El Barrio de Las Letras, cómo lo disfruto, cómo me gusta; siempre me termina sorprendiendo. En la calle Cervantes número tres se esconde la tienda de uno de los diseñadores con más talento de este país, Ulises Mérida. Siendo un garaje en un principio, la firma ha conseguido ofrecer un espacio cargado de elegancia, sofisticación y prendas de edición limitada, un auténtico deleite para el buen gusto. Pero eso no es todo, sino que en la planta de abajo se oculta la verdadera magia, el taller, y allí logramos encontrar al creador, un hombre cargado de ternura, poesía y verdadero talento y devoción por lo que hace.

Ulises Mérida es sinónimo de….

La verdad es que soy muy tímido. A la hora de describirme o de expresar alguna característica que me defina, prefiero que la moda y mi trabajo lo haga. Intento ser auténtico con una veracidad que vaya más allá de la estética pura y dura. Trato de hacer las cosas bien y que las mujeres os sintáis bellas, seguras y fuertes con lo que yo cree. Autenticidad, creo que esa sería la palabra.

¿En qué momento de tu vida dijiste “yo quiero ser diseñador”?

Si estuviera aquí mi madre diría que desde siempre (sonríe). Las madres nos conocen como nadie, ¿no? Nunca he sabido en qué momento exacto decidí que quería dedicarme a esto. Después de una formación básica y secundaria, quise seguir estudiando y decidí focalizarme en la moda. Nunca empecé otra carrera ni me planteé estudiar otra cosa. Por un lado, siempre he tenido la fuerza de convencer, y por otro, he tenido la suerte de que mis padres siempre me han apoyado y me han dejado ser yo mismo, cosa que me parece esencial. Al principio, tuvieron el típico miedo de “mi hijo no va a poder ganarse la vida”; es algo normal en los padres, pero terminaron aceptándolo.

En mi familia somos cinco hermanos, yo soy el pequeño, y vivía en un pueblo pequeñito de Toledo. Mi padre era carpintero, tenía una tienda de muebles y nosotros le echábamos una mano en verano. Me gustaba mucho el proceso de unir dos piezas que aparentemente no tenían sentido y crear una totalmente diferente y con sentido. Recuerdo ese sentimiento de magia que me producían esas telas planas, bidimensionales, cortadas encima de la mesa, las cuales se convertían en una camisa, un vestido, y yo me decía a mí mismo: “¡Qué guay!” Puede que siempre haya sabido a qué quería dedicarme. Muchos medios de comunicación dicen que soy muy arquitectónico porque me interesa y disfruto con el proceso de creación y montaje de las piezas: dos dimensiones que pasan a tres. En su momento, con ocho, nueve o diez añitos me parecía algo mágico. Ahora es algo más.

“Entonces llegó el momento en el que decidí hacer algo más y aunque no tenía la fuerza de una persona de veinte, veinticinco años, tenía la experiencia que había vivido y que había aprendido con los demás”

¿Cómo nace Ulises Mérida como firma?

El proceso fue largo. Me formé en la Universidad Politécnica de Madrid y luego me marché a estudiar un máster al IED de Milán. Cuando terminé, me puse a trabajar. Al principio no me planteé sacar una firma o hacer algo más personal. Empecé trabajando en una empresa muy cerca de la casa de mis padres, luego volví a Madrid, y por circunstancias de la vida, tu trabajo, tus contactos y la gente que conoces, descubrí que había una vacante para Jesús del Pozo. Para mí era un gran referente, mandé mi currículum, envié mi porfolio y me cogieron. Estuve cuatro años trabajando con él, los cuales fueron muy especiales. Al mismo tiempo estuve haciendo formación, fui profesor en el IED y no paraba. Acababa en el taller y me iba a dar clase, ahora mismo no sabría cómo hacerlo (ríe). Después trabajé con Agatha Ruiz de la Prada, y luego con Roberto Torreta. Son tres perfiles muy distintos, pero fueron muy enriquecedores. De cada uno de ellos aprendí algo totalmente diferente.

Entonces llegó el momento en el que decidí hacer algo más. Había recapitulado toda esta experiencia, y aunque no dispones de la fuerza que puedes llegar a experimentar con veinte, veinticinco años a la hora de desarrollar un proyecto, la experiencia que has vivido y que has aprendido con los demás hace que los errores que puedas llegar a cometer sean menores. Llevamos siete años desde que se lanzó la primera colección de Ulises Mérida y estoy muy contento.

Háblame de última colección, BABEL. ¿Qué querías transmitir y mostrar con ella?

