No deja de sorprenderme, queriendo como quiero al atletismo -a eso de correr-, que nos tiremos piedras sobre nuestro propio tejado. Me explico.

Se disputaron en agosto los Mundiales de atletismo en Londres, una de las pocas ocasiones en que los astros se alinean y las televisiones nos ofrecen unas horas de espectáculo sobre el tartán sin tener que cortarlo por el fútbol, el tenis… Y es que, amigos, el atletismo es un deporte minoritario -dicen-, que no tiene tirada en medios, que no hay afición. Yo creo que se equivocan pero quizá tengan esta percepción del atletismo -de lo de correr- porque hay una brecha muy grande que los propios corredores se encargan de mantener abierta.

Nunca he escuchado a Cristiano Ronaldo o a Arbeloa referirse a las pachangas que juega la gente los fines de semana de manera despectiva; nunca he leído a ningún tenista ningunear los torneos donde compite la gente amateur, precisamente porque nadie tiene la potestad de dar el carné de deportista de primera y de segunda ni -lo que es más importante- NADIE debería desprestigiar los sueños, esfuerzos y sacrificios del resto de personas.

Diréis que es de perogrullo, y no. Cuando se toca el tema del “running” -vocablo que también molesta, pero lo dejo para otra entrada- hay atletas, corredores de primera, de segunda…

Si estáis en Twitter y seguís a algún corredor o medio deportivo que hable de “running”, veréis que es un debate tanto o más recurrente que el de la tortilla con o sin cebolla. La secuencia suele ser algo así: un corredor publica con orgullo y satisfacción que ha terminado su primera maratón en 4 horas y media, los puristas saltan a decir que, para eso, no se compita, que no son buenas marcas, que si eso adultera la competición, que si la abuela tuviera ruedas sería una bicicleta y demás perlas totalmente ofensivas para el corredor en cuestión.

O la secuencia también puede ser tipo Gila -alguien ha matado a alguien-, sin nombrar a nadie y lanzando la afirmación al universo tuitero: “Las carreras deberían cerrar antes el control, hay marcas que no son propias”. De nuevo ofensivo, a la par que generador de bastantes conversaciones y disputas en esta nuestra querida red social, nuestro bar virtual donde soltamos todo lo que se nos pasa por la cabeza.

Si sumamos que somos un deporte minoritario -o eso dicen-, que hay bastante gente que nos odia (a los que corremos) porque les cerramos la ciudad los fines de semana, porque les molesta el fosforito o vaya usted a saber por qué y encima, entre los que nos gusta el tema de correr, hacemos distinciones por la diferencia de marcas, entonces apaga y vámonos. El enemigo en casa.

¿Qué hay detrás de estos ataques a personas que corren? ¿Puede ser que de tanto hablar del running hemos empachado al personal? ¿Es posible que los que llevan corriendo toda su vida estén hartos de mantras tipo “salir a correr lloviendo vale el doble”? ¿Que no puedan más con el típico/a que, habiéndose subido al tren con perogrulladas y abanderando, de alguna manera, el movimiento de salir a correr, consigue más visibilidad (y producto) que un atleta que ha sacrificado toda su vida a entrenar y competir, para que luego vengan las distinciones de “tú sí eres corredor” o “tú eres un runner de esos”?

Es de necios y de gente con poca empatía categorizar a los corredores, seas del grupo que seas. Si eres de los que lleva corriendo toda la vida, sabes que no siempre apetece, que las endorfinas reparadoras y buen rollistas aparecen cuando ya has terminado, y esa pizca de fuerza de voluntad, de vencer a la pereza que hay antes de salir a correr es el mismo independientemente de los kilómetros por hora a los que eres capaz de ponerte en crucero, por lo que RESPETA.

Si eres de los que te ha dado por odiar a todo lo que tenga que ver con los corredores, piensa que nunca es tarde para ponerte en las zapatillas -nunca mejor dicho- de la gente que usa el running como válvula de escape, como antidepresivo, como retos en sus vidas… y RESPETA también.

Ya lo decía Voltaire: “Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es ésta la primera ley de la Naturaleza”.

1 Comentario

  1. Recuerdo «La carrera de las aficiones» del 2012 como una mezcla de una de mis mejores experiencias vitales y a la vez una de las peores,por lo que voy a explicarlo con pelos y señales. La organización fue horrenda y a duras penas pude dejar mi mochila en una furgoneta,junto al Santiago Bernabeu,a cinco minutos del comienzo de la prueba ; la salida fue en Concha Espina y estábamos apretados como las sardinas en una lata ; no había cajones para separar a los corredores por sus marcas (yo era novato en estas lides) ; se acabaron las bolsas al terminar la prueba porque no contaban con una participación tan alta (el año pasado tuvieron 12,000 participantes o más).

    No corrí cómodo,lo reconozco,y me costó horrores encontrar mi ritmo por mi condición de debutante en una carrera popular. Además,en mi vía crucis particular tuve un leve esguince corriendo por el carril bus,ya que había demasiada gente.e incluso una señora mayor con un perrito me insultó a mi paso por Sol. » ¡Puñeteros corredores,no hay otro día para correr por la mañana! »
    Terminé con una marca de 1h 4min 25seg y fue mi bautismo de fuego.Desde entonces corro dos anuales y estoy ya en menos de una hora. ¡Viva yo!

    P.D (1) : Llevo corriendo desde el año 2002,ese un punto que quiero aclarar.
    P.D (2) : No he vuelto a repetir en esa carrera.Una y no más,Santo Tomás.

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