Anna Hernández, (Cartagena 1970). Periodista, escritora y mujer inquieta que hace del día a día una superación. Actualmente es una de las reporteras del programa «España Directo» en La 1 de TVE, donde nos presenta la realidad social de este país.
El último reto: «La mecedora» su primera novela perteneciente a la saga «Lo que no sabes te salvará», publicada en libro impreso por Ediciones Versátil y en audiolibro con Storytell. Un thriller calificado por los medios como adictivo, impactante, demoledor, inquietante e hipnótico, y a los que yo añado «una novela que te atrapa sin remedio». Tres países: Ucrania, Suecia y España. Tres protagonistas: Un secuestrador víctima y verdugo de Chernóbil, una brillante inspectora española y un inspector sueco. Todos y cada uno encuentran cabida entre las páginas de este libro. Diferentes y necesarios para crear una trepidante historia.
 Anna Hernández dice ser sueca de adopción, que no de nacimiento más que nada por la idiosincrasia o por la forma de pensar. Charlar con ella es descubrir una mujer de carácter alegre, vital, optimista, dinámica, comprometida y alguien que te deja la sensación de haber encontrado una persona que merecía la pena conocer. Te invito a que tú también pases un buen rato en su compañía.

 

Radio y televisión. ¿Es muy diferente el modo de contar las historias en uno o en otro?

Diría que es sí, que realmente es muy diferente. He trabajado durante más de veinte años en la radio y he descubierto la importancia del sonido, de las palabras, del silencio, de las imágenes auditivas en definitiva. Es un medio muy poderoso, mágico y que permite llegar a rincones insospechados.

En televisión todo es muy diferente, hay que mostrar lo que se ve. Todo ha de ser muy visual por encima de cualquier cosa y además hay que tener en cuenta que una imagen puede contar mucho sin necesidad de palabras. Ese es el arte y la magia de este medio, buscar la imagen adecuada que lo dice todo en unos segundos de impacto.

No sabría decir que medio es más poderoso pero si tuviera que elegir me quedaría con la radio sin duda.

«No sabría decir que medio es más poderoso pero si tuviera que elegir me quedaría con la radio sin duda»

¿Recuerdas sobre qué trataba el primer reportaje que hiciste para el primer medio en el que trabajaste?

Podría recordarle haciendo una búsqueda en mi memoria sin embargo, el que me gustaría señalar es el primer reportaje que más impacto me provocó.  Fue para la radio y trataba sobre una guardería de niños con discapacidad donde algunos vivían conectados a una máquina. Recuerdo sobre todo a un niño de aproximadamente tres o cuatro años que estaba sobre una colchoneta rodeado de cables, máquinas, etc. Si me preguntas si me impresionó te diré que no. Vi un niño atendido con profesionalidad por sus profesoras especializadas en su cuidado que atendían una guardería no un hospital. Cantaban canciones, lo estimulaban y de vez en cuando ajustaban alguno de sus tubos. Salí con la sensación de ir a una guardería de niños pluridiscapacitados como cualquier otra, con la salvedad de una serie de circunstancias añadidas, pero con niños que disfrutan igual que los demás.

 

Los personajes de tus reportajes tienen una historia detrás, que bien puede ser entrañable o muy triste. Cuando llegas a casa, ¿te llevas esa sensación o desconectas con facilidad?

En los protagonistas de mis reportajes solo veo la parte positiva, con lo cual no puedo llegar triste a casa porque esa es la sensación que me trasmiten. No veo lo duro que afrontan en su día a día. Podría poner ejemplos como el de una chica en silla de ruedas que está haciendo una tortilla de patatas. No me fijo en la silla sino en la actividad que realiza y en sus estrategias para realizarlo. Descubro una cocina accesible y la historia culinaria que hay detrás de ella. Otro reportaje fue sobre una madre tetrapléjica y el cuidado de su hijo. Ella transmitía cariño, estrategias para atenderlo, un niño que sonreía y comprobé que no es diferente a mí como madre.

Igual me ocurre en otros casos, no llego a casa triste por sus dificultades sino asombrada por lo que consiguen hacer, por sus capacidades.

 

Un personaje público como tú con una discapacidad, en nuestro caso visual, es consciente de la repercusión positiva que aporta a la hora de normalizar la diferencia, pero igualmente sabe que es su tarjeta de presentación. ¿Esta situación te ha llegado a aburrir en alguna ocasión o crees que debes llevarlo por bandera?

