Su trayectoria revela un compromiso tenaz para un político que ha vivido desde dentro el declive de un partido que llegó a superar el millón de votos en unas elecciones generales. Gorka Maneiro (San Sebastián, 1974) lleva doce años en política repartidos en el Parlamento Vasco y las filas de UPYD, partido del que ha sido miembro del Consejo de Dirección, portavoz nacional y candidato a las Elecciones Generales.
A pesar de la volatilización de UPYD en los últimos años, Maneiro continúa su andadura política con la Plataforma Ahora, de la que es fundador y con la que aspira a habitar el espacio de la designada ‘izquierda no nacionalista’. “Pienso que hay mucho huérfano político que lo que espera es una izquierda no nacionalista, una izquierda cívica, una izquierda contundente”, explica.
No obstante, Maneiro reconoce los errores del pasado y hace autocrítica de la trayectoria de su antiguo partido. “Dábamos la sensación de que teníamos siempre la verdad absoluta y no éramos muy favorables a hablar con otras plataformas, con otros movimientos o con otros partidos políticos”, recuerda. La confrontación con esas actitudes sectarias que describe y que en tantas ocasiones ha encontrado inspira el título de su último libro, “No apto para fanáticos” (Ediciones Letrame), acerca del cual conversamos con el autor. (La entrevista tuvo lugar antes de las Elecciones Generales del 28 de abril)

 

Su libro se titula “No apto para fanáticos”. ¿Dónde reconoce a los fanáticos de nuestro tiempo?

Los fanáticos son básicamente los que piensan que tienen siempre la razón y todos los demás se equivocan. Es decir, son los sectarios, los dogmáticos, básicamente eso. A lo largo de mi trayectoria política me he encontrado con fanatismo de diversos tipos: fanatismo nacionalista, fanatismo extremista y fanatismo dentro de las distintas organizaciones políticas. También en mi caso, pues dentro de UPYD hubo en su momento cierto dogmatismo y sectarismo, que hizo que cometiéramos errores garrafales que facilitaron las cosas a esos poderes facticos y adversarios políticos que querían eliminarnos. Ese es el resumen del título y creo que cuando uno lee el libro entero, entiende perfectamente por qué ese título de “No apto para fanáticos”.

En su libro denuncia muchas veces el sectarismo político, ¿a qué se refiere exactamente?

Al cerrarse en uno mismo, al pensar que uno siempre tiene toda la razón y es incapaz de abrirse al resto, escuchar otra serie de opciones y ser capaz de dar una imagen más abierta al conjunto de la sociedad. Fue uno de los errores que cometimos en UPYD. A pesar de que hicimos un trabajo institucional digamos sobresaliente, sin embargo, nos falló en muchos casos la estrategia política y la política de comunicación. Se ha solido decir que los grandes poderes acabaron con UPYD, pero esa no es toda la verdad, porque a pesar de que los grandes poderes querían acabar con nosotros, nosotros también cometimos errores. Me parece que lo más honesto es reconocer esos errores y explicar lo que yo mismo he aprendido a lo largo de toda esta trayectoria.

«Dentro de UPYD hubo en su momento cierto dogmatismo y sectarismo, que hizo que cometiéramos errores garrafales que facilitaron las cosas a esos poderes facticos y adversarios políticos que querían eliminarnos»

¿En qué ejemplos concretos reconoció actitudes sectarias en UPYD?

Creo que en dar una imagen excesivamente cerrada a la sociedad. Dábamos la sensación de que teníamos siempre la verdad absoluta y no éramos muy favorables a hablar con otras plataformas, con otros movimientos o con otros partidos políticos. También internamente digamos que no se facilitaron las cosas a aquellos afiliados que pensaban de forma diferente a como pensaba la dirección. Eso también nos lastró porque creó un descontento y resquemor que nos perjudicó a largo plazo.

Y también en la política de comunicación. Se explicaron muy mal determinadas decisiones, es algo que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, las negociaciones con Ciudadanos, más allá de que había razones para pactar con ellos y también razones para no pactar, nunca se terminaron de explicar bien y desde luego nadie las entendió. O cuando Francisco Sosa Wagner escribió una carta en El Mundo pidiendo un acuerdo con Ciudadanos y desde la dirección en lugar de responder de una manera propositiva o abierta se respondió muy mal.

