento. Entonces, como parte del proceso judicial, me preguntaron si había tenido sexo con el hermano de mi novio. Eso es una humillación. Está muy bien que se cuestione la palabra de la víctima porque puede estar mintiendo, pero de ahí a imaginarse una serie de escenarios, que era lo que ocurría constantemente, ¿para qué? Todo el proceso es para destrozar tu control y capacidad para que lo dejes. Por eso muy poca gente denuncia, no quieren pasar por una segunda frustración.

“Los cargos en los casos de violación la víctima cuando denuncia por negligencia se reparten las responsabilidades entre el violador y el propietario del sitio donde ha ocurrido”

Otro tabú, en este tipo de casos, es la compensación económica.

Por supuesto. Es algo de lo que no se quiere hablar. Por eso en el libro hablo del artículo 16 y de cómo en casos de negligencia, como la de mi casero, quien tiene una responsabilidad para con sus inquilinos. Los cargos en los casos de violación la víctima cuando denuncia por negligencia se reparten las responsabilidades entre el violador y el propietario del sitio donde ha ocurrido. Muchas veces el violador es pobre, luego es una sanción simbólica, sobre él recae la responsabilidad penal. La responsabilidad civil tiene que caer en aquel que no pone las condiciones para que cualquier actividad sea salubre.

Si violar es un delito, que una sociedad vea mal que una chica llegue tarde a casa o vista mini falda, ¿qué es? ¿una enfermedad?

Igual que hay juegos psicológicos de poder (como el que hizo mi agresor armado con una pistola conmigo), la sociedad lo hace. Somos incapaces de distinguir una consecuencia de lo que lo ha provocado. La causa y la consecuencia no tienen relación. Que yo vista mini falda no tiene la consecuencia de la violación. Estas dos cosas no están relacionadas. Existe toda una manera chabacana de no tomar responsabilidad sobre las cosas hace que la sociedad haga asociaciones que son falsas. Y así es como se crean los mitos.

“Hay un elemento muy importante para mantener tu salud mental y la de una sociedad, no mezclar las cosas. Sobre todo en un asunto tan delicado como es una agresión sexual”

La sensatez de la víctima se escucha poco.

Es una de las razones por las que escribí el libro. Las cosas tienen que estar en su sitio. Es muy necesaria la complejidad, tanto en las relaciones personales, como en la manera en que se entiende algo. Todo se hace como plano, aquí todo vale, una especie de superficialidad en la que todo se banaliza. Hay un elemento muy importante para mantener tu salud mental y la de una sociedad, no mezclar las cosas. Sobre todo en un asunto tan delicado como es una agresión sexual.

¿El capitalismo necesita la violencia para seguir nutriendo la industria carcelaria privada?

Ni siquiera ya. Las sentencias se alargan. Es curioso que ahora es el momento con los índices más bajos de delincuencia en los Estados Unidos, sin embargo hay más gente en las cárceles que nunca. Es un tema que me interesa mucho, de hecho estoy a punto de publicar un libro con otro compañero sobre este tema, las sentencias suben y la delincuencia no. La carcelaria es una industria que necesita perpetuarla.

Tus libros a muchos sectores no les interesará que se publiquen.

Claro. Rape New York (título original del libro) se publicó primero en Londres, donde gané un premio de novela. Lo tuve que publicar fuera de Estados Unidos porque durante un tiempo no conseguí editor en Nueva York. Me decían que “está demasiado cerca de casa”. Una vez se publicó fuera de los Estados Unidos, Feminist Press se interesó y lo publicó.

“Si estás en contra de sistema industrializado de prisiones resulta que estás presentando cargos contra esa persona y va a ir a la cárcel”

Las estadísticas, los estudios, reducen a una sociedad a una serie de datos. Los números no mienten, pero ¿no cree que por un lado van las cifras y por otro las sensaciones? Al final es como si fuéramos máquinas.  

La gente está en la cárcel de manera masiva. Eso no creo que haya a nadie que le guste, y menos desde el punto de vista democrático, intelectual y europeo. De repente te encuentras con ese estereotipo de persona en la calle y que te agrede a ti hace que tengas un conflicto. Por un lado se está cumpliendo el paradigma de ese delincuente y por el otro es carne de prisión. Si estás en contra de sistema industrializado de prisiones resulta que estás presentando cargos contra esa persona y va a ir a la cárcel.

¿Donde hay más vecinos de Harlem, en el barrio o en la cárcel?