Mis ideas se mueven un poco dentro de la abstracción, no tengo referencias exactas de una época, del cine o de una película concreta. Por esta misma razón, me cuesta responder cuando me preguntan sobre el hilo conductor de una de mis colecciones. En este caso, Babel vino un poco de una canción que había escuchado. Mi inspiración siempre es la misma; mi inspiración es la mujer. Disfruto creando, de las puestas en escena, o cuando puedo presentar en la Mercedes-Benz. Es como si eres un pintor y te dejan exponer en la mejor galería, con las mejores luces, las mejores paredes, con una prensa más o menos garantizada que vendrán a valorar tu trabajo; pero seré sincero: lo que me emociona de verdad es cuando estoy en el taller y me llaman porque hay una clienta que me quiere saludar, me da un abrazo y me dice “qué feliz me voy con tu vestido”. Me da igual la talla, quiero decir, es una cosa de actitud. Para mí, las mujeres estáis presentes todo el rato. Para esta colección intenté hacer un casting muy variado a nivel étnico, que hubiera una clara diversidad de rasgos, de color de piel y pelo…

Hablan de las chicas Helbig, las chicas Malne… ¿Qué características tiene la chica Ullises?

Esto es un poco como las chicas Almodóvar, ¿no? (sonríe). Te puedo hablar desde la experiencia sencillamente porque estoy muy vinculado a la tienda y evidentemente me entero de todo, demasiado a veces (ríe). La mujer Ulises Mérida es una mujer que busca una moda mucho más allá de las tendencias, una mujer que se identifica plenamente con la ropa que lleva puesta y que se siente muy segura de sí misma. Son mujeres con personalidad, que saben que mi ropa no pasa de moda porque nunca está de moda. Mi camisa Bettina la llevo haciendo cuatro años y se ha convertido en un sello de la casa. Cuando esas personas vienen aquí no buscan esa compra impulsiva e inmediata, van buscando esas piezas que duran en el armario. Lo mejor es que siempre vuelven.

¿Es diferente el concepto “pasarela” del concepto “calle”? ¿Cómo lo enfocáis?

Lo enfocamos de la misma manera. Puede haber piezas que sean únicas y que finalmente no tengan un recorrido comercial tan largo como otro tipo de prendas, pero lo que tengo colgado en la tienda es lo mismo que hemos presentado en la pasarela. Cambiamos tallas, en algún momento cambiamos tejidos, o podemos modificar un escote para que resulte más práctico o cómodo. El estilismo del desfile es lo que puede hacer que sea algo más mágico, pero en cuanto a prendas, son tal cual las modelos. Quizás las últimas diez piezas sean algo más especiales o que estén más condicionadas a que en el perchero funcionen, pero es un porcentaje muy pequeño comparado con todo.

“La mujer Ulises Mérida es una mujer que busca una moda mucho más allá de las tendencias, una mujer que se identifica plenamente con la ropa que lleva puesta y que se siente muy segura de sí misma”

¿Moda y estilo van de la mano o son conceptos totalmente antagonistas?

El concepto de estilo o elegancia lo tengo bastante relativizado. Es decir, creo que la moda ayuda a crear tu estilo y tu personalidad. Para mí, la moda es un instrumento más para hacer tu mundo mejor, para identificarte y definirte como persona.

¿Y qué me dices de las denuncias a los cánones que muchas firmas promueven actualmente?

La moda refleja un estilo de vida y una imagen que la sociedad previamente ha establecido. Antiguamente, a las modelos se las llamaba maniquís, yo lo sigo haciendo. En las casas de costura venían las maniquís a probarse la ropa. Son maniquís, no son modelos de nada. La palabra modelo, si no me equivoco, tiene muchas acepciones, así que prefiero seguir llamándolas maniquís. Son actrices y me parece muy bonito, es una profesión. Hace unos años, una marca de bebidas refrescantes emitió un anuncio protagonizado por modelos de tallas inverosímiles con una botella en la mano. A nivel mundial, tiene más repercusión un anuncio como ese que un desfile de moda. Afortunadamente, me encanta que esto haya cambiado. En el último desfile de Dolce&Gabbana pudimos ver modelos de todas las tallas, el desfile de Juan Duyos también fue maravilloso y práctico con mujeres de todas las edades. Adoro que todo esto vaya cambiando. Quizás debiéramos dar las gracias a las redes, aunque hay que saber leerlas. Producen mucho amor-odio.

Hablemos de la parte fea de la moda: hablemos de la superficialidad. ¿Es la moda algo frío y superficial?

