Hace pocos días desayunábamos con la noticia que el novelista y miembro de la policía Esteban Navarro había sido jubilado forzosamente por parte de la Administración. Puestos en contacto con el escritor aragonés, decidimos indagar para saber qué pasó. De esta curiosidad surge esta entrevista.


Esteban Navarro, con 16 novelas publicadas y algunos premios en su haber, es un autor consagrado dentro del panorama nacional de novela negra. Pero cuéntame, Esteban, ¿Cómo comienzas a escribir?
No comienzo, ya que estoy todo el día escribiendo y utilizo cualquier medio que esté al alcance de mi mano: notas en un blog, apuntes en mi iPad, anotaciones en el móvil. Tengo miedo a que una idea se desvanezca por no haberla capturado a tiempo…

Anotas cada idea, cada acontecimiento… ¿En qué momento Esteban Navarro se da cuenta de que quiere ser escritor?
Con ocho o nueve años mi madre me regaló un “Diario”, donde cada noche anotaba aspectos relevantes que me habían ocurrido durante el día y quería conservarlos frescos para releerlos de tanto en tanto. Creo, entre otros acontecimientos de mi niñez, que ahí nació el escritor.

Siempre hay un momento, en cualquier profesión, que nos marca. Quizá en la literatura, un mundo complicado, esos momentos nunca se olvidan ¿Cuál es el recuerdo más dulce que tienes de tu carrera literaria?
El día que leí el título de mi novela «La noche de los peones» en el listado de los seis finalistas del Premio Nadal del año 2013.

Nos vamos a lo agridulce, ¿Qué es lo que más te gusta de escribir? ¿y lo que menos?
Lo que más: todo… Lo que menos, sinceramente, nada.

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído” dijo Jorge Luis Borges. ¿Qué autores te han servido de referencia como autor?
En el pasado, Simenon. Actualmente, diría que Paul Auster.

Todos tenemos algún libro que nos impactó especialmente, y el de Esteban Navarro es…
“El retrato de Dorian Gray” del irlandés Oscar Wilde

Vámonos con la actualidad porque en un par de años tu vida há dado un giro inesperado. Te han obligado a abandonar la policía ¿Cuáles han sido los motivos? ¿Cómo ha sido el proceso? ¿Qué sucede para que, de la noche a la mañana, un policía y escritor vea su mundo patas arriba?
Técnicamente no me han obligado, pero se había producido una situación de conflicto irrecuperable con la que era improbable que regresar, así que no me ha quedado más remedio que aceptar la jubilación anticipada. El motivo inicial es cuando el 7 de abril de 2017 a alguien se le ocurrió que yo me beneficiaba de mi condición de policía para promocionarme como escritor y quiso ver que mis actividades en las RRSS estaban enfocadas en ese sentido, además de cuestionar mis opiniones y comentarios que publico, según el escrito, a diario. Elaboraron un informe de 25 folios que enviaron a Régimen Disciplinario, firmado por el comisario de Huesca, donde destacaba la preocupación que producen mis actividades a “algunos” funcionarios, que no nombra. El expediente se incoó por falta grave y finalmente quedó en un apercibimiento. Pero cuando mis abogadas lo recurrieron en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, entonces la Dirección General de la Policía lo canceló, por lo cual ahora no estoy ni siquiera expedientado. A partir de entonces, de la resolución del expediente, no han dejado de enviarme mensajes de cuentas anónimas a través de las RRSS aireando el expediente; incluso el contenido del mismo, e insultándome a mí y a mi familia, algo intolerable. Todo esto ha hecho que la relación con la comisaría de Huesca se haya enrarecido tanto que es imposible regresar.

Llegado este punto, me citan en Jefatura y me ofrecen la posibilidad de cambiar de destino. La rechazo, porque mi vida y la de mi familia está en Huesca, y, así se lo hago saber, solo me quedan 20 meses para pasar a Segunda Actividad, a la que igualmente llegaría cuando cumpliera los 55. Entonces se inicia el trámite para que, desde una perspectiva médica, pueda adelantarse el pase a la Reserva. Pero he aquí mi sorpresa cuando en vez de eso me proponen para Jubilación, porque la Segunda Actividad deja la puerta abierta para regresar, en el supuesto de que se calmasen las aguas, y la Jubilación, no.

En cualquier caso aceptaré lo que propongan, porque francamente estoy harto, hartísimo, de todo este asunto.

Portada de “Una historia de policías”. Retrato de cabecera de la entrevista por José Miguel Soler.

¿Cómo te sientes tras esa imposición?
Ahora me tengo que reubicar. La vida te hace regalos en unas ocasiones y en otras te pone palos en las ruedas, todavía no sé qué es lo que la vida ha querido hacer conmigo.

Es muy duro lo que nos está contando, tras una vida dedicada al cuerpo, supongo que te has sentido maltratado,  poco comprendido…
Sí. Sí. Pero eso es una percepción subjetiva, que quizá no tenga que ver con la realidad. Lo cierto es que he recibido numerosos apoyos de mucha gente tanto en público como en privado. Me han ayudado mucho.

Es difícil analizar la situación desde fuera, ¿Cómo se ha llegado a este punto de inflexión, podríamos decir?
No entonaré el “mea culpa”, porque no me siento responsable, pero sí diré que a igualdad de circunstancias unas personas actúan de una manera y otras de otra. Seguramente lo que me ha ocurrido a mí no hubiera tenido tanta repercusión si yo no me lo hubiera tomado tan a pecho, pero analizándolo desde la distancia diré: se han pasado tres pueblos.

La vida te hace regalos, me has comentado hace nada en esta misma charla, y seguro que alguno viene en forma de proyecto… ¿Nos adelantas tus próximos proyectos?
Escribir. Leer. Escribir. Leer…

En 2013 te entregaron una placa en reconocimiento por prestigiar a la policía… ¿Por qué, de repente, este cambio de actitud?
Esa, querida entrevistadora, esa es la pregunta.

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