Mordaz, dura, e incluso inflexible, Cristina Seguí representa a esa nueva hornada de analistas políticos que proceden de la vida civil, sin haber pasado por la facultad de periodismo. Firme en sus creencias, trasmite una convicción total en su mensaje, pero en la distancias cortas muestra una versión mucho más afable y cercana.

 

Tienes fama de ser muy firme en tus planteamientos… ¿siempre fuiste así?
Escucho y atiendo a razones, pero si sé que tengo razón no veo por qué voy a revisar mis planteamientos. Tampoco es que trate de convencer a nadie, pero a veces sólo hay una sola perspectiva válida y útil, y creo que uno de los grandes males políticos y sociales es el de renunciar a ella o matizarla con tal de entablar consenso. Consenso inútil, buenista, lento, melifluo, incluso pernicioso, sin personalidad para atacar el problema

¿Y de niña como eras?
Pues era una chica introvertida, fantasiosa… y una gran amante de los caballos, afición que me ha acompañado toda mi vida.

¿Y de tu juventud que recuerdas?
Fui una chica normal, feliz gracias a mis padres…

Fuiste azafata, viviste en Inglaterra, en Sudamérica, trabajaste en el mundo del marketing… No tienes el perfil clásico de la política profesional ¿Cómo entras en política?
En realidad no lo decido, y nunca he sido política profesional. Me buscan por mi compromiso contra el nacionalismo activo, y activista, y sólo acepto para poder conocer a José Antonio Ortega Lara. No hubo ninguna estrategia en mi breve entrada en política.

¿Recuerdas el primer acto “serio” político en que participaste?
Sí, claro. La presentación del partido en la que me senté al lado de Jose Antonio y pude percibirle tan emocionado como yo.

 

“Sinceramente, lo que me empujó a aceptar el entrar en la política de partidos fue el poder conocer a José Antonio Ortega Lara”

 

¿La política resulto ser cómo la habías imaginado?
No, en absoluto. Es el político el rescatado por la sociedad con el dinero del contribuyente, y no al revés como ellos aseguran en campaña…

Al poco tiempo abandonas VOX…
Sí, cuando no se cree en un proyecto lo más honrado es dejar paso a otras personas…

Y a partir de ahí empiezas a trabajar y colaborar con diferentes medios de comunicación como analista política… ¿Recuerdas la primera vez que fuiste a una tertulia política en la radio o en la televisión?
Al dejar el partido empecé a escribir columnas para ABC Comunidad Valenciana en la época en la que recién había entrado el Gobierno nacionalista del PSPV y Compromís. Con piezas muy incisivas que me permitían retratar lo pernicioso del nacionalismo en todos los ámbitos sociales. Poco más tarde continuo con la radio y la televisión. Todavía recuerdo cómo me temblaban los labios, “la primera vez” que me senté en el plató de Intereconomía, medio con el que todavía colaboro…Nunca olvidaré aquella primera vez…

©Alex Roló

En estos momentos eres tertuliana en diferentes programas de televisión, radio, y también escribes en varios medios… ¿Alguna vez te han “sugerido” lo que tienes que escribir o decir?
Más bien alguna vez me han sugerido lo que no puedo decir… Cuando ha ocurrido no he vuelto, pero lo más peligroso no es cuando te lo sugieren, sino cuando en una mesa se desliza subliminalmente la “sugerencia” a no tocar un tema o meterte con alguien y cuando sientes el temor a que no te llamen más. Uno de los mejores ejemplos es cuando surge el tema del feminismo/ ideología de género o cuando criticas al lobby LGTBI. En mi opinión ni uno representa a la mujer, ni el otro representa a la persona homosexual. Más bien representa la ofensiva contra la libertad individual…

Pasemos a la actualidad… imaginemos que Cristina Seguí tiene que dar su voto mañana en unas elecciones generales… ¿Por quién se decantaría?
No votaría, sinceramente. El PSOE no merece el beneficio de ser llamado partido “constitucionalista”, y ni el PP ni Ciudadanos son partidos liberales o reformistas en modo alguno. Ninguno de ellos ha movido un dedo, ni lo moverá, por recuperar la competencia cedida de educación de manos de los nacionalistas, aunque son conscientes de que esa es la única forma de proteger el derecho constitucional de los padres a educar en libertad. Ninguno de ellos propone cerrar las herramientas violentas más importantes del independentismo: TV3 y los Mozos de Escuadra.

 

“Lo más peligroso no es cuando te sugieren que decir en un medio de comunicación, sino cuando en una mesa se impone subliminalmente el miedo a decir algo porque no te llamen más. Uno de los mejores ejemplos es el tema del feminismo o cuando criticas al lobby LGTBI”

 

No parece que tengas un concepto demasiado alto de la situación política española…
Pues no. En mi opinión, los escaños del Congreso y los parlamentos están ocupados por una parte de gente muy capaz que, sin embargo, siempre obedecerá a los intereses del partido aunque no reporten nada positivo para el interés general, y otro porcentaje de gente con el cociente intelectual de un primate. A todos hay que mantenerlos porque no nos dejan alternativa. Son el mejor ejemplo de que caridad nunca es del Estado hacia sus gobernados, sino al revés.

