“Yo quiero ser piloto de Fórmula 1; quiero ser Campeón del Mundo y uno de los mejores pilotos de la historia”

Quien así se expresa en un chaval de poco más de 12 años, Tomás Pintos. Maduro y reflexivo pese a su corta edad, Tommy representa la nueva generación de pilotos. Ya no hay sitio para la improvisación. Porque en la actualidad se exige trabajo. Mucho trabajo. Por supuesto que el talento es imprescindible, pero se necesita algo más. Y un claro ejemplo es Tommy Pintos. A Tommy siempre le han fascinado los coches. En su familia siempre han sido aficionados al automovilismo, y así cuando Tommy tenía poco más de tres años, decidieron hacer una prueba; igual que se les enseña a los niños a andar en bicicleta al poco de aprender a nadar, decidieron subir al pequeño Tommy a un kart y enseñarle a conducir. Y hasta ahora. Tommy ama los coches, pero sobre todo ama la competición con todo lo que ello implica (“Quiero ser piloto de Fórmula 1, pero si no podemos llegar a eso, me gustaría ser piloto de GT o de rallys. Por encima de todo, quiero ser piloto”)

Quienes le conocen y los expertos que le siguen opinan que es uno de los proyectos más sólidos del automovilismo español. Dotado de unas manos excepcionales, pasa a ser por un piloto realmente fino y con un talento descomunal. Desde sus primeros pasos en la competición mostró la calidad de su pilotaje, y los resultados siempre le han acompañado. Pero esas cualidades innatas están siendo complementadas con un férreo trabajo fuera del asfalto.

“Podríamos decir que Tommy es un proyecto en sí mismo. Aparte de enseñarle y hacerle mejorar continuamente sus dotes como piloto, con él se ha ido más allá, es protagonista de una tesis doctoral” nos comentan sus responsables.

Tommy esta monitorizado todos los días de la semana. Así, tras su jornada escolar, una dietista y un preparador físico controlan hasta el más mínimo detalle su rutina diaria. Pero eso no implica que Tommy viva en una burbuja. Le gustan los videojuegos como a cualquier crio de su edad, y sale con sus amigos, va al cine, etc. y su rendimiento escolar no se ha visto perjudicado por el tiempo que dedica a la competición. Porque el proyecto donde esta inmerso Tommy como piloto abarca mucho más. Hay un equipo de profesionales detrás de el, y es el protagonista de una tesis doctoral. Pertenece al equipo del mítico Teo Martin, y cuya división de equipo de Kart de competición se puede decir que ha sido formada para apoyar a esta joven perla. Y además se podría decir que por primera vez, se esta llevando a cabo un seguimiento exhaustivo de todos los parámetros físicos del conductor, se podría decir que es una telemetría del piloto, con controles de todo tipo, una experiencia que ni a nivel de pilotos profesionales se había llevado a cabo. Y es que sus responsables parten de una premisa; si las marcas y escuderías invierten millones de euros para bajar una décima que puede ser la diferencia entre estar en el podio o no… ¿por qué no poner el foco y optimizar el trabajo a realizar sobre el piloto? Una carrera es una prueba durísima, donde el piloto se somete a un desgate brutal, que trae consigo perdida de reflejos, de concentración etc… y parece claro que una merma en su rendimiento físico puede marcar esa décima, que es la diferencia entre el triunfo y el fracaso.

“En la pista entreno los fines de semana. Por ejemplo, un sábado normal llego cuando se abre el circuito, sobre las 9 de la mañana, y me voy cuando lo cierran, a eso de las 20.00 horas. Todo ese tiempo estoy encima del coche.” nos comenta Tommy.

No se trata de simplemente dar vueltas con el kart. Todo esta perfectamente orquestado y planificado. Se hacen tandas de determinadas vueltas para probar los neumáticos, la suspensión, para ajustar las configuraciones del coche… y una vez que termina la sesión en la pista, comienza el trabajo de analizar y escrutar todos esos datos obtenidos. Porque a otra dimensión, en el equipo de competición de Teo Martín se trabaja a imagen y semejanza de la Formula 1, el espejo donde todos se miran. Pero Tommy se mantiene al margen de todo el entramado que se ha montado en torno a su brillante porvenir. El solo quiere conducir y aprender, y pese a la imprescindible personalidad necesaria para triunfar en un deporte tan extremadamente duro y competitivo como son las carreras de coches, a sus 12 años tiene muy claro que el trabajo del equipo es indispensable para poder subir a la más alto del podio. Así Tommy siempre habla en plural cuando narra sus últimas victorias. Y tiene claro que solo hay un camino para obtener la excelencia en las pistas. Trabajo, mucho trabajo, tanto en la pista como en el simulador, en su formación teórica como práctica.

Porque en el mundo de los karts, autentica cantera de pilotos y paso obligado en la competición automovilística, Tommy ya tiene un nombre y un prestigio, y se le considera como una de las más firmes promesas del mundo de la competición no solo en España, sino a nivel europeo.

“Es un piloto muy técnico, dotado de una habilidad innata para trazar. Nunca se pone nervioso y sabe esperar el momento adecuado, que una de las virtudes más escasas entre los pilotos jóvenes, que suelen pecar de impulsivos. Así, su capacidad de remontar en carrera es sorprendente, con una rara habilidad para elegir el mejor momento en el lugar adecuado. Realmente tiene todo para triunfar” nos comenta un profundo conocedor del mundo de la competición de los karts.

Pero en el mundo de los karts, no solo importa el talento del piloto. Hay un imponderable fundamental, el dinero. Es imprescindible un apoyo económico para que los jóvenes pilotos puedan demostrar su calidad. Viajes, mecánicos, innovaciones tecnológicas… todo ello implica un desembolso brutal que debe afrontar el piloto, en este caso su familia., lo que hace que los patrocinadores jueguen un papel fundamental. Porque para que España tenga pilotos en lo más alto, es necesario que las grandes empresas apuesten y apoyen a las promesas, como en este caso es Tommy Pintos.

Tommy habla con respeto y admiración de los grandes pilotos de la Formula 1. Rendido admirador del mito de Ayrton Senna, se declara seguidor de Mercedes, y el piloto actual que más le gusta es Lewis Hamilton. Pese a juventud ya ha podido conocer a las máximas estrellas del volante y ha rodado un comercial para Alfa Romeo con Marc Gené (“Fue una experiencia muy chula”).

Porque si después de Pedro Martínez de la Rosa surgió Fernando Alonso, y tras éste Carlos Sainz, ¿quién dice que la próxima estrella en el Gran Circo no pueda ser un chaval madrileño, de nombre Tomas y de apellido Pintos? Apunten este nombre que en pocos años les resultará.

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