Son muchas cosas, es difícil citar una, dos o tres. Sin embargo, es todo un cúmulo de cosas que yo viví dentro de UPYD, en las reuniones de la dirección, en la forma de comportarse, en la forma de comunicarse… Otro de los errores es que no se repartieron las voces dentro del partido. Había gente muy preparada en distintas partes de España que podían haber ejercido las veces de portavoz en muchos momentos, es decir, crear nuevos liderazgos. No se hizo y como consecuencia de ello, los grandes poderes y los adversarios políticos se concentraron en atacar a Rosa, que era casi prácticamente la portavoz única del partido.

¿Qué ofrecía UPYD que le diferenciara de Ciudadanos?

Lo explicamos en su momento, como buenamente podíamos. Decíamos que nosotros éramos más contundentes en la lucha contra la corrupción política y también más claros en relación a la defensa de la unidad cívica de España. Éramos más radicales en el buen sentido del término. Y manteníamos siempre nuestros principios, no íbamos cambiando de opinión en función de intereses electorales, por poner un ejemplo. Nosotros siempre defendimos la supresión del concierto económico en el País Vasco o del Convenio Navarro en Navarra. Siempre, en todo momento, fuimos muy claros.

Eso era una cosa que sí que nos diferenciaba de ellos, lo que pasa es que no fuimos capaces de explicarlo. Y no sé lo que hubiera ocurrido, porque hubo muchos momentos a lo largo de los últimos años en los que no sé si se negoció, pero al menos sí se habló con Ciudadanos. No sé lo que hubiera ocurrido ni que en situación estaríamos ahora, aunque sí que es cierto que ahora Ciudadanos por una razón o por otra se ha terminado ubicando en el centro derecha.

En el libro se refiere al movimiento 15-M como un episodio positivo, pero lamenta el resultado final de aquello. ¿No supieron aprovecharlo?

En ese momento hay millones de personas que se echan a la calle pidiendo regeneración democrática, regeneración interna de los partidos políticos, una serie de reformas y una serie de cambios, muchos de los cuales defendíamos nosotros. Sin embargo, el primer fallo es no ser capaces de aglutinar a toda esa gente antes de que surja el 15-M. Mucha de la gente que defendía esas ideas ni siquiera sabía que nosotros ya las defendíamos, o quizás no les gustaba cómo las defendíamos. Eso en la primera fase.

Después, en una fase posterior, creo que tampoco somos capaces de defender de alguna forma ese movimiento como algo muy positivo. Yo lo vi en general bien, más allá de que después se convirtiera en otra cosa u otros supieran aprovecharlo. Pero que la gente pidiera regeneración, democracia, el fin de los abusos bancarios, reformas en positivo, etc…, a mí eso me gustó y me pareció bien. Sin embargo, nos pasó por encima. La situación política cambia a partir de ese momento y surge Podemos y después Ciudadanos, que a pesar de que era un partido que ya existía se convierte junto con Podemos en un partido emergente. Nosotros en poco tiempo nos convertimos en un partido viejo. Tampoco supimos renovarnos en esa época.

Quizás UPYD nació demasiado pronto…

Sí, puede ser. Pero bueno, nosotros surgimos cuando vimos que era necesario defender todas esas ideas que defendimos a partir de 2007. Más allá del momento creo que no fuimos capaces de llegar con la suficiente fuerza a la ciudadanía, que provocamos cierto rechazo en parte de la sociedad. También había mucha gente a la que le gustábamos, pero no fuimos capaces de convencer a mucha más gente que quizás sí que pudiera compartir en el fondo nuestras ideas.

«Creo que en UPYD no fuimos capaces de llegar con la suficiente fuerza a la ciudadanía, que provocamos cierto rechazo en parte de la sociedad»

¿Qué queda de UPYD en la política actual?

Sobre todo, el buen trabajo que hicimos dentro de las instituciones: en el Congreso, en el Parlamento Vasco, en el Parlamento de Asturias, en la Asamblea de Madrid, en los diferentes ayuntamientos… Creo que eso nadie lo puede negar y creo que hemos dejado un buen recuerdo y determinadas ideas: defensa del bien común, del interés general, regeneración democrática, y también la idea de que el bipartidismo tenía que renovarse. Abrimos camino y en un momento determinado, también gracias a UPYD, cambia la política española. Surgen otros partidos, se rompe el bipartidismo y ahora estamos en una fase en la que tenemos que ver qué ocurre en las próximas elecciones y sobre todo si los grandes problemas que tienen España y los ciudadanos españoles se van resolviendo o no, porque queda prácticamente todo por hacer.