¿Tú crees que ese es el mayor problema al que se enfrenta la Sociedad española?
Para mí el mayor problema es la socialdemocracia y cómo se ha banalizado el mal como signo de postmodernidad. La renuncia voluntaria al conocimiento, al pensamiento crítico y a la responsabilidad de una gran parte de la sociedad. Hemos llegado a un punto que cualquier pretensión o necesidad emocional se convierte automáticamente en “derecho”. Queremos el riesgo cero en absolutamente todas las parcelas de nuestra vida porque nos hemos tragado que existe y que, para lograrlo, tenemos que pagarles las fundaciones y observatorios a los políticos.

©Alex Roló

Hablando de “derechos”, estas muy vinculada a los movimientos que se enfrentan a los nacionalismos, sobre todo el valenciano….
A ver, puntualicemos. No existe el nacionalismo valenciano, sino un nacionalismo catalán que se ha expandido a la Comunidad Valenciana con el intento de asimilar esta Comunidad Autónoma. El peligro es el clientelismo y la ingeniería social para los que los valencianos simples piezas de la construcción nacional.

Con un perfil tan combativo en este tema y con el auge mediático que tiene la pugna con el nacionalismo es raro que no te hayan tentado para que vuelvas a la política….
Sí, sí que me han tentado, y varias veces. Sin ir más lejos, la última muy recientemente.

Convénceme de que no vote a los nacionalistas valencianos…
Partamos de la base, como te he comentado antes de que no existe el nacionalismo valenciano. En la Comunidad Valenciana gobiernan una seria de políticos valencianos que han traicionado los apellidos de sus padres y abuelos y han exportado el éxito de modelo de negocio que supone el nacionalismo catalán. Como los andaluces y castellanos que han comerciado con sus orígenes para militar en Convergencia o ERC, Rufianes y Rufianas de la vida que, desde el PSPV y Compromís, trabajan en la franquicia de ERC en la Comunidad Valenciana por lograr esa realidad fáctica que, si bien todavía no tiene cabida territorial y constitucionalmente, ya existe gracias a la importación de su germen en la educación, los medios públicos con la apertura de la nueva TV3 en Valencia este año, la unidad de la lengua, y su ANC, Acció Cultural del País Valenciano sostenida por la Generalidad catalana, valenciana y el ayuntamiento de la ciudad. Comunidad Valenciana y Baleares son la última barrera de contención del nacionalismo catalán, si éstas caen, España saltará en mil pedazos.

 

“No existe el nacionalismo valenciano, sino un nacionalismo catalán que se ha expandido a la Comunidad Valenciana con el intento de asimilar esta Comunidad Autónoma.”

 

¿Volverías a la política activa?
No nos engañemos, yo ya estoy en política, lo que no estoy es en la política de los partidos…

Pareces muy desencantada con los actuales políticos… ¿hay alguno que te de confianza?
No, ninguno….

¿Y un político a descubrir?
Aquel que todavía no lo es.

¿Y algún político que, aunque ya no este en activo, le admires?
Pues mira, a uno que su figura es actualmente en atacada con la mayor de las sañas… Nunca conocí un liderazgo más indiscutible que el de Francisco Camps. Un trofeo disputado por la ultraizquierda valenciana que ha vivido 10 años con el acoso en su puerta. Un inocente de juzgado pero un eterno culpable de plató. Camps es el mejor ejemplo de cómo se puede fabricar la culpabilidad antagónica al cariño y al respeto recibido en la calle.

©Alex Roló

¿Y extranjero?
Ojalá otro Reagan…

Cuéntame algo de los líderes de los 4 grandes partidos estatales…
Pedro Sanchez: Indigencia Intelectual. Un narcisista con una necesidad peligrosa de validación y reconocimiento. Un mediocre de buena estampa. El típico ejemplo de que no hay nada más peligroso que un tonto con poder.
Mariano Rajoy: La Pereza y la brillantez parlamentaria cuando logra esquivar la primera. El fracaso histórico de la derecha española. La figura que ha terminado con cualquier pretensión liberal.
Albert Rivera: Un socialdemócrata más en el monopolio ideológico de la industria política. Un hombre bienintencionado, pero ha terminado sucumbiendo a todas las mordazas impuestas por la clase política a la ciudadanía: la ideología de género, la condescendencia con el nacionalismo catalán fuera de Cataluña, la Ley de Memoria Histórica. Un hombre que, tras ver cómo ha fracasado el socialismo en toda Europa, intenta esquivar la etiqueta de socialdemócrata pero que al mismo tiempo usa ese mismo término para aminorar el impacto de la de “Liberal”. Socio-liberal es un querer y no poder. El miedo a atreverse. A superar el botón de la abstención. Rivera sigue estando crudo.
Pablo Iglesias: La histórica psicopatía comunista con el aditivo de la cutrez folklórica. A tenor de su estrategia endogámica del ligue y de sus filias con las mujeres, le imagino como el “depredador” torpe del que cualquier mujer se reiría en un bar. La rémora prototípica que representa un incapaz mantenido por el pueblo por desconocimiento del filántropo o bien por su misericordia.

