El joven actor Germán Alcarazu presenta, junto a Maribel Verdú ‘El doble más quince’, de Mikel Rueda que se estrenará en todos los cines el 28 de febrero de 2020. La cinta relata el encuentro entre una mujer madura y un adolescente, ambos perdidos, que se conocen un día en un chat. Desde The Citizen hemos charlado con el joven actor a pocos días del estreno de la película.

 

¿Qué ha significado rodar “El doble más quince”?

Un remolino de emociones. Volver a trabajar con Mikel Rueda y Maribel Verdú me supuso mucha felicidad. Ha sido brutal.

¿Cómo fue trabajar con Mikel Rueda?

Siempre es un regalo trabajar con él. Hace muchos años tuvimos una conexión, y ahora somos grandes amigos. Mikel te da mucha libertad a la hora de interpretar, y cuando estas rodando sabes que siempre está ahí pendiente de todo y cuidándote a la vez. Trabajar con Mikel otra vez, me ha dado la oportunidad de acercarme más a él, porque con él empecé a forjar mi carrera profesional.

 

¿Te costó rodar alguna escena?

No, no he tenido ninguna escena en la que me haya sentido incómodo. Todo lo que he grabado siempre ha sido con mucha delicadeza. Me gustan mucho los retos, y me encantaría algún día poder enfrentarme a una escena en la que me sintiese realmente incómodo.

«Un actor tiene que formar parte del personaje»

Parece claro que tienes una química muy especial con Maribel Verdú…

Dos años antes de rodar la película tuve la suerte de grabar un cortometraje sobre “El doble más quince”, fue una prueba para ver como quedábamos en cámara para una futura película. Trabajamos durante tres días, y sorprendentemente tuvimos muy buena conexión. Maribel tiene una energía que contagia y hace que te sientas cómodo en todo momento.

 

¿Cuál es el trabajo de un actor?

Sentirse cómodo con el personaje y formar parte de él. Hay que entenderlo a la perfección para poder meterte en la piel.

 

¿Cómo ve la sociedad la relación entre una mujer madura y adolescente?

Es verdad que nos vamos acostumbrando a ver un poco de todo, pero la diferencia que hay entre que un hombre mayor esté con una ‘Lolita’, y que un adolescente esté con una mujer madura se trata de forma diferente en nuestra sociedad. Hay mucho trabajo por hacer a nivel social para que se lleguen a normalizarse muchos temas.

Da la sensación de que los colores juegan un rol muy importante en la película…

 Mikel Rueda es un obseso de los juegos de colores y las emociones. En todos los trabajos que hace siempre pone esos matices. La película empieza con colores más fríos porque los protagonistas están perdidos, pero poco a poco según van teniendo acercamientos y crean esa conexión aparecen tonos más cálidos y rojizos.

 

En la escena del barco en la que Erik dice que nacería teniendo 80 años y moriría siendo joven. ¿Germán Alcarazu piensa eso?

Si, exactamente lo mismo. Tuve una conversación con Mikel durante los ensayos porque cuando lo leí en el guion, yo me lo había planteado miles de veces. Pero, yo fui más allá del monólogo del personaje. A mí me encantaría nacer con ochenta años teniendo la lección aprendida, siendo más joven a medida que pasan los años, más guapo, más ágil, más rápido y terminar flotando, relajado y durmiendo en el vientre de mi madre, totalmente en paz.

«En «El doble más quince» muestra que hay mucho más allá que una diferencia de edad entre dos personas»

¿Qué crees que puede aportar “El doble más quince” a la sociedad hoy en día?

Normalizar. El hecho de mostrar una relación entre una mujer mayor y un adolescente de una manera tan delicada da una imagen diferente a lo que vemos hoy en día a primera vista. La película muestra que hay mucho más allá que una diferencia de edad entre dos personas.

 

Y para finalizar, ¿qué esperas de la película?

Me gustaría que la gente se parase a pensar todos los temas que trata la película, y sacasen sus propias conclusiones. Pero, sobre todo espero que la gente tome un poco de conciencia sobre estos temas, y piensen un poco más allá de lo que la sociedad quiere.

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