¿Qué ha motivado la creación de la Plataforma Ahora?

La plataforma nace hace dos años como consecuencia del análisis que hacemos un grupo de personas de la situación política en la que se encuentra España. Llegamos a la conclusión de que España necesita un partido político que ocupe el espacio de la izquierda no nacionalista, y que sea capaz de defender la unidad cívica y a la vez defender la socialdemocracia, el estado del bienestar y las políticas sociales, lo que a día de hoy no hay. Tenemos una izquierda muy cercana a los nacionalismos. Tenemos un centro derecha, o una derecha, que defiende mejor la unidad de España, pero que sin embargo no está por la labor de defender la socialdemocracia y las políticas sociales.

¿Qué errores han cometido los principales partidos de izquierdas, Podemos y PSOE?

Son bastantes, se podrían citar muchos. Por ejemplo, Podemos ha estado más cerca de los golpistas en Cataluña que de la defensa de la unidad de España. Nosotros pensamos que la izquierda tiene que defender el Estado porque sin él no hay Estado del bienestar. El PSOE, por un lado, no ha llevado a cabo las reformas políticas institucionales y constitucionales que España necesita. Y por otro lado ha confraternizado con los nacionalismos periféricos que pretenden fracturar el Estado. Esto no es de hace dos años sino que viene de mucho más atrás.

Más allá de la cuestión territorial, ¿qué otras diferencias ideológicas puede identificar entre su plataforma y el PSOE?

A pesar de que durante los últimos meses el presidente Sánchez y su Gobierno han tratado de llevar a cabo una serie de políticas sociales, lo cierto es que llevaban años sin aplicar de verdad una defensa del estado del bienestar más allá de frases rimbombantes en periodos electorales. Y además de eso, las reformas que España necesita tampoco las han querido defender. Desde la reforma de la ley electoral, pasando por la profesionalización y despolitización de la justicia, hasta la reforma del estado autonómico. Por ejemplo, la reforma constitucional para que determinadas competencias estén en manos del Gobierno de España. Son bastantes y nos guiamos sobre todo por los hechos y por las políticas aplicadas por unos y por otros durante muchos años. Pensamos que hay mucho huérfano político y a la vez mucha gente valiosa que milita en distintos partidos políticos, pero que sin embargo espera otra cosa de esos mismos partidos sociales que indicas.

En los últimos meses han aparecido otros nuevos partidos de izquierdas como Más Madrid, o la Plataforma Actúa de Gaspar Llamazares, por citar los más sonados. ¿No cree que tanta fragmentación de la izquierda puede ser contraproducente a la hora de sumar escaños y lograr objetivos?

Yo creo que el problema no es tanto que haya muchas izquierdas, sino sobre todo que no haya una izquierda decente lo suficientemente fuerte. Pienso que hay mucho huérfano político que lo que espera es una izquierda no nacionalista, una izquierda cívica, una izquierda contundente, además con los adversarios políticos, pero que a la vez los respete. Sí que han surgido algunos partidos y plataformas minoritarias en Madrid y también en Cataluña. Nosotros nos hemos puesto en contacto durante estos meses con ellos para tratar de unir fuerzas y poder presentar una alternativa electoral en estas elecciones, pero la verdad es que no ha habido forma de llevarlo a cabo. Está también el partido de Gaspar Llamazares, que a pesar de que en los últimos tiempos le hemos oído alguna cosa interesante, su trayectoria tampoco ha sido contundente con el nacionalismo ni mucho menos.

«La plataforma Ahora nace como consecuencia de la situación política en la que se encuentra España, que necesita un partido político que ocupe el espacio de la izquierda no nacionalista, y que sea capaz de defender la unidad cívica y a la vez el estado del bienestar»

¿Cuáles deberían ser ahora mismo las prioridades de la política española?

Defender la igualdad en España, la unidad del estado, la sanidad y la educación públicas, aplicar políticas sociales ambiciosas, atender a los ciudadanos que peor lo están pasando, y que no haya diferencias en función de donde uno habite. A partir de ahí, luchar también contra la corrupción e impulsar la regeneración de la democracia y la regeneración interna de los partidos políticos, que en los últimos tiempos vienen comportándose como sectas más que como organizaciones democráticas.