 

“Nunca conocí un liderazgo más indiscutible que el de Francisco Camps. Un trofeo disputado por la ultraizquierda valenciana que ha vivido 10 años con el acoso en su puerta, un inocente de juzgado pero un eterno culpable de plató”

 

¿Y cómo es fuera de los focos Cristina Seguí? ¿Que hobbys tienes?
Mi hobby es mi trabajo, porque mi pasión se ha convertido en mi modo de vida, y me siento realmente feliz ejerciéndolo. Influir en mayor o menor medida con tu forma de ver el mundo es un privilegio inalcanzable para la mayoría, incluso para mucha gente con mayor habilidad que la mía. Por otro lado, me encantan los caballos; sería sumamente feliz con una pequeña casa y un establo

©Alex Roló

Tu imagen pública es de una mujer dura, quizás hasta intransigente, muy convencida de sus ideales… ¿Pero cómo eres en la intimidad?
Habría que preguntarle a los que me importan. Cariñosa y protectora fundamentalista con mi hijo e igual con mi familia y mi pareja. Me siento muy afortuna y orgullosa de tenerles. Por otro lado, soy terriblemente despistada y una olvidadiza desesperante.

¿A que tienes miedo?
A que los míos puedan enfermar, se sientan defraudados o dejen de quererme porque es lo único que necesito para ser y funcionar.

Odias…
Odio la intromisión. El ataque inevitable que siempre acaba produciendo el complejo. Odio la minusvalía atribuida a la mujer con la ideología de género. Odio a los etarras encorbatados. A los comunistas dando lecciones de moral. Odio la cobardía y la independencia. O más que odiarlos, siento por ello una total falta de respeto. Odio la cursilería improductiva y tramposa del consenso. Odio que me sugieran o impongan que hay que respetarlo todo. dio el islamismo. También el comunismo, al jodido Maduro, el coñazo buenista que me dice que no puedo odiar. Odio a los nacionalistas porque son un peligro y nos empezaron a odiar primero. Odio a los que incluyen la amenaza en el arte. Odio el buenísmo político, mediático e incluso académico ha inoculado en nuestra conciencia el chantaje de que, para ser un ser humano decente, no hay que odiar absolutamente nada. ¡Nada!

De unos meses a esta parte se habla mucho de los riesgos de las RRSS, con condenas penales por amenazas, etc. Tú eres muy activa en RRSS, ¿has tenido algún problema real?
Sí, bastantes. He sufrido amenazas de muerte, de violación, etc. y lo que es todavía más grave, amenazas a mi hijo por parte de bots que, de forma organizada incluso aun me envían un tuit semanal recordándome “que le cuide para que no le ocurra nada”. Hay que denunciar cada vez que este tipo de cosas ocurran.

¿Un secreto inconfesable?
Una vez tuve que mentir y renunciar.

¿Te arrepientes de algo que hayas hecho en tu vida?
No. No me ha pasado nunca.

“Todos los políticos son iguales”…
No, en absoluto, pero como todos los políticos han de ser homogeneizados con la corrección política para sobrevivir institucionalmente acaban por convertirse en la “oveja Dolly.”

A quemarropa

Un defecto. La soberbia, la incapacidad para asumir y confesar un error.
Una virtud. La beligerancia con lo intolerable. Me gustaría pensar que la valentía.
Un libro. Contra la Socialdemocracia de Almudena Negro y Jorge Vilches. Ahora estoy leyendo “Un buen tío” de Arcadi Espada.
Una película. Hasta el último hombre me pareció deliciosa. Emocionante. Cualquier buena película bélica.
Una canción. Si sólo puedo elegir una, el icono generacional de los 90 por excelencia: One de U2. El Imperio Contraataca de los Nikkis.
Un cuadro. Las meninas de Velázquez. Cualquiera de Sorolla.
Un viaje. Uno cumplido: Chile. Un destino recién descubierto: Rota. Uno por cumplir: Roma.
Un recuerdo. Mis viajes en coche hacia el colegio con mi padre. Me encantaba cuando me llevaba escuchando la radio y él maldecía la etapa más negra de Felipe González.
Un verano. El de 2017.
Un sueño por cumplir. Que mañana, al final del día, mi hijo siga siendo feliz. Y tener a mi disposición los recursos necesarios para lograrlo.

©Alex Roló. Fotografías realizadas en el Centro de Arte de Alcobendas por cortesía del centro.

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