A veces, la moda se banaliza demasiado y las opiniones se quedan muy en la superficie. Es muy fácil hablar de moda, ¿no? No es tan sencillo decirle a un cirujano que mejor corte la aorta que no la femoral. A ninguno se nos ocurriría porque “él o ella sabe bien lo que está haciendo”. Sin embargo, en la moda parece que todo el mundo es un experto. Y no. Por suerte o por desgracia, en este mundo tenemos profesionales para todo. El que sabe de moda es una persona que ha estudiado para ello o que tiene la suficiente experiencia como para saber a ciencia cierta lo que está diciendo. Afortunadamente, puedo decir que el público que viene a mi tienda es muy respetuoso con el trabajo de un creador. A pesar de todo, creo que esta banalización ocurre cada vez menos. La moda por fin se entiende de otra manera, como industria, como forma de expresión… No solo me expreso cuando confecciono una camisa, te expresas tú cuando decides ponértela. La moda es sociología, es mucho más que una mera prenda.

¿Es un buen momento para este tipo de prendas?

Sí, yo creo que sí. Nosotros vendemos. La clienta que viene a la tienda es una mujer que busca calidad, ediciones limitadas y perdurabilidad en el armario. Por el momento funcionamos muy bien.

en la moda parece que todo el mundo es un experto. Y no. El que sabe de moda es una persona que ha estudiado para ello o que tiene la suficiente experiencia como para saber a ciencia cierta lo que está diciendo”

¿Qué significa participar en la MBFW?

Presentamos dos colecciones al año, las cuales coinciden con las estaciones. Evidentemente, cuando creamos un producto queremos que llegue al mayor número de personas a nivel comunicativo. Tenemos la gran suerte de poder estar sitiados en Madrid y de poder presentar nuestras colecciones en el calendario de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Es muy importante para nosotros porque conseguimos una repercusión muy grande, tenemos unas maniquís estupendas, los medios de comunicación estáis todos allí, y para nosotros ahora mismo esto es muy importante, y por ello estamos muy agradecidos. Nada es perfecto, nuestras colecciones no lo son, las hay mejores, las hay peores, todo funciona mejor, todo funciona peor; e indiscutiblemente nada es perfecto, pero ahora mismo la MBFWM, para nosotros como marca y en nuestra posición como empresa, es una gran oportunidad y el mejor marco donde presentar nuestras colecciones.

Se me sincero: The Bussinnes of Fashion publicó hará unos días que los influencers y los bloggers tienen los días contados. Solo un 3% sobrevivirá. Estos resultados se verán reflejados en unos 4 años, en España quizás dure algo más porque siempre vamos con algo de retraso. ¿Vale la pena invitar a estos personajes a la presentación de nuevas colecciones? ¿Cuál es la finalidad?

Tengo que reconocer que la parte de comunicación de la firma no la llevo yo, lo que me permite estar un poco más desvinculado del tema. En mi caso, tener un exceso de información me bloquea y me pone nervioso, pero en mi opinión diré que al igual que hay que saber leer los periódicos, también deberíamos saber mirar Instagram. Es bueno que en unos años solo queden el 3% ó el 4% de ellos, significa que se cribará y se quedarán aquellos que se tengan que quedar. Hace poco leí que en unos años aparecerá otro tipo de enfermedad mental que derivará por no poseer la vida que enseñas en Instagram, cuando esta vida no es del todo real, por lo que deberíamos tener algo más de cuidado.

Los influencers y la personas que tienen una cantidad muy amplia de seguidores provocan que tu colección se vea más. Nosotros disponemos de un aforo muy limitado y no tratamos especialmente con este tipo de personajes. La organización sí que los invita, pero te voy a poner un ejemplo: hace un par de años la firma Dolce&Gabbana apostó por un desfile protagonizado íntegramente por influencers que abarcaban cuentas de cincuenta mil, cien mil y un millón de seguidores. Eso provocó que el desfile fuera visto en el mundo entero, fue una estrategia magnífica, porque no los puso en el front row, sino que los subió a desfilar a la pasarela. Resultó un ejercicio increíble de comunicación.

Nosotros tratamos más con actrices que acuden a eventos que poseen una mayor repercusión estética, y me emociona porque todas ellas son mujeres a las que admiro mucho profesionalmente, y eso me encanta.

¿Crees que la Cibelespacio resulta útil a la hora de intentar democratizar la moda o se debería de enfocar de alguna otra manera?

Si te soy sincero, no paso por este espacio. Entro y salgo por otro lugar y si tengo que pasar, siempre es de manera muy fugaz, tanto que no me da tiempo a mirar lo que hay a mi alrededor. Sin embargo, creo que este entorno hace que las nuevas generaciones se acerquen más al mundo de la moda de un modo u otro. Cibelespacio está creado por las marcas, los sponsors que apoyan un poco el proyecto de alguna manera. No lo veo algo inútil. No todo el mundo puede entrar a los desfiles, y fuera hay unas pantallas enormes donde los puedes ver aunque, por suerte, también puedes verlos en streaming desde tu casa.

