Lucha de gigantes, cantaba el gran Antonio Vega con su ajada y melódica voz. Un duelo salvaje que, además de una canción puede ser el título a la guerra sucesoria que se avecina en el partido popular. Un partido que demuestra estar más fracturado de lo que se pensaba. Nunca hubo mejor argamasa política que el poder para sustentar un partido fracturado y agrietado. Pero, cuando el poder se pierde, la argamasa se va con él, dejando a la vista unos feos costurones con algún punto suelto aquí y allá.

«Dicen que cuando es más peligrosa una bestia es cuando está acorralada, malherida o moribunda»

Dicen que cuando es más peligrosa una bestia es cuando está acorralada, malherida o moribunda. Efectivamente, porque cuando se está al final de la escalera ya no se piensa en el camino transitado ni en el por transitar. No se tienen en cuenta las consecuencias de las acciones emprendidas y lo que se busca es hacer el máximo daño al rival. Solo en ese escenario, en el contexto de un partido en coma, se entienden las bravatas de sus portavoces señalando que su oposición va a ser dura.

De otro modo no podríamos explicarnos el porqué de una oposición negativa, parasitaria y ralentizante de manos de un partido que solo busca el beneficio de su país. Cuando se está más cerca del final que del principio no importan las consecuencias. Cuando estás arrinconado sacas fuerzas de flaqueza para, obviando tus supuestos principios, hacer daño. Tampoco importan cuando todo ese amor patrio proclamado no es más que un eslogan y, en realidad, se está buscando el beneficio propio.

«Dicen que cuando un divo está más cerca de la vejez utiliza más emplastos y disfraces intentando infructuosamente alejarse de la senectud»

Dicen que cuando un divo está más cerca de la vejez utiliza más emplastos y disfraces intentando infructuosamente alejarse de la senectud. Hay dos modos para vencer a la vejez, morir joven, en cuyo caso no vemos la victoria por ningún lado; y envejecer con dignidad. Entendemos que cada cual ha de ser consciente de su situación vital y actuar en consecuencia. En cambio, la presentación de candidaturas en el partido popular, lejos de una victoria sobre los rancios, superados, arcaicos y viejos principios del partido, son un disfraz intentando tapar las vergüenzas de lo que fueron y no quieren mostrar pero tampoco cambiar.

Dicen que el mítico ave fénix tenía que morir para resurgir de sus cenizas una y otra vez consiguiendo ser milenario y poseedor de una sabiduría proverbial. Porque, cada vez que renacía iba acumulando la sabiduría de la vida anterior. Pero si siempre se cometen los mismos errores siempre se tendrán los mismos resultados y el final será el mismo. El partido popular está prácticamente agonizando hundiéndose en las arenas movedizas de la corrupción. Si de ese final resurge pisando sobre la corrupción. Será un partido con caras distintas pero igual de corrupto por lo que, tarde o temprano, el final será el mismo. En cambio, sí de esas cenizas corruptas renace un partido limpio, cohesionarlo, moderno y flexible, es probable que la gaviota pueda volver a alzar el vuelo.

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