Hace poco leí en un artículo de opinión de Rafael Ruiz Pleguezuelos en el que citaba que “hay que resaltar el tremendo contraste existente entre la continua exposición de nuestros jóvenes a la violencia virtual (televisiva o del mundo de los videojuegos) y su escasa experiencia en violencia física”. Tuve que leerlo varias veces, no sabía si es que era muy pronto y el café todavía no me había hecho efecto, mi capacidad mental en ese momento no llegó al final del asunto o sencillamente era una broma. ¿Violencia virtual? ¿Acaso un jugador de videojuegos hace daño a la sociedad? Yo, como jugadora, me siento identificada y atacada al mismo tiempo leyendo este tipo de cosas. Si alguien me considera violenta que alce la mano y testifique en mi contra, pero a día de hoy no tengo noticias al respecto, y creo que el 100 % de los jugadores de videojuegos de este mundo tampoco las tienen. Los videojuegos no son el problema, el problema es la sociedad.

Una cosa es la prensa, que todos y cada uno de nosotros sabemos que muchas veces publica lo que les conviene, lo que más audiencia da, lo que más movimiento causa, sin pensar en los sentimientos de muchos y en que menores de 18 años ven la televisión, leen el periódico y navegan por internet. Pero el problema no es ese, el problema radica en que la sociedad es violenta por naturaleza: todos los días guerras, terrorismo, asesinos, países que no miran por el bienestar social, sólo por la riqueza y matan por ello, pobreza, gente que tiene que robar y pelear para sobrevivir… Si pudiéramos echar la vista atrás o ver el mundo desde arriba, desde otra perspectiva, como si de un cuento se tratara, nos daríamos cuenta de que no vamos por el buen camino.

En lo que respecta al videojuego, me gustaría recalcar la definición que la RAE nos ofrece “Juego electrónico que se visualiza en una pantalla”. Juego, “acción y efecto de jugar por entretenimiento”. Más claro agua. El entretenimiento es una manera de divertirse, a lo que todos consideramos ocio. ¿Acaso hay un medidor específico de entretenimiento? ¿Una escala que indique cuán violento eres según como emplees tu tiempo de ocio? Cada uno se divierte con lo que le gusta, apetece o intriga. Unos bailan, otros juegan al fútbol, hay muchos que se decantan por lo cultural y otro montón que disfruta del turismo.

Otra de las frases que me ha hecho mella es la de “piensen por un momento que una sesión de cuatro o cinco horas de videojuegos extremos, en una edad temprana, equivale al nivel de estrés al que se expone un piloto de caza profesional”. ¿Cuatro o cinco horas? Déjeme decirle Señor Ruiz Pleguezuelos que llevo 10 años jugando unas 8 horas diarias y mi nivel de estrés es 0 (en lo que a videojuegos respecta). Es más, si usted supiera lo relajante y placentero que es terminar tu sesión de juego, haberlo pasado en grande y encima tener la suerte de lograr una victoria importante con tu equipo, entonces entendería que los videojuegos no son violencia, son ocio, relax, diversión, interacción con amig@s, viajar, conocer otras culturas, disfrutar del momento…

En lo que respecta a la educación de los niños, no quito la razón a todas esas personas que piensan que no deben dejar a los menores tantas horas jugando a videojuegos, siempre he pensado que todo en su justa medida está bien. Yo me crie así y cuando fui mayor de edad supe que había hecho lo correcto. No dejé de lado mis quehaceres, estudié, me divertí, salí, me dio tiempo a todo, pero por otro lado entendí que cuando uno quiere ser profesional, no importa si es en el sector de la medicina o en el de los videojuegos, hay que ser constante, responsable y con 2 dedos de frente, y si la jornada laboral tiene que ser 8 horas entrenando con tu equipo, que así sea, porque el día de mañana serás el mejor, te clasificarás para el torneo más importante y lo ganarás, como en cualquier otro deporte. Entonces te darás cuenta de que ha valido la pena y que este “mundillo” como muchos llaman, no es nada extraterrestre, sino un trabajo más, como muchos otros.

Se me ocurren tantas formas de contrarrestar esta ideología que quizá no podría parar de enumerarlas y en vez de ser un artículo de opinión, se convertiría casi en un libro. Pero solamente quiero citar un par de temas que a mí parecer son de vital importancia y que por desgracia, muchas veces los videojuegos se han visto afectados cuando no deberían. Nos quejamos de que los videojuegos son violentos, sangrientos, dañinos, sin ética… (y digo “nos” no porque yo me meta en el saco, sino porque es una forma de hablar), mientras en la otra parte del mundo niños, adolescentes y adultos cometen masacres y como consecuencia, mueren inocentes (algunos juegan a videojuegos, otros no, dato importante). Sí, hablo del uso de armas en EEUU (en concreto América ya que la práctica está permitida y es normal que una persona camine por la calle con su pistola o que en las Universidades podamos encontrar revólveres dentro del bolso de una mujer o en el cinturón de un hombre). Ahora yo me hago una pregunta, ¿la razón de por qué la gente mata, amenaza y maltrata son los videojuegos? ¿Honestamente? No, rotundo no. Yo juego a videojuegos y no he matado ni mataré a nadie. Y es que no es la primera vez que leo este tipo de cosas: “Si su hijo juega demasiado a los videojuegos, puede convertirse en un delincuente”; “Mató por culpa de un videojuego” (citas sacadas de artículos de opinión y prensa). Como decía al principio de estas líneas, el problema no son los videojuegos, el problema es la sociedad. ¿Alguien me explica con razones coherentes el porqué del fácil acceso a las armas a menores, adolescentes y personas con capacidades no aptas para su uso? Estados Unidos en el punto de mira desde siempre y por hechos recientemente ocasionados, pero ¿qué hay de Irak, Siria, El Líbano, Afganistán…? Niños que son entrenados por el Estado Islámico para matar. Recapacitemos…niños y matar, 2 palabras en la misma frase. ¿Qué está pasando? ¿Desde cuándo un niño con 8-9-10 años (y menos) debe aprender a usar armas y que su única misión sea destruir? Que no es una optativa, ¡que en estos países es una asignatura obligatoria en su corta vida! ¿Dónde queda la infancia, la felicidad, la diversión y el crecer con unos valores? ¿Los estudios, los amigos, disfrutar de la vida? Estamos perdiendo el norte a 300 km/hora y vamos sin frenos.
Y así podríamos estar horas, citando horribles acontecimientos, lamentándonos de por qué el mundo está loco y culpando a terceros, cuando lo que deberíamos hacer está al alcance de todos: sembrar la paz, ayudar al prójimo, creer en los valores del ser humano y eliminar el odio. Como siempre digo, más AMOR por favor.

Para acabar, en base a mi experiencia, mi definición de los videojuegos podría ser algo así: una forma de divertirse, encontrar empleo, crecer como profesional, tener sueños, creer en algo, trabajar en equipo, relacionarte con la sociedad, conocer culturas diferentes a la de uno mismo, descubrir mundo, hacer amigos, encontrar el amor, aprender cosas nuevas y sentirte realizado.

Todas estas cosas me las ha dado el mundo de los videojuegos. Desde hace 10 años vivo por y para ello y gracias a esto a día de hoy soy quién soy y no me arrepiento de haberme adentrado en este sector.

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