Imagen: Juan Saavedra / Fotografías: Beatriz Jericó

Isabel Villanueva es, sin duda alguna, única. La que es considerada una de las violistas más importantes a nivel internacional, desprende una energía que pocas personas son afortunadas de poseer: decidida, sensible, cañera (muy cañera), profunda, inteligente y comprometida con su pasión; una energía que llena el espacio NuBel del Reina Sofía sin dejarse ni una esquina.

Su gusto por las películas dramáticas y el romanticismo visceral de Edward Allan Poe contrastan, en cierta medida, con su admiración a Paco de Lucía y a Johann Sebastian Bach.

Viola power es su lema y no es de extrañar, ya que lleva prácticamente toda su vida dedicada al mundo de la música. Si bien su sueño de la infancia habría sido el de tocar la guitarra (instrumento que aprendió a manejar de la mano de su padre), la casualidad la puso frente a frente con la viola a los nueve años, tras pasar las pruebas de acceso al Conservatorio de Música de Pamplona.

Isabel se formó, además, en la Academia Musicale Chigiana de Siena, en la Royal College of Music de Londres y la Haute école de musique de Ginebra.

Ganadora de diversos concursos internacionales de viola como el Mravinsky Competition (San Petersburgo), Beethoven Competition (R.Checa) o el Yuri Bashmet Competition (Moscú), este mes de abril se le ha otorgado el Premio Cultura de la Comunidad de Madrid de Música Clásica 2018, siendo así la primera violista galardonada con estos destacados reconocimientos.

Hablamos con ella  el oficio de los interpretes musicales, la curiosa historia de su instrumento predilecto, y de su variada e impecable trayectoria profesional.

 

 

 

 

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