Érase un castigo que acaba la niña. Castigada por ser más boba que lista. Así que la niña bailó de alegría. Érase una niña de coleta y pecas. Niña que salta por toda la isla. La va recorriendo y todos la miran. Cómo va saltando, qué niña más linda. Cantaba canciones ni bien ni bonitas. Pero ella, cantando y saltando, seguía. Su coleta, alegre, al ritmo movía. Iba tan absorta en sus cancioncillas. Que no se enteró que se iba adentrando en sendas prohibidas. Lo cierto es que, aunque viera, no descifraría. Era más tonta, mucho más que lista. A yermos parajes llegaba la niña. Habló con la lava, también con la hormiga. Hablaba con todos, hablaba y reía.

No se percató, no lo entendería. Que querían comerla, pero ella seguía. ¿Me ayudarán, dijo, a recorrer la isla? Relamiéndose contestan: “claro, dulce niña”. Así, de la mano, todos seguirían. Cantaban canciones, bromeaban, reían. Soñaban, hablaban y saltando seguían. Todo era muy bello, ella repetía. El peligro que acechaba no lo comprendía. Por más que dijeran que no todo es risa. Iba embelesada, iba conmovida. Cantaba canciones, bailaba y reía. Los Ancianos búhos no lo comprendían. La hacían señales que ella no entendía. Esta niña es tonta, ellos se decían. Niña más tonta no habían visto en su vida.

Pero ella cantaba, cantaba y reía. El cocodrilo miraba y reía. Iba el coyote observaba y reía. Iba la pantera y el león iba. Iba la serpiente y la araña iba. Iban de la mano. Cantaba y reía. Esta niña es tonta las flores decían. Los búhos gritaban, la niña reía. Las mariposas señales le hacían. La niña miraba y no comprendía. Saltaba cantando, cantaba y reía. La lava callada de cerca seguía. Al frente los montes a la niña decían. Vete niña tonta, que te comen, chica. Pero ella cantaba. Cantaba y reía. La lava a su paso todo quemaría. La isla por ella desierta estaría. ¿Pero es que esta tonta esto no vería? Pues no lo pregunten. No lo comprendía. Así tan alegre, riendo como iba. Llegó al precipicio y mientras caía. La niña cantaba. Cantaba y reía. La isla entera desaparecía. Todos la lloraban, la lava reía. La niña miraba y no comprendía. Así por la tonta que cantaba y reía la isla en el mar siseando moría.

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