No vivo pensando que veo poco, afortunadamente tengo un buen resto visual. Nací de este modo, con lo cual siempre he visto igual, he vivido igual y no soy muy consciente de ello. Si me tengo que medir por un rasero, será por el de la no discapacidad visual y quizá sea este motivo quien le resta dureza. Por ejemplo no he conducido nunca pero no pienso en esa limitación sino en la forma de llegar al sitio de otro modo. En definitiva, no pienso en ello porque si hay algo que no puedo hacer pido ayuda o lo intento de otro modo.

«No vivo pensando que veo poco, afortunadamente tengo un buen resto visual. Nací de este modo, con lo cual siempre he visto igual, he vivido igual y no soy muy consciente de ello»

 

Reportera y novelista. ¿Cómo se compaginan dos actividades tan absorbentes para que cada una tenga el tiempo que necesita?

Trabajando veinte horas al día y cuatro para dormir. Me organizo bien, un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo. Soy perfeccionista en mi actividad como novelista y como periodista. El secreto es trabajar 365 días al año, 24 horas al día.

 

 

Hablemos de tu libro. En «La mecedora» tratas temas tan duros como el rapto de un niño de tres años, el atormentado individuo que lo secuestra (Mykola Solonenko), la desesperación del padre (Nils Åkerman) y la situación dramática de la protagonista femenina (Elena Rius). Confiesa, ¿te divierte hipnotizar al lector con una trama tan dura?

Una vez más voy a aplicar el criterio de mis reportajes televisivos. Si los protagonistas de estos últimos no me transmiten tristeza, en este caso sucede lo mismo.  En Mikola Solomenko veo el amor incondicional de un padre a un hijo, en Nils Akerman veo un hombre que se entrega a intentar enderezar su vida de mil maneras posibles y en Elena Ríus, veo una mujer que busca un camino entre muchos senderos y la mayoría con plantas espinosas en medio. No pretendo hacer un libro duro.

Una lectora me comentó que durante el desarrollo de la historia sintió tristeza, pero que al finalizarlo la sensación había desaparecido para dejar paso al sentimiento de un libro fantástico.

Es un libro duro pero no más duro que la vida misma. En «La mecedora» hay muchos sentimientos hermosos y contradictorios, arrebatadores que nos hacen cuestionar nuestros propios criterios y principios. Esto lo hacen los personajes, yo solamente soy el vehículo de trasmisión.

 

Define con una palabra a cada uno de los protagonistas de «La mecedora»

Mykola Solonenko.  Todo.

Nils Åkermanla.        Lucha contra el instinto.

Elena Rius                Mujer disociada.

 

¿Que historias te asombran más, las que cuentas en tus reportajes o las que escribes en tus novelas.

Sin duda las de las novelas porque en ellas pongo todo mi ser para intentar trasmitir sin filtros lo que los personajes quieren. Para mi no hay nada más hermoso, ni más grande, ni más importante que esto. Siempre he querido ser periodista, nunca pensé en ser escritora y he acabado haciendo esto porque así lo quieren mis personajes. «He acabado secuestrada por ellos».

«En «La mecedora» hay muchos sentimientos hermosos y contradictorios, arrebatadores que nos hacen cuestionar nuestros propios criterios y principios»

«Lo que no sabes te salvará» sirve como título a la saga donde La mecedora es el primer libro, ¿es algo parecido a decir «Ojos que no ven corazón que no siente?

Podría decir que sigue un paralelismo, pero en la segunda sentencia existe una sospecha causada por algo que no ves y además mejor no verlo. Sin embargo, en «lo que no sabes te salvará» es algo que alguien te dice y en caso contrario te salvará.

 

¿Por qué recomiendas leer tu novela?

Para descubrir el universo Solomenko. ¿Qué es su mecedora? ¿Cuándo se sentó en ella? ¿Por qué se levantó de ella? Descubrir qué tipo de hombre es, qué es capaz de sentir, sus valores…. Solamente por él y por su patria Ucrania, merece la pena.

 

Anna, muchas gracias por compartir con nosotros el universo de La mecedora, donde dices estar secuestrada pero recuerda que son muchos los lectores que te acompañan en tu viaje por la saga «Lo que no sabes te salvará». Esperamos con impaciencia tus nuevas entregas para descubrir eso que no debemos saber. No hay nada más atractivo que lo que está por descubrir.

 

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