En el caso de los hombres en la cárcel. Harlem es un barrio muy grande. Donde yo vivía, entre la 122 y 137, en la zona Oeste, era la más conflictiva, cosa que yo no sabía. En la zona de Covent Avenue es donde viven afroamericanos ricos. Este barrio cambia por manzanas. Harlem era donde los ricos neoyorquinos pasaban el verano. Hay unas casas alucinantes. En Harlem hay ciertos bloques de edificios, los denominados Million Dollar Blocks, donde muchos de los familiares de los residentes están en la cárcel.

¿La comodidad es sinónimo de encierro?

No tiene porqué, pero puede serlo. Los sacrificios que se producen por la comodidad, en muchas ocasiones, hacen que se cree una trampa dorada. Esto ha ocurrido con la arquitectura y el diseño. Incluso en las casas, con la introducción de Ikea. Es una manera de hacerte creer que estás mejor, que eres más feliz. Es el espacio diseñado. Y la comodidad, a lo mejor, no es más que una trampa en lo doméstico.

“Eso hace que los chicos violados no puedan hablar, porque eso les pasa a las chicas. El tema de la violación en el caso de los hombres se habla todavía menos”

¿Es más rentable enseñar a una mujer cómo evitar la violación que tratar de evitar que haya más violadores? Es decir, ¿por qué no se puede cambiar la educación de los chicos en ese sentido?

El Eso hace, por ejemplo, que los chicos violados no puedan hablar, porque eso les pasa a las chicas. El tema de la violación en el caso de los hombres se habla todavía menos. La educación tiene que ser para que tú no seas víctima, estando alerta, y que el potencial agresor no agreda. La violación no es una polla, es que alguien que tiene sexo contigo contra tu voluntad. Que te metan algo o no es relativamente irrelevante.

A nivel personal, ¿cómo se recupera o instaura una nueva rutina?

Me costó tiempo recuperar la rutina. Lo que pierdes, de verdad, es la rutina. De repente te enfrentas a que un día alguien puede que te mate, a parte de que te violen y lo que puede suponer, es que tienes miedo a la muerte. La has visto muy cerca y eso te crea como una especie de disonancia, cosas que las das por sentado y que no piensas en la muerte, de repente empiezas a hacerlo. Te cuesta más mantener ciertos absurdos. Muchas veces nuestra rutina no tiene mucho sentido, pero la mantienes, de pronto te la planteas más. Con lo que se hace más difícil la vida normal.   

“La cárcel no me parece un modelo como esta planteado en Estados Unidos como un modelo válido para tratar el crimen”

En el juzgado pidió una condena justa (más corta que larga) para su violador ¿cree en la reinserción de esa persona más que en su castigo?

La razón por la que pedí la condena mas bien corta que larga es por dos razones: una ideológica. La cárcel no me parece un modelo como esta planteado en Estados Unidos como un modelo válido para tratar el crimen. Además, en Estados Unidos se entiende expresamente la cárcel como un castigo. Siendo el validor una persona joven de 19 años necesita reinserción y es posible que tiempo para reflexionar sobre lo hecho, pero si el tiempo es demasiado y el método punitivo el resultado no va ser bueno.

Pero por otro lado si la condena es casi tan larga por violación como por asesinato puede animar a que los violadores maten a la victima después de violarla. De una violación te recuperes o no, estas viva, pero de un asesinato no. En aquellos estados en los que las penas por violación son muy largas. Hay un numero muy grande de asesinatos de mujeres que también han sido violadas. Ahora bien no queda claro si el objetivo es violación o muerte con lo cual mi teoría no esta clara. Pero en todo caso la duración de la pena ha de ser proporcional al daño y mi violador por otro lado no se ensañó el consiguió lo que quería, pero no usó fuerza de más para ello. La mesura ha de dirigir siempre.

¿Cómo se podrían hacer más seguros los lugares que hoy son peligros en un edificio y así evitar violaciones y otros delitos?

La falta de visibilidad y por tanto de exposición del posible agresor es una de las formas. Normalmente el crimen esta relacionado con la oportunidad, “lo hago porque puedo” si uno se siente o sabe que de hecho estará expuesto y perseguido es muy posible que agreda menos. A nivel técnico, todo aquello que haga que un posible agresor este expuesto ayuda y comprende: mayor visibilidad, por simple iluminación; mayor visibilidad por el diseño, es decir, evitar pasillos en codo o portales con escaleras diburcadas con zonas ciegas; evitar lugares donde esconderse, como pueden ser chiscón de la portería, cuarto de la basura debajo de la escalera y sin cierre; evitar acceso a patios o azoteas desde donde se pueda acechar a la victima posible sin ser visto. Y luego visibilidad social, a través de una negación rotunda a la violación como forma de comportamiento.

Link al libro: http://linceediciones.com/es/libro/violacion-nueva-york/ 

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