Además de eso, llevar a cabo reformas institucionales, políticas y constitucionales como las que he dicho antes: reforma de la ley electoral, despolitización de la justicia y que algunas competencias que están ahora en manos de las Comunidades Autónomas pasen a formar parte de las competencias del Estado. Y que los partidos políticos se comporten de manera respetuosa con los ciudadanos y defiendan el interés general y el bien común en vez de defender sus propios intereses partidarios. Todo esto es lo que debería tratar de impulsar un partido político como el que nosotros allanamos.

Su plataforma presenta un manifiesto con ocho puntos prioritarios a llevar a cabo. En ninguno se cita la emergencia climática, cuando las previsiones de los científicos son realmente aterradoras. ¿Nos hemos olvidado de este problema en España?

Hace falta incorporar este asunto en la agenda política de los diferentes partidos. Se han dado los pasos en los últimos años, hay más conciencia medioambiental ahora que antes, pero estamos todavía lejos de la conciencia medioambiental de muchos partidos políticos europeos. Sin embargo, es un problema grave que a veces lo olvidamos pero que no puede olvidarse. Dentro de la plataforma de hecho hay algunas personas que están muy concienciadas en este asunto y debería incorporarse de manera transversal a todos los partidos políticos, porque es una amenaza para el futuro de todos nosotros y de la Tierra, que es el lugar donde vivimos.

¿Por qué la Plataforma Ahora no se presenta a las elecciones?

La plataforma surge con el objetivo de que exista un partido político ubicado en la izquierda no nacionalista. Este objetivo se podría lograr a través de dos vías: porque alguno de los partidos ya existentes ocupara ese espacio, o segunda opción, que impulsáramos la creación de un partido político nuevo. La primera opción digamos que está ya desechada, y para la creación de un partido político nuevo o una alternativa electoral a través de una agrupación de electores u otras vías, hacen falta recursos económicos, fuerza humana y apoyo mediático suficiente para ir con garantías a unas elecciones. Es decir, no basta con presentarse.

Crear un partido político es sencillo, lo que pasa es que luego hay que tener la fuerza suficiente, el dinero y la presencia mediática necesarios también para ir a unas elecciones con garantías. Y como hemos visto que en este momento no tenemos tantas fuerzas como nos gustaría, a pesar de que tenemos apoyos y hay un caldo de cultivo a favor de una opción electoral de esas características, finalmente hemos decidido que de momento no nos presentamos. Vamos a ver qué pasa en las próximas elecciones, cómo está el panorama político, qué gobierno se forma, y a partir de ahí volver a la carga.

¿De qué errores ha aprendido de cara a su futuro en la política española?

Bueno, todo esto que he ido comentando. O sea, la necesidad de ser capaz de abrirse a quien piensa distinto, la necesidad de no comportarse nunca como un sectario, comprender que uno no tiene nunca la razón absoluta, ver cosas positivas en el resto de partidos políticos, tener un buen talante y defender siempre los principios en los que uno cree. Es decir, ser flexible en lo accesorio pero firme en lo esencial.

También he aprendido que una política de comunicación es fundamental, pero a la vez esto tampoco puede convertirse en un circo ni en pura mercadotecnia. Y también lo que tiene que ver con el funcionamiento interno de los partidos políticos, la necesidad de que sean democráticos y de escuchar a todas las voces dentro del partido. Escuchar a los críticos, a los que son menos críticos, y comprender que todo ello es respetable, porque si no, si se lamina al diferente, al final acaban las cosas mal. He aprendido muchísimo en estos doce años.

Dentro de las circunstancias actuales, ¿qué Gobierno le gustaría ver en la próxima legislatura?

Teniendo en cuenta lo que hay a día de hoy, teniendo en cuenta que van a tener representación fundamentalmente los cinco partidos principales, nacionales, y los partidos políticos nacionalistas, creo que la mejor opción sería un gobierno de PSOE con Ciudadanos que defienda la unidad de España, que rompa con los independentistas y que a la vez defienda políticas sociales, ambiciosas y las reformas que España necesita. Aunque creo que equivocadamente Ciudadanos y Rivera han descartado esa opción, sin embargo pienso que si suman, ese acuerdo es muy posible que se dé.

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