¿Deberíamos seguir haciendo los desfiles en las pasarelas de IFEMA o deberíamos sacar los desfiles a la calle como ya se está haciendo en Londres, Milán, París o Nueva York?

Ya se está haciendo. La nueva dirección por parte de Charo Izquierdo ha implicado un cambio bastante grande, el cual ya empezó antes de su llegada. Me parece interesante que los desfiles salgan fuera. No todos los diseñadores podemos hacerlo por los esfuerzos que esto supone, pero a mí me encantan que se celebren en la ciudad. Estuve en el de Duarte, que fue en la Puerta del Sol y me encantó.

Por otra parte, en Ifema sabes lo que tienes, sabes jugar con la escenografía y sabes que tienes que intentar darle una vuelta a ese entorno que a veces es muy homogéneo, pero la luz es perfecta, los camerinos, las chicas… Todo está muy controlado y eso facilita un poco el trabajo. La acción Madrid es Moda es una acción movida por ACME donde la moda se mezcla con la música, la gastronomía,… Si miramos el calendario de la MBFWM, nos daremos cuenta de que cada vez el listado de desfiles exteriores es mayor. Hay desfiles dentro y fuera.

en Ifema sabes lo que tienes, sabes jugar con la escenografía y sabes que tienes que intentar darle una vuelta a ese entorno que a veces es muy homogéneo, pero la luz es perfecta, los camerinos, las chicas… Todo está muy controlado y eso facilita un poco el trabajo”

¿En qué momento se encuentra actualmente la moda española?

La moda española ha cambiado mucho. Hace unos años el producto del diseñador español dentro de las mujeres no era tan masivo. Las grandes cadenas de distribución sí; pero las prendas del diseñador español no se consumían tanto. Siempre hemos tenido ese complejo y ese rechazo hacia lo español, no entiendo muy bien por qué; pero por suerte la situación ha cambiado. Ahora tengo clientas que buscan el apoyo a la moda española porque saben que hay calidad y saben que hay ideas. Estamos al nivel intelectual y de elaboración de muchas de las firmas internacionales.

¿Dirías que todavía somos algo conservadores?

Estamos entrando en una etapa muy conservadora debido a las circunstancias sociales, políticas, económicas, culturales… Esto también se refleja en la moda. Hemos dado un cambio hacia el conservadurismo, no entiendo muy bien la razón. Desviaremos el camino, fluctuaremos. Eso sí, debo decir que hoy en día tendemos a globalizar demasiado las cosas. Hay personas conservadoras, pero también hay personas que no lo son, por eso no me gusta generalizar. En este mundo hay de todo.

Como diseñador de larga trayectoria y experiencia, ¿qué piensas acerca de los jóvenes diseñadores y de la moda emergente?

A mí me encantan. He sido formador todos estos años. Creo que conmigo aprendían, pero yo con ellos he aprendido un montón. Aprendo un montón de los jóvenes y estoy a favor de que se salten las reglas. Todo eso es revulsivo, provoca que nosotros nos demos cuenta de muchas cosas. Domminico me encanta, Alejandro por supuesto, Pepa Salazar fue alumna mía y me encanta todo lo que está haciendo.

Y me encanta porque me siento muy identificado. Adoro todas y cada una de mis colecciones, pero de la que estoy más orgulloso y la que recuerdo con mayor intensidad es la primera. Fue mi carta de presentación, no estaba tan condicionado por los factores comerciales y tenía mucha más libertad; y eso es fabuloso.

“hay que ser muy consciente de qué estás viendo realmente cuando ves un talent show. No es exclusivamente moda, en este caso, es televisión y la televisión es entretenimiento”

¿Es un talent show una vía fiable para darte a conocer en el mundo de la moda?

Mostrar los entresijos de cómo funciona realmente el mundo de la moda está bien. Con la cocina también se hizo. Es una forma distinta de llegar al público. Es como todo, tu trabajo del día a día es el que tiene que hablar por ti. Por personalidad puedes ganar un talent show, pero luego es la razón del concurso, ya sea voz, danza, cocina o moda, el que tiene que perdurar en el tiempo. Por esa misma razón, pienso que es mejor subir paso a paso, porque si subes rápido, puedes caer más rápido todavía. Pero estoy a favor, también hay que ser muy consciente de qué estás viendo realmente cuando ves un talent show. No es exclusivamente moda, en este caso, es televisión y la televisión es entretenimiento. Aunque la parte didáctica de este tipo de programas también es importante. Está muy bien abalada.

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